Canciones ingrávidas
Ferran Palau: "He hecho de la vulnerabilidad mi escudo y mi arma"
El músico de Collbató publica ‘Aniversari feliç’, un álbum de instrumentaciones livianas, sin batería, ni bajo, ni fuentes de sonido agresivas, que refleja una adaptación artística a la enfermedad degenerativa que sufre en el oído, la otosclerosis

El artista Ferran Palau, el pasado 17 de diciembre en Gràcia. / Jordi Otix

Toda la trayectoria en solitario de Ferran Palau tiene que ver con un vaciado paulatino de ingredientes y la búsqueda de la esencia de la canción, y en ‘Aniversari feliç’ se percibe un paso más: ya no hay ni batería, ni bajo, sino que su voz fluye sobre una capa casi ingrávida de guitarras, vientos livianos (flauta travesera, clarinete) y violoncelo. El disco empieza con un aviso: “I calaré foc a tantes coses…”, que él no ve como una advertencia destructiva. “En realidad es una frase positiva, luminosa”, explica. “Expresa la voluntad de hacer las cosas de otra manera”.
‘Aniversari feliç’ aterrizará en las plataformas el 24 de enero, si bien ya está disponible en físico, una decisión editorial (del sello Hidden Track, dirigido por su pareja, Louise Samson, compañera en el grupo Anímic, hoy en suspenso), de la que se desprende un mensaje. “Se trata de que la gente haga una escucha más consciente de la música. El vinilo significa que escuchar la música que amas no dependa de una suscripción. Yo soy muy fan del cine y no puedo confiar en las plataformas, porque de repente una película que te gusta desaparece sin ninguna explicación. Y con la música, igual”, argumenta el músico de Collbató.

El artista Ferran Palau, el pasado 17 de diciembre en Gràcia. / Jordi Otix
El día 24 de enero es su cumpleaños, el 43º, una efeméride que no asocia tanto a su peripecia vital como a las ausencias que se hacen notar en las fechas simbólicas. “En este disco hay mucha muerte: ¿qué pasa cuando es el cumpleaños de alguien que ya no está?”, se pregunta. En la portada aparece un fantasma, “representación de la persona sin el cuerpo, ligada a esa idea deshacerte de capas y llegar a la esencia”.
Rebajar la agresión
En su decisión de aligerar las instrumentaciones influye un hecho muy preciso y de carácter médico: la evolución de una enfermedad degenerativa en el oído, la otosclerosis, que le diagnosticaron a los 20 años. “Quedé sordo de una oreja y he estado todos estos años haciendo música así. Me acostumbré. Pero es una dolencia bilateral y, tarde o temprano, el otro oído comienza a verse afectado”, explica. Tras una operación reciente de la oreja afectada, “que no fue muy bien”, recuperó algo de audición “a cambio de ganar mucho ruido”, precisa. “Ahora, el sonido fuerte me produce muchas distorsiones, y la oreja buena cada día es más sensible. Por ello, el médico me dijo que tenía que empezar a pensar en cuidarme y, claro, yo me quiero dedicar a esto todos los años que pueda. Así que una decisión fue prescindir de batería, bajo y elementos que pudieran ser agresivos para mi oído”, explica, si bien añade: “También sentía un impulso de pasar la tijera a mi música y dejar que se regenerara”.

El artista Ferran Palau, el pasado 17 de diciembre en Gràcia. / Jordi Otix
En contraste con esa nube de preocupaciones íntimas, ‘Aniversari feliç’ desliza entre líneas inquietudes de carácter colectivo. “En mis últimos discos, las letras eran muy etéreas, de desconectar y limpiar la cabeza, y este lo veo más conectado con el contexto social y está lleno de pequeños mensajes encriptados”, hace notar. “Por ejemplo, ‘Què tal’ habla de la hipernormalidad: cuando el sistema está a punto de colapsar, pero la gente hace como si nada. ‘Estómac buit’ tiene que ver con la precariedad, y ‘Que no plogui tan fort’ la escribí después de la dana de Valencia”, repasa. “Pero no es canción protesta ni explícita, y da poder a que cualquiera la pueda interpretar a su manera. Yo no controlo mucho lo que escribo. No decido de qué quiero escribir. Me dejo llevar”.
Aunque parezca que hay teclados en algunas canciones, se trata de la guitarra-barítono, “con mucha ‘rever’”, de su cómplice más estable, su primo Jordi Matas, coproductor del disco. “Es la mahonesa perfecta para que todo suene como una pequeña orquesta misteriosa”, apunta Ferran Palau, que sabe de transformar una contrariedad en una oportunidad para crecer artísticamente. “Cuando descubrí a Nick Drake y su historia me vi reflejado y entendí que podías ser vulnerable y girar la tortilla y hacer música desde ahí, y que la gente empatizara con ello”, cavila. “He hecho de la vulnerabilidad mi escudo y mi arma”.
Pese a lo delicado y singular de su propuesta, tiene donde mostrarla: estrenará el álbum el 30 de enero en el Auditori y le aguardan citas en festivales como el Strenes y el Vida. “Yo no voy a adaptar mi música a los escenarios. Al contrario, debo intentar que con mi música los formatos cambien. Cada vez es más complicado, pero estamos luchando. Gracias a la gente que intenta cambiar las cosas, el arte no se queda congelado, estático. Las cosas diferentes han de ser posibles”.
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