Repaso a una leyenda
El Taller de Músics se reivindica como gran centro de enseñanza y creación en su 45 aniversario: "Somos los currantes del Do, Re, Mi"
Lluís Cabrera, fundador del centro del Raval, ofrece su visión de la historia y lanza criticas contra un sector "empantanado" en un libro conmemorativo que denuncia la escasez de conciertos en salas pequeñas y medianas

Julián Argüelles, Meïa, José Carrasco Vázquez y Rosalía, en el 31 Seminari Internacional de Jazz, en Barcelona en 2011. / Taller de Músics

Lluís Cabrera, fundador del Taller de Músics, escuela de música pionera que englobó flamenco y jazz en sus aulas en el antiguo barrio chino, se despide del proyecto de su vida justo cuando el gran centro de enseñanza y creación barcelonés celebra su 45 aniversario. El histórico creador y dirigente rememora ahora el viaje con datos y recuerdos y pasa revista al sector con una mirada crítica en un libro conmemorativo, 'Taller de Músics. 45 anys' (editado por el propio Taller en catalán y castellano). Sin el Taller de Músics y la figura de Cabrera la historia de la música en Barcelona desde la democracia hasta la actualidad no sería igual. Su energía, irreverencia y locura junto a ese espíritu libertario y su sentido del humor, le han ayudado a capear mil aventuras y batallas a lo largo de estos 45 años. "Somos los currantes del Do, Re, Mi. La lucha ahora le toca a otros", comenta Cabrera a sus 71 años.
Por el Taller han pasado profesores y alumnos de primera, como Rosalía, Santiago Auserón, Mayte Martín o Chicuelo. Y la escuela ha contado con la colaboración en sus proyectos musicales de leyendas del flamenco como Enrique Morente y compositores como Joan Albert Amargós. Las imágenes que aparecen en el libro muestran como ya desde el principio el Taller apuntó alto con leyendas del jazz como el trompetista Thad Jones, que participó en el Primer Seminario de Jazz en Banyoles en 1980. Y es que en sus inicios este centro contó con el mejor padrino que podía tener del jazz local: Tete Montoliu.

Américo Belloto y Thad Jones, en el 1r Seminario Internacional de Jazz, en Banyoles en el año 1980. / Taller de Músics
El libro cuenta con fantásticas fotografías -la mayoría de Antonio Narváez, Joan Tomás y Maud Sophie Andrieux- y artículos de destacados músicos, pero también de profesores y hasta de una vecina del Raval, que aportan otra dimensión a la historia de esta escuela que nació sin manual pero que se ha diferenciado del resto por su manera de trabajar y por su lema: del aula al escenario. Teniendo claro que un músico necesita como el agua tocar ante el público para desarrollarse. "Lo que cuenta es el talento, no los títulos que a nadie le piden para subir a un escenario", recuerda Cabrera. Y es evidente: Estopa es un claro ejemplo.
Los "malditos y canallas"
El libro desglosa cómo aplicó su experiencia previa en la lucha sindical, en la Peña Cultural Flamenca Enrique Morente y en Distribuciones Epicuro, dedicada al mundo del libro, para lanzarse a la aventura musical del Taller. Su sede sigue en locales de la calle Cendra con Requesens del barrio chino, hoy conocido como Raval, de aquella distribuidora cuyos espacios fueron reconvertidos en escuela de música moderna de jazz y de flamenco. "Aparecieron unas aulas insonorizadas con cajas de huevos enganchadas en las paredes y unas cortinas de protección", describe en el primero de los 16 artículos firmados por Cabrera.

