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FIL de Guadalajara

Mujeres en lucha en la ciudad de los libros: Barcelona descorcha la FIL reivindicando a sus escritoras

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, inaugura en Guadalajara las exposiciones 'Vendrán las mujeres' y 'Los libros de Barcelona'

Anna Guitart, comisaria de Barcelona como invitada de honor en la Feria del Libro de Guadalajara: "No podíamos llevar únicamente el relato idílico de la ciudad, porque no es verdad"

Barcelona planta bandera en Guadalajara con 69 autores y más de 200 actividades literarias y culturales

Jaume Collboni, Anna Guitart y Susana Chávez, directora del Museo Cabañas, bajo la cúpula de José Clemente Orozco, en el museo mexicano

Jaume Collboni, Anna Guitart y Susana Chávez, directora del Museo Cabañas, bajo la cúpula de José Clemente Orozco, en el museo mexicano / Alejandro Acosta

David Morán

David Morán

Enviado especial a Guadalajara (México)
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La inauguración oficial de la Feria Internacional del Libro y el bautismo de fuego del Pabellón de Barcelona, 1.183 metros cuadrados y más de 10.000 libros para entrar en materia, llegará el sábado, pero la capital catalana ya ha empezado a desplegar sus encantos culturales por la ciudad de Guadalajara reivindicando este viernes a las mujeres en lucha que cambiaron la historia de la ciudad desde finales del siglo XIX y celebrando el poso (y también el peso) de Barcelona como potencia del diseño editorial. Dos galones para lucir con orgullo con los que la capital catalana, invitada de honor en la todopoderosa feria mexicana, descorcha un desembarco que, como ha recordado la directora de la FIL, Marisol Schulz, llevaba cuatro años preparándose y gestándose. "Estamos pletóricos", ha resumido el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, durante la primera de muchas intervenciones públicas que le esperan estos días.

"Llegó el día", ha celebrado Schulz en el patio central del Museo Cabañas, imponente centro cultural dedicado al arte moderno y la pintura mural de José Clemente Orozco en el que, hasta el próximo mes de marzo, se podrá visitar 'Vendrán las mujeres. 150 años de luchas en las calles de Barcelona', monumental exposición sobre las múltiples trincheras femeninas desde las que han tenido que guerrear escritoras y artistas. "La ciudad es un cuerpo en disputa que aúna feminismos artísticos diferentes", ha explicado Ingrid Guardiola, comisaria junto a Anna María Iglesia y Mita Casacuberta de una exposición que, desde el Rebombori del Pa del siglo XVIII a la crisis habitacional y generacional de la actualidad, agavilla voces y testimonios de un centenar de mujeres, casi todas escritoras, que "han reflexionado sobre la ciudad y la disputa del espacio público". 

Ingrid Guardiola, comisaria de la exposición 'Vendrán las mujeres', durante la presentación de la exposición

Ingrid Guardiola, comisaria de la exposición 'Vendrán las mujeres', durante la presentación de la exposición / Alejandro Acosta

En las salas, y entre plafones explicativos, audiovisuales y fotografías tamaño XXL de Colita, autoras como Mercè Rodoreda, Víctor Català, Aurora Bertrana, Llucia Ramis, Maria Aurèlia Capmany y Gabriela Mistral, entre otras, arrojan las primeras pistas. "Barcelona es lo que es gracias a la lucha de todas estas mujeres. Tenemos una ciudad con nombre de mujer", ha recordado Collboni. El proceso de Montjuïc, la fundación de Instituto de Cultura y Biblioteca Popular de la Mujer en 1909, la Setmana Tràgica, las bombas en las Ramblas, la huelga general de mujeres de 1918, la manifestación para la conciencia social de las mujeres de 1910, el Club Femenino y de Deportes, el Lyceum Club de Barcelona y la Guerra Civil son algunas de las batallas y reivindicaciones que, desde diferentes barrios y clases sociales aparentemente antagónicas, consigna la muestra. 

A su lado, 'Les Barcelonines' de Carmen Karr, 'La fabricanta', de Dolors Monserdà, la contestación feminista de Ana María Matute, el deseo y el placer según Esther Tusquets, el Raval de Anna Maria Moix y Maruja Torres, las luchas obreras de Pilar Aymerich y la guerra (perdida) por la vivienda que ya anticiparon Maria Aurèlia Capmany y Mercè Rodoreda. Mujeres en pie de guerra que afilan discursos y, en palabras de Collboni, sintetizan a la perfección cómo la antigua ciudad de los prodigios quiere explicar su historia y proyectarse al mundo. 

Subversión y exorcismos

Con Barcelona en su papel de metrópoli "inacabada, como inacabadas son todas las geografías literarias que han sido hechas de memoria y olvido", como escribió Montserrat Roig, esta exposición de tesis y cocción lenta enlaza con el siglo XXI para dar voz y megáfono a las autoras que mejor están retratando las múltiples grietas de la Barcelona contemporánea. La lista es larga, pero destacan ahí Anna Pacheco, Cristina Morales, Eva Baltasar, Paulina Flores, Lucía Lijtmaer, Maria Roig, Blanca Llum Vidal y Maria Sevilla. Un relevo generacional en la línea del frente cuyo eco alcanza la triple intervención de Cabosanroque en el mismo Museo Cabañas: una trilogía místico-poética que transforma en instalación subversiva y experiencia inmersiva los exorcismos de Jacint Verdaguer, la poesía sintética de Brossa y las flores y los viajes de Rodoreda. 

Collboni observa la instalación de Cabosanroque dedicada a Verdaguer

Collboni observa la instalación de Cabosanroque dedicada a Verdaguer / Alejandro Acosta

El ‘aperitivo’ barcelonés en la FIL se completa en el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) con 'Los libros de Barcelona', una auténtica delicia para bibliófilos, fetichistas del papel y amantes del diseño editorial. "El libro es el primer producto industrial de la historia. Es la primera vez que se monta un sistema para hacer una serie. Cuando se envuelve y se convierte en producto de consumo, nace la cubierta", explica Enric Jardí, comisario de una exposición producida por el Dhub que evoca los días de gloria del editor-impresor y explora las diferentes estrategias gráficas del libro como artefacto comercial.

Ahí está, por ejemplo, el pop catalán de La Cua de Palla, el blanco sutil de Quaderns Crema, la "fiebre amarilla" de la colección Panorama de Narrativas de Anagrama, el colorido cambiante de Libros del Asteroide o la reinvención del diseño clásico de Club Editor. "Blackie Books, por ejemplo, consigue tener una línea pese a tener cubiertas muy diferentes", ilustra Jardí. De fondo, reforzando el título de la exposición, la condición de Barcelona como capital creativa y editorial. "El diseño acompaña a la industria, por eso hay mejor diseño aquí que en Madrid, pero no puede decirse que haya un estilo Barcelona, porque es muy equiparable a lo que se pueda encontrar en Londres o Nueva York", subraya el comisario. 

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