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Hola Netflix, adiós cines

El fin de una era en el cine: así fueron las dos semanas más convulsas en el Hollywood del siglo XXI

La lucha entre Netflix y Paramount para comprar Warner Bros, y todo lo que ello implica en el ecosistema del cine estadounidense, ha marcado dos semanas sin duda decisivas para la industria de Hollywood, rematada con el anuncio de que a partir de 2029 la ceremonia de los Oscar se dará en abierto a través de YouTube

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El CEO de Netflix, Ted Sarandos, haciéndose un 'selfie' con el reparto de la serie 'Emily in Paris'.

El CEO de Netflix, Ted Sarandos, haciéndose un 'selfie' con el reparto de la serie 'Emily in Paris'. / BLANCA CRUZ / AFP

Quim Casas

Quim Casas

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En la época dominada por los ocho grandes estudios de Hollywood, que se extiende desde los inicios del cine sonoro hasta mediados los años 60 del pasado siglo, Warner Bros. representaba, gracias sobre todo a sus películas de cine negro, el ala izquierda de la industria. La derecha pertenecía más o menos a Metro Goldwyn Mayer, el estudio más conservador, mientras que Columbia destacaba por sus comedias sociales –las de Frank Capra–, Universal por su querencia por el cine de terror, RKO por los filmes de bajo presupuesto desde el desencanto comercial que supuso ‘Ciudadano Kane’ y United Artists era el estudio de los autores independientes. 20th Century Fox era algo más indefinida, aunque albergó a los grandes cineastas europeos que huían del nazismo (Jean Renoir, Fritz Lang), y Paramount Pictures, fundada en 1912 como Famous Players Film Company –es el sexto estudio más antiguo del mundo que aún sigue operativo–, tuvo siempre una posición intermedia: albergó las comedias de elevada temperatura sexual protagonizadas por Mae West, las fabulaciones eróticas de Marlene Dietrich y Josef von Sternberg, los fastos épicos de un cineasta ultraderechista como Cecil B. De Mille, las comedias tontas de Bob Hope o los ‘cartoons’ de Popeye.

Viene a cuento la cuestión ideológica de las ‘majors’ porque el actual presidente estadounidense, Donald Trump, prefería que Paramount adquiriera Warner Bros. antes de que lo hiciera Netflix. Siendo lo que es esta plataforma, un auténtico devorador de cineastas que deben someterse a unas reglas no escritas en cuanto a homogenización visual –y han pasado por el aro de la ‘estética Netflix’ desde Martin Scorsese hasta Guillermo del Toro–, y con el peligro de que sus directivos abandonen los estrenos en salas cinematográficas y lleven toda su producción al ‘streaming’, que es un peligro más que real, resulta algo más progresista que Paramount. De ahí que Trump estuviera encantado con la opa hostil que esta ‘major’ había realizado para quedarse con Warner.

Joe Pugliese y John Nowak de Warner Bros. reciben a Ted Sarandos, CEO de Netflix, en los estudios de Burbank la semana pasada.

Joe Pugliese y John Nowak de Warner Bros. reciben a Ted Sarandos, CEO de Netflix, en los estudios de Burbank la semana pasada. / EPC

La cuestión viene de lejos. Paramount ya había presentado cinco ofertas para quedarse con todo el paquete Warner, que incluye la productora, los estudios en Burbank y cadenas televisivas como CNN y TNT Sports. De todos es sabido que Trump tiene en la CNN a uno de sus enemigos acérrimos desde su primer mandato presidencial, de ahí que también le interesara la venta a Paramount para tener la cadena más a favor de sobra, como ya tiene Fox News. Tras el interés de Netflix, Paramount contraatacó, junto a la cadena ABC News (propiedad de Disney), con una oferta descomunal de 163.000 millones de dólares (algo más de 130.000 millones de euros). Era prácticamente el doble que lo ofrecido por Netflix el 5 de diciembre, 82.700 millones de dólares (casi 71.000 millones de euros) incluida la deuda de la compañía vendedora. Warner ha rechazado a Paramount y se decanta por Netflix para satisfacción de muchos y decepción de otros (bastantes).

David Ellison, CEO de Paramount Skydance Corp.

