Opinión | La caja de resonancia
Ser de derechas y que te guste Extremoduro
Contra lo que podíamos pensar, hay admiradores de Robe Iniesta que no se sienten rojos ni progres, un hecho constatado estos días que ha hecho explotar más de una cabeza y que ha desatado acusaciones de apropiación

13/10/2012.- El cantante y guitarrista Roberto "Robe" Iniesta, líder de Extremoduro, durante un concierto / Esteban Martinena / EFE
La muerte de Robe Iniesta ha causado un duelo más transversal de lo esperable: resulta que el músico extremeño gustaba no solo a rojos y progres, sino también a afines a otros colores políticos, y hasta Feijóo ha elogiado la “huella imborrable” de su obra. Todo ello ha encendido un debate intenso y llamativo. Que Extremoduro tenga admiradores que no se consideran de izquierdas ha hecho explotar algunas cabezas (que se dicen progresistas) y generado indignadas acusaciones de apropiación, una de las cantinelas de esta era.
¿No se puede ser de derechas y que te guste Extremoduro? Para empezar, Iniesta abogaba por la libertad de criterio y por el rechazo a doctrinas y consignas. Es reseñable que esta clase de líneas rojas suelan ponerse desde ciertas bancadas: no recuerdo a nadie de derechas amonestando a uno de izquierdas porque le guste Raphael o Julio Iglesias y acusándolo de “apropiarse” de ellos. Y luego algunos harán sus aspavientos ante la intolerable polarización.
Recuerdo a Labordeta, cantautor orgullosamente rojo, afirmando que una vez haces pública una canción, tiene vida propia y el oyente la interpreta como le place. Lo mismo decía Robe Iniesta, que rechazaba explicarse sobre sus letras y apelaba a la libertad del receptor. Luego, las ideologías alejadas se rozan a veces, y en los confines líricos hay encuentros: en las canciones de Labordeta flotaba una emoción ante el paisaje de Aragón que puede conmover a alguien de alma conservadora. Por no hablar de la invocación de la libertad en su canto más famoso.
Un efecto semejante puede haber causado la literatura de Iniesta: su mirada desde el ‘yo’, ese individualismo ácrata, el rechazo a la autoridad y a las normas. Y sí, el acento en la libertad. No cuesta tanto verlo. Se trata de querer verlo, claro. No digo que Iniesta fuera de derechas, sino que personas que lo sean pueden sentirse interpeladas por sus canciones y que no debería ser tan terrible admitirlo, por muy de izquierdas que te sientas.
Pero luego está esa idea de que en la vida todo es política. A ver, si le aplicas la lupa a todo lo que se mueve, seguro que llegarás allá donde quieras llegar, ¿pero será tan importante tu conclusión? No creo que sea una casilla política aquello que defina ni englobe a Robe Iniesta. Esas cosas están para los artistas menores, que necesitan de un relato fácil que tape las limitaciones de su talento. Y empeñarte en buscar la lectura política a cualquier cosa que dices amar puede ser la manera más eficaz de cargártela.
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