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En Mallorca

La noche en que Julio Iglesias interrumpió un concierto en Palma para piropear al Rey: "En toda mi vida no he conocido un tío más simpático"

La familia Ferragut, responsable del histórico complejo del Passeig Marítim, ha reaccionado con “sorpresa” tras conocer las acusaciones de agresión sexual de dos extrabajadores de las mansiones del “cantante español más internacional” y, a la espera de que se pronuncie la justicia, advierte que con ellos “siempre se comportó como un señor”

Julio Iglesias, con los Reyes en Marivent, para quienes cantó en un histórico concierto en Palma el 8 de agosto de 1983

Julio Iglesias, con los Reyes en Marivent, para quienes cantó en un histórico concierto en Palma el 8 de agosto de 1983 / DM

Gabi Rodas

Palma
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Julio Iglesias, el músico de los récords, el cantante que conquistó a miles de mujeres aunque él se haya definido como “un enamoradizo sin suerte” sin otras “adicciones distintas a las de cantar y vivir”, dejó huella en Mallorca siempre que la visitó. Actuó en la isla numerosas veces, en el Auditorium de Palma hasta en ocho ocasiones, y en una de ellas, en 1983, ante los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía, en la que fue su reaparición ante el público español tras casi siete años de ausencia. La familia Ferragut, responsable del histórico complejo del Passeig Marítim, ha reaccionado con “sorpresa” tras conocer las acusaciones de agresión sexual de dos extrabajadores de las mansiones del “cantante español más internacional” y, a la espera de que se pronuncie la justicia, advierte que con ellos “siempre se comportó como un señor”.

En toda mi vida no he conocido un tío más simpático”, dijo Julio Iglesias a don Juan Carlos tras gritar ‘Hey!’ desde el escenario, arrodillado, justo enfrente de los Reyes, tras advertir al público, 1.600 personas que abarrotaban el Auditorium, que quería “dedicar un piropo a Su Majestad”. “Memorable gala de Julio Iglesias en el Auditorium”, tituló Diario de Mallorca al día siguiente de aquel histórico concierto, acontecido el 8 de agosto del 83, con 3.000 personas a las puertas de un Auditorium en cuyo exterior se desplegaron “impresionantes” medidas de seguridad y cuya recaudación, unos 15 millones de pesetas se destinaron a la Fundación Reina Sofía. Al “mayor acontecimiento social” de aquel año asistieron un sinfín de personalidades de diferentes ámbitos: el por entonces presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba; la vedete Tania Doris; el padre del cantante, Julio Iglesias Puga; la princesa Soraya; los exreyes de Grecia, Ana María y Constantino; Cuqui Fierro; el empresario Matías Colsada; Joaquín Prats; Manuel de la Calva y Ramón Arcusa (el Dúo Dinámico) y un largo etcétera.

Julio Iglesias, en plena actuación

Julio Iglesias, en plena actuación / DM

"Ser bohemio, poeta y ser golfo me va"

La entrada costaba 15.000 pesetas y aquella noche no solo brillaron las canciones de Julio, también las sedas, rasos, gasas, tules y demás tejidos nobles que se pusieron los privilegiados espectadores para un concierto que arrancó con ‘Quijote’, toda una declaración de principios: “Ser bohemio, poeta y ser golfo me va, soy cantor de silencios que no vive en paz, que presume de ser español donde va”.

El repertorio incluyó temas como el ‘Canto a Galicia’, momento en el que se pudo escuchar unas notas de un bouzouki griego en honor a Constantino; una versión del tema ‘As time goes by’, de la película ‘Casablanca’; otra del ‘Grande, grande’, de la italiana Mina; ‘Soy un truhán, soy un señor’; ‘Por el amor de una mujer’; ‘Por esas pequeñas cosas’; ‘De niña a mujer’, con su mirada puesta en las infantas Elena y Cristina; o ‘Candilejas’, dedicada a una mujer que le abandona. “Tampoco me va tan mal”, confesó con los ojos puestos en el Rey, en un Auditorium que acabó viniéndose abajo con una larga ovación.

Los Reyes, a su llegada al concierto de Julio

Los Reyes, a su llegada al concierto de Julio / DM

Con nosotros siempre fue muy agradable, nunca vimos nada raro en él, y nunca pidió nada fuera de lo normal para sus actuaciones en el Auditorium. Era un caballero, el cantante español más internacional”, recuerdan los Ferragut.

Mariscadas y champán en el hotel Valparaíso

En 1976, cuando ‘La vida sigue igual’ había triunfado ya en el Festival Internacional de la Canción de Benidom y ‘Gwendolyne’ se había extendido como un reguero de pólvora por el Viejo Continente, Julio Iglesias pasó los descansos de una gira por Europa en el hotel Valparaíso, donde no escatimó en gastos para contentar a su estómago y se prodigó en sonrisas y propinas para las camareras. “Mariscadas y champán para un adicto a la vida”, tituló años después este diario en un reportaje centrado en aquella visita al por entonces recién inaugurado hotel mallorquín. “Autor de temas como ‘Hey!’ e intérprete de otros como ‘De niña a mujer’, fue generoso con las propinas y tampoco escatimó en gastos a la hora de contentar el estómago. Siempre hambriento, pedía comida a deshora y fueron muchas las mariscadas que se le sirvieron a su cargo, todas ellas regadas con champán”, decía aquel reportaje.

La que habría sido su última actuación en Mallorca acabó en desastre. Un promotor “fantasma”, apuntan los Ferragut, montó un concierto suyo en el Auditorium que, finalmente, se vio obligado a cancelar. Solo unos pocos seguidores estuvieron dispuestos a pagar entre 500 y 750 euros para escucharle.

Uno de los muchos encuentros que Julio Iglesias tuvo en Mallorca con los medios

Uno de los muchos encuentros que Julio Iglesias tuvo en Mallorca con los medios / DM

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