Obra conceptual
Maria Rodés canta en su nuevo álbum al amor romántico y a “la distancia que va del enamoramiento normal al que roza la locura”
La cantante y compositora publica ‘Lo que me pasa’, un disco en el que expande su lenguaje musical con ingredientes electrónicos e incursiones en el flamenco y la rumba, y que ofrece colaboraciones de voces como Soleá Morente, La Bien Querida y Delafé

La artista Maria Rodés, esta semana en Barcelona. / MANU MITRU

El título del álbum, ‘Lo que me pasa’, augura un nuevo capítulo en la crónica sentimental vivida que, entre líneas, Maria Rodés suele proyectar en su cancionero, pero ella se apresura a aclarar que esta vez no va por ahí. “No, no, este disco es ficción”, advierte al comenzar la entrevista. El péndulo apunta a una temática convulsa y bastante actual: “El amor romántico, obsesivo, y la dependencia emocional”, explica la cantante, guitarrista y compositora de Vilassar de Mar, ahora asentada en Barcelona tras unos años de experiencia madrileña.
Después de siete álbumes (más el del trío Convergència i Unió, y el que firmó a medias con The New Raemon), a Maria Rodés le apetecía hacer “un disco diferente, más electrónico”, explica. “He jugado un poco con las sonoridades de la estética ‘urban’, incorporándolas un poco a mi mundo”. Cuenta con la coproducción de Joel Condal y la implicación, en ‘Chico bueno’, de Bronquio. Pero, aunque se aprecien las programaciones, algún que otro ritmo latino deshuesado y el tratamiento vocal con ocasional “'autotune,' 'vocoder'..., un poco de todo”, las canciones conservan su distintiva impronta melódica. “Se trata de jugar, si no, te aburres. Cuando ya llevas tantos discos, yo al menos, necesito un estímulo y eso pasa por elementos nuevos como, aquí, la electrónica, y los colaboradores y la noción más colectiva”.
Del reguetón a la rumba
Hay duetos en nueve de las catorce canciones, un hecho inédito en su catálogo. Empezando por ‘Te amé’, el primer sencillo y video, donde canta con Soleá Morente y Nieves Lázaro sobre una cadencia en roce con el dancehall. En el casi synth-pop de ‘El parque’ involucra a La Bien Querida y en ‘Hechizo’, a Delafé, aquí en un territorio de reguetón, género que “no es ninguna línea roja”, además de que, aquí, “es un reguetón muy poco reguetón”, desliza. “Pero antes también la copla era rara para mí, y al final me la hice mía”, añade a uno de sus álbumes más celebrados, ‘Maria canta copla’ (2014). Otro trazo del álbum lo aportan los guiños al flamenco y la rumba, perceptibles en temas como el titular (con el cantaor catalán Albert Cases) u ‘Otro amor’ (con La Tremendita).
En la portada del álbum aparece ella a los 12 años, “con cara melancólica”, un momento de preadolescencia previo al impacto del amor romántico. Observa que este concepto hoy “se critica mucho” y que “hay una cultura contra el apego y contra depender de alguien, cuando se trata de dos caras de la misma moneda”, considera, distanciada tanto de “la dependencia tóxica del ‘me muero por ti’” como del “individualismo del yo-yo-yo”.
Así que ‘Lo que me pasa’ es un disco sobre el amor romántico, pero no contra él. “Porque un poco si que dependemos del otro cuando nos enamoramos. Si estás muy centrado en ti mismo, no puede haber amor”. Si bien, en el fondo de esas canciones, aparece “la niña bombardeada con cuentos y películas que hacen que ese amor romántico sea el pilar de su vida”. Ella misma se recuerda leyendo ‘Super Pop’, “donde salían Brad Pitt y Leonardo DiCaprio, con una cultura romántica muy exagerada, dirigida a niñas que todavía no habían podido tener ninguna relación”.
Rozando la locura
Todo eso conecta con un álbum suyo anterior, ‘Lilith’ (2020), cuando descubrió la figura de Lídia de Cadaqués (1866-1946), supuestamente “la última bruja” del lugar. “Se enamoró de Eugeni d’Ors y parece ser que era erotómana y sufría una enfermedad mental que te lleva a construirte historias de amor en tu cabeza. Con lo cual, cada vez que él escribía una glosa, pensaba que era un mensaje cifrado hacia ella, y lo iba diciendo”. Siguiendo ese hilo, el nuevo disco “va de lo que separa un enamoramiento que entendemos como normal de otro que roza la locura”.
El repertorio atraviesa distintas fases, “idealización, despecho y rencor, a medida que se va rompiendo el mito”. El momento más estridente, algo cómico de hecho, es ‘Malo’, donde canta con dulzura que el susodicho es “malo, sucio y malo”, y se queda a gusto rubricando: “sin tu madre, no vales nada”. El destino ha querido que coincida en el tiempo con cierto vals envenenado de Rosalía. “Sí, ‘La perla’, es bonita, con esa rajada en tono dulce, aunque antes estaba la de Shakira con Bizarrap. Parece que hay una tendencia a la canción despechada y me parece bien. Hay una tradición: Paquita la del Barrio, Chavela Vargas...”, apunta Maria Rodés, que se prepara para presentar este invierno sus nuevas canciones en el escenario: para empezar, el 20 de febrero, en Clamores (Madrid), y el 25 en el barcelonés Apolo.
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