David Ellison, CEO de Paramount Skydance Corp. / Michael Nagle / BLOOMBERG

Warner Bros Discovery (nombre actual del grupo de cine y televisión) rechazó el pasado miércoles la propuesta de Paramount Skydance (la fusión realizada en 2024 de Paramount Global y Skydance Media, compañía responsable de éxitos como ‘Guerra mundial Z’). El director ejecutivo de esta compañía es David Ellison, hijo de Larry Ellison, empresario, fundador de la empresa Oracle y aliado de la causa ‘trumpista’. Sobre el papel, el acuerdo con Netflix atañe solo al catálogo de Warner y HBO (que se unió a Warner en 1989). CNN y otros canales como Discovery pasarían a ser gestionados por Discovery Global. Otro de los inconvenientes para Paramount es que su valor en bolsa es de 12.800 millones de euros, muy inferior al que sigue teniendo Warner.

El director ejecutivo de la plataforma estadounidense Netflix, Reed Hastings (d), y su responsable de contenidos de Netflix, Ted Sarandos, Ted Sarandos.

El director ejecutivo de la plataforma estadounidense Netflix, Reed Hastings (d), y su responsable de contenidos de Netflix, Ted Sarandos, Ted Sarandos. / MIGUEL A. LOPES / EFE

Oficialmente, los directivos de Warner han expresado sus dudas sobre las capacidades financieras de Paramount, pero no es el único inconveniente que han detectado en su opa hostil. Paramount compraba todo el activo de Warner y ofrecía a sus accionistas 25,57 euros por acción, mientras que Netflix da 23,65 por acción y se queda solo con el estudio y el ‘streaming’ de la compañía. Las frases de los responsables de Paramount aduciendo que la compra de Warner supondría unir dos estudios icónicos para crear un líder global de entretenimiento único, algo muy del gusto de Trump, no han servido de nada. Otra noticia coincidente es que Paramount Network, el canal de televisión español en abierto, quedará como canal gratuito en internet a partir de este 31 de diciembre.

Lo que está meridianamente claro es que la absorción de un gigante como Warner por otro gigante como Netflix va a debilitar el mercado del audiovisual estadounidense, ya cuestionado y castigado desde antes de la pandemia de 2020. La crisis en las salas puede aumentar, ya que Netflix sigue con su política de estrenar directamente sus producciones en la plataforma o hacer pequeños estrenos en forma de evento que solo se mantienen en salas durante dos semanas antes de su desembarco en ‘streaming’; son los casos recientes de ‘Frankenstein’, ‘Una casa llena de dinamita’ y ‘Puñales por la espalda: De entre los muertos’. ¿Qué pasará ahora con HBO Max, la tercera plataforma de ‘streaming’ más importante y competencia directa de Netflix, que ostenta el primer lugar en cuanto a plataformas audiovisuales? En medio de las dos está Amazon Prime, propiedad de Amazon MGM Studios.

El legendario depósito de agua de los estudios Warner Bros. en Burbank, California.

El legendario depósito de agua de los estudios Warner Bros. en Burbank, California. / Associated Press/LaPresse / LAP

El pasado jueves, los máximos responsables de Netflix, los dos CEO Ted Sarandos y Greg Peters, visitaron los estudios de Warner a las pocas horas del rechazo de la oferta de Paramount. Fue una manera de hacer más evidente el acuerdo. La revista ‘Variety’ ‘oficializó’ el acontecimiento publicando las fotos en las que se ve a los dos hombres fuertes de Netflix reunidos con ejecutivos y empleados de los estudios Warner en Burbank.

Por si no fuera poco el estado de convulsión que se avecina, el mismo miércoles saltaba la noticia de que a partir de 2029 la ceremonia de los Oscar se podrá ver en YouTube. La Academia de las Artes y Ciencias de Hollywood ha firmado un acuerdo plurianual con la red social y plataforma de video online en el que le otorga, hasta 2033, los derechos globales de la retransmisión de su celebrada gala anual. Los 2.000 millones de personas que se calcula que ven la ceremonia podrán conectarse gratis ya desde las imágenes previas de la alfombra roja y lo que ocurre entre bambalinas. YouTube y la Academia han anunciado que se incluirán subtítulos y pistas de audio en diversos idiomas, como han hecho hasta la fecha las cadenas que tenían los derechos de retransmisión de la gala. Desde 1961 pertenecían a ABC, propiedad de Disney. En España ha podido verse durante años a través de Movistar Plus+. Otro seísmo en el terremoto global en el que se está convirtiendo la pugna por la hegemonía del aparato audiovisual.

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