Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

QUEMAR DESPUÉS DE LEER

Helen DeWitt ha acabado con la Gran Novela Americana, por Laura Fernández

La autora de 'El último samurai', la única mujer que plantó cara (literaria) a David Foster Wallace, ha publicado este año 'Your name here', un artefacto explosivo que a la vez que machaca a todo autor que ha pretendido cambiar el mundo, contiene a todos sus posibles y aburridos lectores, y un alter ego delirante, y un supuesto coautor fantasma

La escritora Helen DeWitt es una genia. Pero una que está decidida a hacerse estallar para acabar con todo aquello que no pretende rebelarse.

La escritora Helen DeWitt es una genia. Pero una que está decidida a hacerse estallar para acabar con todo aquello que no pretende rebelarse. / Laura Monsoriu

Laura Fernández

Laura Fernández

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Sam Bentley y Christina Lacy se conocieron en el instituto. Su instituto era un instituto de Melbourne, Australia. Empezaron a componer canciones tristes. Un poderoso dream folk intimista que acabó tomando forma de banda tiempo después, cuando se sumaron otros tres amigos y el invento se transformó en The Paper Kites. Su disco número siete será uno de los primeros que se publique en cuanto pongamos un pie en 2026. Se titula 'If You Go There, I Hope You Find It', y promete continuar recorriendo una oscura y en calma, una profunda parte de algún tipo de bosque que han ido pintando, como si una carrera fuese un cuadro, de pequeño detalle en pequeño detalle, y desde las Antípodas. Un EP tras otro. Un puñado de cientos de copias tras otro.

Es probable que no sean conscientes, Bentley y Lacy, de su condición de banda de culto, porque lo único que hacen es ser fieles a sí mismos en un lugar del mundo en el que no hay apenas focos. Y con focos me refiero a atención. Nadie está mirándoles. Y es probable que piensen, y no les faltará razón, que podría decirse lo mismo de una cantidad considerable de bandas y artistas. Porque, efectivamente, es así. Pero ¿qué hay de aquellos que se empeñan en mantenerse fuera de foco en el lugar al que todo el mundo mira? Oh, que en su caso nada es casual. En su caso, hay una batalla en marcha. ¿Que en quién estoy pensando? En, por ejemplo, Helen DeWitt. Helen DeWitt es una genia. Pero una que está decidida a hacerse estallar para acabar con todo aquello que no pretende rebelarse.

Si alguna vez existió una escritora a la que se nombrara en la misma frase que a David Foster Wallace —apuesto a que lo recuerdan, el autor de La broma infinita, el genio de su generación, aún la generación hiperposmoderna de principios del siglo XXI, un alguien situado en una vanguardia barroca e hipertextual— esa fue Helen DeWitt. Su novela, 'El último samurai', con su madre soltera de niño prodigio totalmente al margen —esos viajes en metro interminables, el mundo girando alrededor de un epicentro no siempre visible—, se consideró una cima de esa literatura posmoderna de un futuro que hoy no es aún pasado pero lo parece. Luego se silenció. Porque ella misma decidió escapar a la lógica editorial.

Aunque ella nunca formó parte de ninguna lógica editorial. Se cuenta, y es cierto, o eso confirma su propia biografía, que encadenó trabajos de todo tipo —desde dependienta en Dunkin' Donuts hasta clasificadora de texto para diccionarios— mientras escribía una ingente cantidad de novelas hasta que en 1998 publicó finalmente 'El último samurai'. 'El último samurai' fue el manuscrito número 50 que completaba, pese a que, para el mundo, adquirió la condición de primera novela. Desde entonces ha publicado una novela cada 11 años —en realidad, tan sólo dos y ninguna de ellas ha sido traducida al español— y un libro de cuentos —que llegará en 2027 a España—, y ha circulado por todas partes —en formato descargable— el PDF de un artefacto explosivo llamado 'Your name here'.

Dicho artefacto explosivo es, sin duda, uno de los libros del año, si no, el libro del año, o de la década, en lo que a vanguardia norteamericana se refiere. Porque lo que Your name here consigue —libro, por cierto, supuestamente escrito a medias entre DeWitt y un periodista sospechosamente iluso cuyo rastro se pierde tras una web propia en la que publica noticias delirantes— es, como se ha dicho, desescribir la Gran Novela Americana. ¿Que cómo se hace algo así? Inventando una novela que a la vez está siendo leída por los protagonistas, que la han comprado en el aeropuerto —siempre un aeropuerto distinto— y se suben con ella a su avión y se aburren y casi siempre prefieren hacer otra cosa mientras la novela no deja de llamar su atención sobre todo lo que se ha hecho mal.

Y lo que se ha hecho mal tiene que ver con todas esas novelas que supuestamente cambiaron el mundo —todas esas novelas que podrían ser, o haber sido, la Gran Novela Americana— y en realidad no lo hicieron. Respecto a 'The Paper Kites', les recomiendo escuchar Bloom. Dicen que el 'fingertipping' de Sam Bentley es especial. Lo es. ¿Y saben qué es también especial? El último disco de Big Thief, aunque no esté figurando entre lo mejor del año. Adrianne Lenker está un paso por delante de casi todo el mundo en ese lugar en el que brillan los focos. Y, por eso, a la vez, hoy, está en el margen. Un margen que es cada vez más amplio en esta sociedad en la que todo lo que permanece en medio —sin llegar demasiado lejos, quedándose en lo esperable— recibe toda la atención.

Suscríbete para seguir leyendo