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Estreno de cine

Crítica de 'Hamnet': sobre el duelo por la pérdida de un hijo y cómo esa tragedia dio pie a la escritura de ‘Hamlet’

De qué va 'Hamnet', la sorpresa de los Globos de Oro: la historia de la corta vida del hijo de Shakespeare y Anne Hathaway, la esposa del genio

La actriz Jessie Bucley en una escena de 'Hamnet'.

La actriz Jessie Bucley en una escena de 'Hamnet'. / EPC

Quim Casas

Quim Casas

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‘Hamnet’ (2025)

Dirección: Chloé Zhao

Intérpretes: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson

Estreno: 23/1/2026

Puntuación: * * *

Tras su inmersión en territorio Marvel con la descafeinada ‘Eternals’, Chloé Zhao se embarca en una película de prestigio artístico rodada con el temple que la caracterizó en ‘Nomadland’ y en la anterior y espléndida ‘The rider’. William Shakespeare le sirve a esos intereses. Pero no es la adaptación de una de sus obras ni un ‘biopic’ en el sentido estricto del término. Zhao adapta la novela de Maggie O’Farrell en la que se explica cómo la muerte del hijo del bardo, llamado Hamnet, sirvió de terapía y acicate para la escritura de ‘Hamlet’.

Pero el punto de vista del relato no pertenece al autor de ‘Romeo y Julieta’, encarnado por Paul Mescal con una notable distancia afectiva, si no al de su esposa, Anne Hathaway, rebautizada aquí Agnes. Es ella la que anima y ayuda a Shakespeare en sus esfuerzos como escritor, la que sacrifica la relación, y una forma de vida deseada, para que el marido cumpla su sueño teatral. Y es ella la que experimenta un duelo por la muerte del hijo que, lejos de ser compartido, vive en soledad.

La interpretación de Jessie Buckley es excelente: dureza y fragilidad a partes iguales. Agnes es presentada como un personaje singular, algo esotérico –se la considera una bruja–, firme en un mundo dominado por los hombres. Zhao la muestra al inicio del filme con una imagen órfica de ella en el bosque y más tarde, en el mismo escenario, Shakespeare le cuenta la historia de Orfeo y Eurídice: el hueco junto al árbol parece la entrada al inframundo. La secuencia catártica en el teatro es algo innecesaria, un subrayado dramático convencional, pero el resto del filme se mueve muy bien entre el drama íntimo y los dolorosos procesos de la creación artística.

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