Barcelona en la FIL de Guadalajara
Love of Lesbian y Javier Cercas: dos maneras de triunfar a lo grande en la FIL marca Barcelona
La banda catalana inauguró las actuaciones musicales de Foro Fil con llenazo y público entusiasta y absolutamente entregado
Barcelona brota en Guadalajara como "guardiana" de los libros: "Son nuestro escudo contra la intolerancia"

Santi Balmes, cantante de Love Of Lesbian, durante su concierto en Guadalajara / Alejandro Acosta

Con sello Barcelona y al estilo Jalisco, que dicen por aquí, Javier Cercas y Love of Lesbian cerraron la intensísima primera jornada de la capital catalana en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara demostrando que se puede triunfar de la misma manera, a lo grande y con notable jaleo, desde dos extremos aparentemente opuestos del espectro cultural. Extraña pareja de baile, sí, aunque cosas más raras se han visto.
La banda catalana, encargada de inaugurar la programación musical de Foro FIL, ya se sabía favorita del público local desde que pisó el país en 2013 y, como recordó Santi Balmes, se encontró a "500 mexicanos gritando", así que lo de Guadalajara fue como jugar en casa: cerca de 2.000 personas abarrotando el recinto, otras tantas gargantas coreando al unísono 'Ejército de salvación' y formidable griterío a medida que iban cayendo 'Cuando no me ves', 'Bajo el volcán' o 'Noches reversibles'. Himnos inflamados, dinámica de subidón pop y encendidas declaraciones de amor. "Estamos súper orgullosos de estar en un evento donde parte de nuestra Barcelona está aquí con vosotros. Teníamos cierta presión por lo que se nos ha encomendado", aseguró Balmes al poco de salir al escenario.
De presión, sin embargo, más bien poca. Al contrario: en la primera parada de una gira exprés que los llevará a Colombia, Perú y Argentina, todo fueron estribillos expeditivos, clásicos fogosos —no faltaron 'La niña imantada', 'Allí donde solíamos gritar' o 'Club de fans de John Boy'—, nuevas piezas de impacto como '¿Qué vas a saber?' y souvenirs del pasado como 'Domingo astromántico', canción que, dijo Balmes, les empezó a cambiar la vida. En marzo vuelven y, a juzgar por la respuesta, pocos serán los que no repitan.

Javier Cercas conversa con Elena Hevia en la FIL / Alejandro Acosta
Escribir para arreglar las cosas
A Javier Cercas, que se sepa, nunca lo han recibido 500 mexicanos gritando, pero en cuanto pisó el pabellón de Barcelona se le apareció como por arte de ensalmo una cola de gente que ríete tú de las congas de 'El secreto de las fiestas' de Francisco Casavella. Firma, foto, firma, foto. Una y otra vez. Casi como en el último Sant Jordi, cuando entusiastas lectores le perseguían por las calles de Barcelona con ejemplares de 'El loco de Dios en el fin del mundo', pero a 10.000 kilómetros de distancia y con una selecta representación de casi toda su bibliografía.
Ni que decir tiene que el auditorio del pabellón, con capacidad para un centenar de personas, se quedó ridículamente pequeño para recibir al autor de 'Anatomía de un instante'. En charla con Elena Hevia, Cercas esquivó pronto el título propuesto para la conversación, 'La extraordinaria aventura de un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo', y picoteó algunos de sus temas favoritos: los años de formación, los dilemas morales, la conexión Girona-Barcelona y la naturaleza misma de su condición de escritor. "Ser lector es lo normal, no hay nada de misterioso en eso, pero, ¿encerrarse diez horas a escribir? Los escritores son básicamente tarados, locatis, tipos que no están bien de la cabeza e intentan arreglar las cosas. Yo escribo porque soy un desarraigado", dijo.
El novelista, que hace apenas una semana recogía junto a Montserrat Fontané el premio Català y Catalana de l’Any de EL PERIÓDICO, aprovechó la conexión barcelonesa de la cita para intentar medir el grado de influencia de la ciudad en la que vive desde hace 24 años en su obra. "Barcelona no sé muy bien qué me dio. Yo llegué a una ciudad muy diferente, estudié allí cuando la Rambla aún era peligrosa. Para alguien como yo, de provincias, era un lugar abrumador, increíble, con bibliotecas y librerías fabulosas", evocó.
Lo suyo nunca fue, sin embargo, el compadreo literario y los corrillos de autores. “No conocía escritores”, reconoció. Por no conocer, apenas conocía literatura barcelonesa escrita en castellano. "Yo soy un ejemplo raro de extrema comunicación entre castellano y catalán porque llegué a la literatura de la mano de la literatura catalana en catalán. Mis maestros han escrito en catalán, el primer periódico en el que escribí era en catalán, mi primera editorial es una editorial en catalán… La literatura barcelonesa que se expresa en castellano no la conocí hasta muy tarde", explicó.
Cercas habló de Bolaño, de sus libros como novelas policiales y de la literatura como herramienta para buscar las certezas que hasta entonces había encontrado en la religión. "Un libro es como un espejo, si un asno se mira en él no puede esperar a ver un profeta", dijo de pronto. Y la gente, por lo que sea, se arrancó a aplaudir.
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