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Opinión | Política y moda

Los múltiples cambios de 'outfit' en la detención de Maduro: ¿Publicidad, propaganda o una gran estrategia estética de comunicación política?

Nicolás Maduro tras ser capturado por el ejercito de Estados Unidos.

Nicolás Maduro tras ser capturado por el ejercito de Estados Unidos. / Truth Social

El chándal gris, el suéter azul, las chanclas con calcetines blancos, el gorro y la cazadora negra, el uniforme de presidiario caqui… Desde que el pasado sábado EEUU capturara a Nicolás Maduro, sus distintos cambios de 'look' en apenas horas han sido de lo más comentados. Aunque la principal razón por la que el presidente de Venezuela ha vestido diferentes 'outfits' sea el clima, no es el único motivo…

Cuando detuvieron (secuestraron) al líder del chavismo, en Caracas estaban a 26 grados. Al llegar a Nueva York, la temperatura había descendido a 6 grados negativos. Según algunos medios estadounidenses, el riesgo de que Maduro sufriera un inicio de hipotermia hizo que le prestaran ropa. Si en la primera imagen que Trump compartió de su homólogo —esposado, con los ojos vendados y los oídos protegidos— vestía el ya famoso conjunto de chándal Nike Tech (220€), en la segunda fotografía apareció con pantalón negro y una sudadera azul Patriot Blue de la marca estadounidense de senderismo Origin.

Así como Nike no ha querido hablar del tema con los medios (pese a que la búsqueda del chándal en internet creció considerablemente el fin de semana), Origin no tardó en sacar provecho de la "espontánea" campaña publicitaria con un mensaje en redes en la que informaba que no volvería a tener disponible la prenda hasta dentro de unos meses.

Nicolás Maduro, rodeado de agentes de la Administración para el Control de Drogas de EEUU (DEA), a su llegada a Nueva York. / EFE

Nicolás Maduro, rodeado de agentes de la Administración para el Control de Drogas de EEUU (DEA), a su llegada a Nueva York. / EFE / EPC

En el paseíllo de la vergüenza, la cazadora y el gorro negro que vestía (arrugado recordaba a unas simpáticas orejas de Mickey Mouse) también le fueron prestados para proporcionarle algo de calor. En cambio, las chanclas con calcetines blancos tenían otros propósitos, comunes en todos los reos: seguridad (nada de cordones para que no se autolesionen), dificultar el caminar (para que no escapen) y la humillación estética (visualmente es un atentado estético). En menos de 24 horas, ya le habíamos visto tres 'outfits' distintos. Y el lunes para presentarlo ante el juez apareció el cuarto estilismo. El uniforme caqui de presidiario combinado, eso sí, con unas llamativas deportivas de color naranja (asociación cromática que nos transportó a Guantánamo). Aunque en la sala no se podían tomar imágenes, sí pudimos leer la descripción de los cronistas y observar las ilustraciones del momento. Maduro llevaba una camisa azul índigo con una camiseta naranja debajo.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, escoltados por agentes de la DEA hasta un tribunal de Nueva York tras su captura el 3 de enero en un ataque de Estados Unidos contra el país sudamericano

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, escoltados por agentes de la DEA hasta un tribunal de Nueva York tras su captura el 3 de enero en un ataque de Estados Unidos contra el país sudamericano / Europa Press/Contacto/Kyle Mazza-CNP

Si Maduro no hubiera cambiado de 'look' constantemente, la atención mediática y pública hubiera sido menor. Por parte del gobierno de Trump, hábil en 'realities', era una manera de tener al mundo enganchado, pues en cada imagen que aparecía el presidente venezolano había nuevos estímulos estilísticos (información) que analizar. Sin embargo, sería un error solo leer estas imágenes según el relato trumpista (muestra del trofeo de guerra). No debemos olvidar el control de la estrategia estética chavista. En 1992, tras perpetrar un golpe de Estado fallido, Hugo Chávez pidió su boina militar y lavarse la cara para aparecer ante las cámaras previamente a ser arrestado. El mismo Chávez explicó que en ese instante recordó como EEUU había denigrado al dictador panameño Noriega al capturarlo y humillarlo con una triste camiseta (detención, por cierto, que también se dio un 3 de enero…).

Solo es necesario ver la trayectoria estilística del expresidente venezolano a lo largo de los años para entender el dominio de la imagen política que ha mamado el chavismo. Chávez consiguió pasar al imaginario colectivo como el dirigente de la humilde camisa roja, pero pocos recuerdan que llegó a destinar partidas de más de 300 mil euros del presupuesto nacional para gastos en ropa (trajes de Brioni o Lanvin, corbatas de Hermès o Pancaldi, gemelos de Montblanc, relojes de Cartier…). Natural entonces que Delcy Rodriguez optara por jurar como presidenta interina con un caro vestido verde (¿esperanza?) de Chiara Boni La Petite Robe y no con franela roja…

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