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Música

Tona Gafarot, cantautora: "Hay gente que solo consume música como un opiáceo"

La cantautora de Llambilles, miembro de Les Anxovetes, publica «Dol», su tercer álbum en solitario, donde vuelca en nueve canciones las emociones vividas durante el peor año de su vida

La portada del disco «Dol», el tercer trabajo en solitario de la cantautora Tona Gafarot.

La portada del disco «Dol», el tercer trabajo en solitario de la cantautora Tona Gafarot. / Tona Gafarot

Ariadna Sala

Girona
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«El año 2024 fue el peor año de mi vida», dice sin rodeos la cantautora de Llambilles Tona Gafarot, que también es miembro del grupo de habaneras Les Anxovetes. La muerte de su padre solo fue una de las estocadas emocionales que sufrió aquel año, a la que se añadió una traición perpetrada por una persona muy importante en su vida que la dejó agotada, abrumada y decepcionada.

Un duelo de altibajos empezaba a dibujarse ante ella y, en lugar de arrugarse y abandonarse por completo al dolor y a la rabia, decidió ayudarse como mejor sabía: haciendo música. De un año y medio de trabajo y gracias a la producción de Enric Teruel, que ha vestido su voz y guitarra con acompañamientos de violín, violonchelo, piano y una segunda guitarra, ha salido su tercer disco en solitario, Dol (Autoeditado), donde ha vaciado la rabia, tristeza, decepción, nostalgia, cinismo, agradecimiento y también la esperanza que llevaba dentro. Lo presentará con la banda el 19 de diciembre en el Foment de Girona dentro del Festival Neu!, donde ya ha agotado todas las entradas, y el 21 de diciembre en el Centre Cívic l’Estació de Llambilles en solitario.

«Es el disco más terapéutico que he hecho nunca, y de todas las cosas que hice para estar mejor, es quizá la que más me ha ayudado: es el primer disco que hago para mí», asegura. Dol sigue una estructura muy pensada, donde las nueve canciones siguen el orden que toca y se entregan completamente a la letra.

La canción que lo inicia, Quan ja no plori per tu, la canta desde la ruptura absoluta y el dolor de la pérdida. La tristeza pasa a la rabia con Però no em vas dir res fins que va ser massa tard y Burro que has estat, donde expresa su decepción y la poca confianza recibida. Continúa con Punt d’inflexió, donde hay un antes y un después en el proceso de duelo que le hace abrir los ojos a la valiosa y terapéutica verdad ante el engaño.

También asoman el cinismo y la ironía, con la marchosa Tobi el gos, y en L’arbre dels petons secrets se empodera. En Gir de guió, Gafarot guiña el ojo a la canción The Blower’s Daughter, de Damien Rice; la penúltima, La música ens va unir i tu ens has separat, se explica y se resuelve con esta única frase, y el disco se cierra con la liberadora Deixar anar.

Todo ello, con una línea de continuidad donde cada canción mantiene una esencia propia y que permite acompañar a Gafarot en su viaje emocional, donde no ha dejado espacio, matiza, para la venganza. «Cuando me preguntan si he hecho este disco por venganza, contesto que no, ¡en absoluto! ¡No es para devolvérsela!», remarca. «Yo he hecho mi propio trabajo y al final he sacado este disco como la última cosa que quiero decirle, ya que no he tenido ninguna conversación de cierre. De hecho, no creo en ellas, están sobrevaloradas», opina. Sobre el sentimiento de venganza, asegura que «es cierto que dentro del duelo hay rabia, y tiene muchas cosas en común con la venganza y eso podría confundirlas: en el disco sí hay rabia, pero no, no hay venganza». Gafarot señala que el trabajo emocional que ha hecho le ha permitido, de hecho, «estar por encima de eso, porque sentir venganza significa que aún no lo tienes resuelto, que algo todavía te remueve».

Enfrentarse a aquello que remueve

Aun así, manifiesta que si bien es el disco que ha tenido más visualizaciones, es del que menos comentarios y valoraciones ha recibido: «tengo la sensación de que, en lo que respecta a la música, a la gente le gusta más escuchar aquello que le permita evadirse, y consumen música solo como un opiáceo, y este disco es precisamente todo lo contrario», valora. «Está bien que remueva, es mi objetivo, pero hay gente que me dice que solo lo ha podido escuchar una vez… Si te remueve hasta el punto de que no puedes escucharlo, es que algo te pasa… ¡Enfrentémonos a ello!», dice.

Después de llorarlo todo y de sentarse a escribir en un proceso que era completamente autocomplaciente, la tarea de hacer el disco y enseñar las canciones sí la ha hecho pensando en las ganas de que la gente las escuche: «compongo para mí, pero cuando las canciones están hechas, ya lo haces por los demás; confío en mi música», resuelve. «Todo el mundo ha sufrido algún desamor, o más bien dicho, todo el mundo ha sufrido, no necesariamente por amor, y las personas más valientes, que no huyen, necesitan materia prima para poder sacar lo que llevan dentro: si mi música ayuda un poco, habré cumplido uno de mis objetivos», concluye.

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