FIL de Guadalajara
La beatificación de Carmen Balcells en México: "Era una madre protectora maravillosa"
Carme Riera y Eduardo Mendoza pilotan en la FIL de Guadalajara un sentido homenaje a la agente editorial que dio alas al 'boom' latinoamericano y cambió las reglas del juego entre escritores y editores
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Carmen Balcells y García Márquez en una imagen de archivo / EPC

—De aquí a los altares— centró Mendoza.
—Hablando de altares, cuando le hablé de la biografía que quería hacer me dijo que eso para la beatificación era muy importante— remató Riera.
Mientras en el otro extremo de la ciudad, en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, actrices mexicanas y españolas daban vida a La Colometa en la puesta en escena de 'La plaça del Diamant' y el pabellón Barcelona sumaba otra medalla con una jugosa charla sobre el deseo protagonizada por Adrià Targa, Anna Pazos, Sira Abenoza, Gabriel Ventura y David Moragas, uno de los salones generales de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara se quedó nuevamente pequeño para asistir, en efecto, a la beatificación de Carmen Balcells, superagente literaria y hacedora de milagros editoriales.
"A mí Carmen me cambió la vida", recordó la escritora mallorquina Carmen Riera, reunida junto a Eduardo Mendoza, el periodista Xavi Ayén y el CEO de Planeta en América Latina, José Calafell, para homenajear a la 'Mamá Grande' del 'boom'. "Había publicado un librito pequeño con bastante éxito y la editorial no me paga porque decía que lo que ganaba conmigo servía para sufragar a otros autores", explicó la autora de 'Te deix amor la mar com a penyora'.
Una llamada de Balcells bastó para meter en vereda al editor díscolo y conseguirle a Riera un contrato justo. "No se peleó con los editores, les hizo andar por el camino que creía oportuno", apuntó. Cuestión de matices, claro.
En el epicentro del 'boom'
"El gran mérito de Carmen fue que supo organizar el ccmbio importantísimo que se produjo cuando el mercado potencial del libro pasó de ser muy pequeño a jugar en las grandes ligas. Ella lo entendió muy rápido", añadió Eduardo Mendoza, otro de los autores a los que Balcells echó el lazo con su primera novela. "Yo la conocí en los años 60, cuando tenía un pequeño piso en la calle Urgell. Se ofreció a representarme, pero le dije que no valía la pena, porque no iba a hacer carrera literaria", evocó el barcelonés, sin duda mejor como novelista que como pitoniso.

Xavi Ayén, Carme Riera, José Calafell y Eduardo Mendoza, en el homenaje a Carmen Balcells / Eli Don / ACN / ACN
También a Xavi Ayén, periodista y autor de 'Aquellos años del boom', le cambió la vida al conseguirle en 2006 la que sería la última entrevista con Gabriel García Márquez, aquella en la que anunció que había dejado de escribir. "Me hizo suspender mi comida de Navidad porque me dijo que iba a ir a casa de los Gabo a llevarles una maleta con los regalos de Navidad", recordó el redactor jefe de Cultura de ‘La Vanguardia’.
A cuenta de García Márquez y la concentración de autores latinoamericanos en la Barcelona de finales de los 60, Riera apuntó que Balcells no se inventó el 'boom', pero que podía haberlo hecho perfectamente. "En esos momentos, Barcelona ya era una capital editorial que producía más títulos que ciudades como Buenos Aires", señaló Ayén. Normal, pues, que el eje se desplazara y la capital catalana se convirtiera en meta volante para los ‘latin kings’ de la alta literatura. "Lo que quería Carmen era tenerlos cerca para que no se le fueran con otros agentes", ironizó el periodista.
Para tenerlos cerca no bastaba con velar por sus intereses literarios. "Si la calefacción no funcionaba, se llamaba a la agencia. Gabo no pagaba en los restaurantes porque luego iba Carmen y pagaba. Era una madre protectora maravillosa", explicó Riera, autora de la biografía 'Carmen Balcells, traficante de palabras'. "Opinaba de novias, de novios, de la camisa que me había comprado… Nos veíamos a menudo para contar chismes y criticar muchísimo. Se metía en nuestras vidas y nosotros en la suya", rememoró Mendoza. "Vargas Llosa decía que una de sus funciones era indemnizar a las amantes", acotó Ayén.
Desde su agencia de Barcelona, Carmen Balcells no solo cambió las reglas del mercado editorial, mejoró sustancialmente las condiciones de los escritores e impulsó las carreras de cientos de autores; también, como señaló Mendoza, fue puente y pegamento entre autores barceloneses y latinoamericanos. "Salvo el caso de Ruén Darío, que era como una peonza, nunca había habido este contacto entre autores españoles y latinoamericanos. Era una cosa fantástica".
Entre tanto elogio, espacio también para recordar enfados y pataletas como la del chileno José Donoso, que se sentía desatendido entre tantas atenciones García Márquez. “Hubo autores que se enfadaron porque pensaban que tras fichar por ella les iban a dar el Nobel al año siguiente”, ironizó Mendoza. La materia prima, en cualquier caso, también era importante. "García Márquez era extraordinario, pero Balcells lo hizo aún mejor", resaltó Riera. ¿Su secreto? Así lo resume Riera: “Carmen siempre decía que ella no aconsejaba, que ella ordenaba”.
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