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Eladio Carrión pone a temblar el Palau Sant Jordi con crudeza y sentimiento

El cantante estadounidense de ascendiente puertorriqueño ofreció una sesión sin respiro en la que repasó su último álbum, 'Don Kbrn', y reafirmó sus poderes en el trap latino

Eladio Carrión durante el concierto en el Palau Sant Jordi

Eladio Carrión durante el concierto en el Palau Sant Jordi / Jordi Cotrina

Jordi Bianciotto

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Barcelona
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Héroes latinos que chiflan a sus hijos y de los que usted huye preventivamente, capítulo 437: el caso de Eladio Carrión, hombretón que cultiva la narrativa del tipo hecho a sí mismo, triunfador con corazón, trapero oscuro y sensual, capaz de poner el Palau Sant Jordi (casi lleno) a comer de su mano con su surtido de barras líricas, sin mucha más ayuda que su alta figura (y un intermitente cuarteto de danzarines). Así fue este sábado en su impactante regreso a Barcelona, siete meses después de su paso por el Share Festival.

Estadounidense nacido en Kansas City pero crecido en Puerto Rico, Eladio Carrión estuvo dominador desde su entrada con cinco temas seguidos de su último álbum, 'Don Kbrn', con ese manifiesto llamado 'Invencible', cruce de actitud imperial y sencillez piadosa: “Yo me siento como Hércules”, “todo esto yo lo fríamente calculé, pero sobre todo tuve fe”. Señales de meritocracia en 'Ohtani' (“To' esto lo tuve que sudar”), deslizadas entre llamaradas, en un escenario desnudo enmarcado por pantallas. Endureció la pegada en 'H. I. M.' y 'Broly', justificando la decisión de Bad Bunny (“hace rato me quité del trap, yo se lo dejé a Eladio”, decía en 'Mónaco'), un colega de gremio al que evocó en aquel dueto llamado 'Thunder and lightning'.

Carrión llenó él solo el escenario y conectó con el público por un carril en el que la crudeza se fundió con atisbos de sentimiento, y el rap a chorro con la entonación melódica. Más de dos horas sin pausas, una cuarentena de temas (enteros o troceados), con modulaciones hacia el perreo sin complejos ('El reggaeton del disco') e incursiones más suaves en las que no perdió autoridad: 'Paz mental', 'Hey lil mama' (su dueto con Rauw Alejandro). El Sant Jordi, con un público de cierto predominio masculino (en contraste con el de tantos ídolos latinos), avanzó hacia el delirium tremens, espoleado por el dueto con su amigo Morad y con cartas como 'Mi error', 'Cómodo', 'Sin frenos'…, al grito de “¡todo el mundo brincando!".

Lo que en otros tiempos reventaba clubs hoy ocupa grandes recintos. Un sonido crudo y minimalista, de graves densos e intrincada emotividad, que constituye un canon pop universal. Sin falsa humildad: “Yo tengo la salsa ‘flow’ Héctor Lavoe”, se aventuró a decir al final, en 'Bzrp music sessions, vol. 40'. Bueno, esto ya serían palabras mayores.

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