Figura influyente
Robe Iniesta, poeta salvaje y alma en vilo que revolucionó el rock en castellano al frente de Extremoduro
El músico extremeño, fallecido a los 63 años, creó un lenguaje propio con un pie en la calle, hechuras literarias e inquietud filosófica en canciones que fundieron la crudeza del rock urbano con sonoridades matizadas y dinámicas sinfónicas, dejando un legado de himnos con letras que sus seguidores llegaron a tatuarse
'Eterno Robe', artículo de David y Jose Muñoz (Estopa)
Cinco canciones inmortales de Robe Iniesta, el anticristo del rock español

El guitarrista y cantante de Extremoduro, Robe Iniesta, durante un concierto. EFE/Alberto Martín/Archivo / Alberto Martín / EFE

La categoría del rock urbano era minúscula para explicar su arte, porque Robe Iniesta creó una expresión propia, salvaje y filosófica, con calle y vuelo literario, que emergió como un cuerpo extraño, marginal, y que cautivó a multitudes por un carril genuino, sin postureo, hiperrealista y asentado en una rara belleza y en una idea del amor como tormento y refugio. Fue una de las figuras más idolatradas de la moderna música popular española, y su peripecia se cortó en seco la madrugada de este miércoles, al sucumbir, a los 63 años, de causa todavía no precisada, un año después de haber suspendido los últimos conciertos de su gira ‘Ni santos ni inocentes’ tras diagnosticársele un tromboembolismo pulmonar.
Robe sabía que había creado un personaje de aura mítica y lo conllevaba como podía, atendiendo a su intuición y haciendo valer sus reglas en el ‘show business’. No le gustaba ahondar en el significado de sus canciones y desplazaba a los oyentes el poder de interpretarlas a su libre manera. Hablaba poco con la prensa porque decía reservarse para cuando tuviera algo que decir y porque discrepaba de tener que opinar sobre cualquier cosa por el hecho de ser un músico conocido. Rompió esquemas como creador de canciones: composiciones, algunas, largas y tortuosas (hasta tres cuartos de hora, estructuradas en movimientos), sobre lo humano y lo divino, en una categoría propia y bastante inaudita entre lo punk (o metal-punk) y lo sinfónico.

El cantante Roberto Iniesta ‘Robe’, en una foto de archivo. El cantante Roberto Iniesta "Robe", en una imagen de archivo". EFE/Carlos Barba / POR TINO | Carlos Barba / POR TINO | Carlos Barba / POR TINO | Carlos Barba / EFE
Y ese lenguaje lírico, rompedor en el rock en castellano, casando brutalismo y metafísica desde muy pronto con Extremoduro (grupo del que firmó casi todo el cancionero, solo o acompañado) en textos que muchos de sus seguidores llegaban a tatuarse: “Me olvidé de poner en el suelo los pies y me siento mejor” (de ‘La ley innata’), “Y qué importa ser poeta o basura” (de ‘Quemando tus recuerdos’) o el expeditivo título del disco en vivo ‘Iros todos a tomar por culo’. Robe Iniesta picoteó los textos de Machado, Neruda y Miguel Hernández, y se ha relacionado su escritura con la de Bukowski y los simbolistas franceses.
Amigo del ‘carpe diem’
Material con octanaje rockero, de extremos, crudo y deslenguado, expresivo de sus cuitas sentimentales y sexuales, de sus discrepancias con el orden sociopolítico y de sus tiras y aflojas con las sustancias adictivas, como en la temprana ‘Jesucristo García’, del primer álbum de Extremoduro, ‘Rock transgresivo’ (1989), donde se mostraba “crucificado a base de pastillas”. En otro tema de aquel disco, ‘La hoguera’, asomaba el que sería uno de sus principios vitales, el ‘carpe diem’: “Y tú que te preocupas por culpa del futuro / Cuando ya no te quede será cuando te enteres / Ya estás, ya estás / más que enterrado en vida”.