Detalle del libro 'Taller de Músics. 45 anys', presentado este viernes en la librería Byron de Barcelona. / Sandra Román
"¿Fue la zona donde montamos el Taller una de las causas por las que éramos considerados malditos y canallas?", se pregunta. Según escribe, en sus inicios fueron ignorados por las instituciones: "Durante once años habitamos en el olvido, casi en el rincón del rechazo, once años de carencia por parte de quienes deberían sentirse satisfechos por haberse consolidado una organización civil privada de carácter educativo, cultural y con fuerte empuje social en una zona degradada a causa del narcotráfico y de la explotación sexual de mujeres por parte de mafias".
Cambios urgentes
Cabrera dedica muchas páginas a hablar del sector. Deja claro que necesita cambios urgentes porque está "empantanado". No avanza, dice. En 'Se acaba un siglo, comienza otro' habla de la primera victoria del Taller ante las instituciones: el recurso presentado ante el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya admitido a trámite para denunciar la situación discriminatoria que sufría la música popular. Querían que los recursos públicos se gestionaran con equidad. Aquello logró unir a todo el sector que se sintió escuchado y fuerte. Pero no lo suficiente, según Cabrera. "El sector ha pasado de la irrelevancia dispersa a la irrelevancia agrupada", escribe. "A pesar de contar con un buen conjunto de asociaciones está, según mi parecer, presidido por la inoperancia y la sumisión a los poderes políticos y, de propina, le hace el trabajo menos vistoso a las administraciones públicas catalanas".

Andrea Motis, Eva Fernández y Iscle Datzira, en el 31 seminario de Jazz, en Barcelona en 2011. / Taller de Músics
En los siguientes artículos repasa una por una diferentes asociaciones del sector. A todas les saca los colores. Por ejemplo, de L'Associació de Músics de Jazz y de la Música Moderna dice: "Desde el principio, la asociación sindical recién creada prefirió dedicarse a organizar actividades y dejar de lado su tarea reivindicativa". Y poco después señala: "Tampoco APA (más tarde transformada en ARC, la Associació Professional de Representants, Promotors i Mànagers de Catalunya) por respeto, prudencia y desentendiéndose de sus principios, no defendió a sus socios (empresas de mánagers, representantes y promotoras de contrataciones artísticas) de lo que era una ingerencia en su campo de acción".

Tomatito, Enrique Morente y Lluís Cabrera, en una de las imágenes que incluye el libro 'Taller de Músics. 45 anys'. / Taller de Músics
La desventaja de las escuelas de iniciativa privada asociadas de Catalunya (en el organismo Emipac, Escoles de Música d'Iniciativa Privada Associade de Catalunya) frente a las públicas le lleva a la siguiente reflexión. "En Barcelona el acuerdo tomado por el Ayuntamiento de ofrecer una escuela municipal de música en cada distrito es respetable. Pero no informar del cómo y cuándo se ejecutará el plan por zonas territoriales no es admisible. En una sociedad democrática se debería facilitar el diálogo, el debate, el acuerdo, el consenso".
Endomagia
Cabrera habla en el libro de la endogamia de los premios de música, de la marginación del jazz y del flamenco. Sobre la Associació de Sales de Concerts de Catalunya (ASACC) apunta que "ha ido derivando a promotora de conciertos bajo el amparo y las inyecciones de las administraciones públicas catalanas". "¿Qué si no son CurtCircuit, Sala Barcelona, Beat Barcelona y Clubs, Art en la pista?", se pregunta. Tampoco deja muy bien parada a la Acadèmia Catalana de la Música, al que califica como un "organismo supremo que debía estar a la vanguardia de las viejas reivindicaciones del sector musical, con su presidente Gerard Quintana en primera línea" y que, considera, "no ha podido o no ha sabido cumplir con su misión".

Lluís Cabrera, el ya expresidente de la Fundació del Taller de Músics, junto a su sucesor, el exconseller de Cultura Joan Manuel Tresserras, este viernes en la librería Byron. / Sandra Román
Cabrera siempre ha sido franco y claro a la hora de decir lo que piensa. A nadie le extrañarán sus opiniones, pero no es lo mismo que se las lleve el viento a que todo quede por escrito en un libro. Veremos si quienes no comparten sus opiniones se suman al interesante debate que abren algunas de las preguntas que plantea este libro, testimonio de una lucha que durante 45 años han llevado a cabo los currantes de la música moderna, el flamenco y el jazz demostrando que a base de sueños, horas de trabajo, resiliencia y buenas melodías nada les puede parar.
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