Nuevos episodios
Crítica de 'Stranger things (temporada 5, parte 2)': el largo clímax continúa
Los tres episodios antes del esperado final de Año Nuevo no son precisamente de transición, sino una sucesión de momentos de tensión y confesiones a flor de piel
'Stranger things' se homenajea a sí misma en una temporada final con pocas sorpresas

Noah Schnapp (Will Byers) en los nuevos episodios de 'Stranger things' / Netflix

'Stranger things (temporada 5, parte 2)'
Creadores: The Duffer Brothers
Dirección: Frank Darabont, Shawn Levy, The Duffer Brothers
Reparto: Millie Bobby Brown, Finn Wolfhard, Winona Ryder, David Harbour
País: Estados Unidos
Duración: entre 68 y 75 min. aprox. (3 episodios)
Año: 2025
Género: Ciencia ficción
Estreno: 26 de diciembre de 2025 (Netflix)
★★★
El anterior episodio estrenado de 'Stranger things', cuarto de esta temporada final, acababa con una secuencia de batalla que muchos habrían dado por buena como grand finale de la serie. Era un despliegue de acción cámara al hombro con desembocadura en un momento catártico a diversos niveles: como sacando superpoderes del hecho de reconocer su homosexualidad, Will Byers (Noah Schnapp) se cargaba a tres Demogorgons, incluyendo el que amenazaba a su querido Mike Wheeler (Finn Wolfhard), haciéndolos levitar y partiéndoles los huesos.
Se podría pensar que, después de algo así y antes de un final de más dos de horas que veremos en Año Nuevo, los tres capítulos estrenados hoy serían un poco de transición. Nada más lejos de la realidad: para bien y para cierta extenuación, en realidad mantienen el volumen a once (nunca mejor dicho) y solo lo bajan un poco para momentos de alto voltaje sentimental que tampoco sirven de respiro. Los hermanos Duffer llevan la misión de entretener hasta sus últimas consecuencias.
En otras palabras, continúa el largo clímax que ha resultado ser esta temporada, o lo que es lo mismo, se alarga la colección de planes alambicados que nuestros héroes luchan por llevar a buen puerto. Joyce Byers (Winona Ryder) tiene uno para lograr que su hijo Will reconecte con la mente colmena de Vecna (Jamie Campbell Bower) y aniquile de una vez por todas al villano. Max (Sadie Sink) tiene otro para huir de la prisión mental del monstruo con la pequeña Holly (Nell Fisher), inesperada heroína de esta temporada por delante de Once (Millie Bobby Brown). A su vez, Dustin Henderson (Gaten Matarazzo) cree saber lo que hay que hacer para llegar a la niña. Steve Harrington (Joe Keery) demuestra no ser solo pelazo cuando, al final de este bloque de episodios, propone una posible solución para una crisis de proporciones cósmicas.
No todas las situaciones de tensión propuestas son igual de interesantes, y a menudo asoma claramente el déjà vu o el autohomenaje. Hay un ataque de demoperros, como en la segunda temporada, solo que en un hospital y no en el Laboratorio de Hawkins. De nuevo, se explota a conciencia 'Running up that hill' de Kate Bush (aunque también se recupera la celestial 'When it's cold I'd like to die', de Moby, o se cita a The Replacements). Por momentos, la serie parece estar reciclándose a sí misma antes que proponiendo nuevas ideas y que se intente usar la velocidad para maquillar la reiteración. En algunos otros, eso sí, sobre todo cuando vira más declaradamente hacia el terror, aún ofrece alguna sorpresa: la crueldad de algún momento de convivencia infantil en la casa Creel deja sin respiración.
Como de costumbre en la serie, el gran espectáculo de acción y efectos visuales convive con elementos íntimos que esta vez rezuman vulnerabilidad. El final está cerca (si todo se tuerce, literalmente) y los personajes han de decir sus verdades, reconciliarse, atreverse a hacer ciertas confesiones antes de que sea demasiado tarde. En esta modalidad, una de las mejores secuencias es una frágil conversación entre Nancy Wheeler (Natalia Dyer) y Jonathan Byers (Charlie Heaton) en un entorno surrealista, casi daliniano, en la que estos torturados tortolitos se dicen cosas que nunca se dijeron.
Al principio de esta tanda, Will quita hierro a su victoria sobre los Demogorgons y señala que no, no tiene poderes; solo los canaliza, se los roba a Vecna si está cerca. Pero tanto el personaje como su viaje personal siguen siendo lo más poderoso de la temporada, quizá de la serie al completo. Poco importa la verdadera naturaleza del Mundo del Revés o las raíces del monstruo cuando estás observando el salto a otra dimensión existencial de Will: su crecimiento como guerrero discurre en paralelo a su aceptación de sí mismo. Y cuando se replica cierto abrazo icónico de la primera temporada, el efecto es doblemente emotivo. Los amigos no se abandonan.
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