MADRID, 19/12/2023.- Robe Iniesta sonríe durante la presentación del disco 'Se nos lleva el aire', de Robe, este martes, en Madrid. EFE/ Chema Moya / Chema Moya / EFE
Extremeño, nacido en Plasencia (16 de mayo de 1962), había dejado los estudios en tercero de BUP y montado su primera banda, Dosis Letal, a la que siguió Extremoduro, que en sus primeras etapas tuvo distintas formaciones y que fue ganando público a base del boca-oreja y a partir de su fichaje por la independiente Dro, a punto entonces de integrarse en la ‘major’ Warner. En su cabeza no paraban de bullir ideas y proyectos, y ‘Deltoya’ (1992) iba a ser el debut de una banda paralela, Extremozoide, pero se convirtió en un álbum de éxito (disco de platino) de Extremoduro, con temas referenciales como ‘Ama, ama, ama y ensancha el alma’, significativo de su desmarque del malditismo y del nihilismo: “Los brazos, la mente: y repartíos / Que solo os enseñaron el odio y la avaricia / Yo quiero que todos, como hermanos / repartamos amores, lágrimas y sonrisas”.
Los años del caos
Robe se iba metiendo en su llamada “época del caos”, con tensiones internas en la banda y un modo de vida desbocado. El lenguaje rock de Extremoduro incorporó instrumentos inusuales (saxo, flautas) en ‘¿Dónde están mis amigos?’ (1993), el álbum de otro clásico, ‘Pepe Botika’, pieza sobre “un honrado traficante” que poco después adaptaría Albert Pla y cuyo estribillo es un alegre recitado de cárceles: “Carabanchel, La Modelo, Herrera de la Mancha, Cáceres II, Alcalá Meco, Puerto de Santa María”.
Otro artefacto que no llegó a cobrar forma fue Los Q3 (o sea, ‘Los Cutres’), cuando se instaló en el área de Barcelona, en Rubí, en uno de los momentos de fractura de Extremoduro. También ‘Pedrá’ (1995, álbum integrado por una única canción de 29 minutos) iba a ser el debut de una banda paralela que no fue. De esos proyectos al margen, indicativos de su inquietud, sí cuajó Extrechinato y Tú, alianza de la mitad de Extremoduro (Robe y su cómplice más duradero, el guitarrista, también coautor de muchas músicas, Iñaki Antón, ‘Uoho’) con Fito Cabrales (Platero y Tú) ideado para musicar textos del poeta Manolo Chinato, que dejó un único álbum, ‘Poesía básica’ (2001).

GRA194. CÁCERES. 13/10/2012.- El cantante y guitarrista Roberto "Robe" Iniesta, líder de Extremoduro, durante el concierto que el grupo ofrece esta noche en Cáceres dentro de su gira 'Robando perchas del hotel'. EFE/ Esteban Martinena / Esteban Martinena / EFE
En la obra de Extremoduro hay que consignar ‘Agila’ (1996), con sus canciones de amores y abandonos, y clásicos como ‘So payaso’, así como ‘Canciones prohibidas’ (1998), con nuevos matices sonoros y los populares temas ‘Salir’ y ‘Golda’, y el álbum considerado como última cumbre, ‘La ley innata’ (2008), con 45 tortuosos minutos, presentados en seis secciones, que reflejan un proceso de transformación interior con el amor como fuerza redentora. En esa época, Robe Iniesta hizo una incursión en la narrativa con la novela ‘El viaje íntimo de la locura’.
El fin de la química
Asentado Extremoduro como vehículo de éxito (que en Barcelona transitó espacios como el Palau Sant Jordi o el parque del Fórum), Robe comenzó a ansiar nuevas vías de expresión y publicó un primer álbum en solitario, ‘Lo que aletea en nuestras cabezas’ (2015), preludio de la desbandada. El grupo anunció su disolución en diciembre de 2019 alegando una degradación de la química interna (“ahora, esa compenetración tan difícil de conseguir y mantener, aunque existe, no es la misma”, decía el comunicado), y la gira de despedida y cierre anunciada para 2020 saltó por los aires a causa del covid-19 y no se reprogramó (lo cual causó un choque con Live Nation, ya que Robe acusó a la promotora de “no haber querido esperar a que pasara la pandemia”).
Los álbumes en solitario ‘Mayéutica’ (título que aludía al método socrático, 2021) y ‘Se nos lleva el aire’ (manifiesto a favor de vivir el presente, 2023), le mostraban apaciguado en términos sónicos, reflejando influjos del flamenco y del rock andaluz, si bien sus giras, que habían empezado en teatros y auditorios como el Palau de la Música, fueron creciendo y abordando de nuevo grandes recintos. En su última entrevista con este diario, en octubre de 2024, auguraba una pausa y situaba en su creatividad el centro de todo, más allá de los ‘tempos’ fijados por la industria: “No puedo planear nada, porque no tengo ni idea de cuándo va a salir una canción”.
El comunicado publicado este miércoles por su sello, El Dromedario Records, habla de Robe como del “último gran filósofo, el último gran humanista y literato contemporáneo de lengua hispana”, y también como un “líder político”. Recuerda que fue “capaz de poner de acuerdo a PSOE, PP, Unidas Podemos y Vox”. Una alusión al día, el pasado septiembre, que el Ayuntamiento de Plasencia votó por declararle Hijo Predilecto de la localidad, pasando por encima de las trincheras ideológicas.
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