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Teatro

'The Hague': juicio a Putin en Girona

La autora ucraniana Sasha Denisova plantea un juicio imaginario y farsesco donde la fiscal y testigo principal es una niña cuya vida ha quedado destruida tras la invasión rusa

Un momento de 'The Hague'.

Un momento de 'The Hague'. / Boriana Pandova

Marta Cervera

Marta Cervera

Barcelona
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Teatro político, farsa y surrealismo se unen en 'The Hague' una obra de teatro que fabula con la idea del enjuiciamiento a Putin y sus secuaces en el Tribunal Internacional de La Haya. La dramaturga y directora ucraniana Sasha Denishova residente en Barcelona lleva a escena la guerra en su país con una obra que estrenó tras la invasión de Ucrania en 2022. Lo hizo en Potsdam (Polonia) con actores ucranianos exiliados. 'The Hague' llega al Teatre Municipal de Girona este sábado en el marco del Festival Temporada Alta, donde se verá en una única función en búlgaro y con subtítulos en catalán en una producción del Teatro Nacional Ivan Vazov de Sofía, dirigida por Galin Stoev.

Putin y los poderosos hombres que le secundan -algunos de ellos muertos en extrañas circunstancias- aparecen en el banquillo de los acusados en esta farsa distópica. Todo lo que ocurre es fruto del sueño de una niña ucraniana que es a la vez testigo y fiscal. Ella busca las respuestas en su cabeza porque en el mundo real no la ve por ningún lado. Con una estructura shakespeariana y humor a lo Monty Python, la obra muestra a Putin como nunca se había visto antes mezclando realidad y ficción.

Farsa documentada

"El 40 por ciento del texto es real, está documentado. La obra incorpora declaraciones de los propios personajes", señala Stoev, que tras verla en Polonia logró estrenarla en su país, Bulgaria. El estreno la temporada 2023-24 en el Teatro Nacional supuso toda una prueba de fuego dada la situación política en su país con el auge de partidarios de la extrema derecha pro Putin. "Cinco días antes del estreno el actor que interpretaba al jefe del Servicio Federal de Seguridad [antigua KGB] rechazó el rol pensando que le envenenarían", recuerda.

Un momento de 'The Hague'

Un momento de 'The Hague' / Boriana Pandova

Al estreno acudió "mucha gente del gobierno y de Putin". Aunque algunos miembros de partidos radicales hicieron barullo al empezar, acabaron callando, absortos con lo que veían. La obra impactó. "El arte tiene el poder de transformar la realidad. La obra les enganchó. Algunos no aplaudieron al acabar pero se quedaron hasta el final".

"Mi objetivo al escribir esta obra era mostrar a los europeos a quién nos enfrentamos"

Tanto la autora como el director dudan seriamente de que algún día Putin sea llevado ante el Tribunal Internacional. Pero juzgarle en escena quizás sirva para algo. "Mi objetivo al escribir esta obra era mostrar a los europeos a quién nos enfrentamos. Putin y su gente son asesinos de alto nivel pero también son frikis, estúpidos y peligrosos". Denisova, que acaba de estrenar su nueva obra 'Golem' en Amsterdam, cuenta que 'The Hague' le debe mucho "al teatro de Edad Media que se hacía en las plazas". Su pieza "es una sátira contra la tiranía". Para la autora esta obra es más necesaria que nunca: "El primer año de guerra el conflicto en Ucrania parecía más real que ahora que han pasado tres años y medio. Lo hemos normalizado pero morir bajo las bombas no tiene nada de normal". Para ella el estreno en Girona será especial: "Coincide con el momento de una difícil elección para Ucrania ante el plan de 28 puntos presentado por EEUU para poner fin al conflicto".

"Fue una experiencia increíble estrenar la obra en Sofía, un test que puso a prueba la independencia del teatro"

Para Stoev, "hay que dejar claro quién es el agresor y quién la víctima". Ha notado que tanto en su país como en otros del Este hay mucha gente pro Putin, algo que le sorprende. "Es como si tuvieran el Síndrome de Estocolmo", señala el director que en verano dejará de estar al frente del Teatro Nacional de Toulouse (Francia). Cuenta que vivió el estreno de 'The Hague' en el Teatro Nacional de Bulgaria en Sofía como un pequeño milagro. "Fue una experiencia increíble, un test que puso a prueba la independencia del teatro frente al poder. Me sorprendió que quisieran estrenar la obra", admite. "En la primera función en Sofía el público no sabía si tenía que reír o llorar. Hablamos de cosas que son muy recientes. Hay un fondo muy real".

El texto mezcla lo más espeluznante y cruel de la guerra con la ironía, el absurdo y la imaginación. "Puede interpretarse como una versión trash de 'Alicia en el país de las maravillas', un viaje al infierno con toques humor y de cuento de hadas. La mirada inocente de una niña a la guerra le da un toque inquietante y aporta algo de esperanza".

Si algo lamenta el director es la falta de cintura de los festivales europeos para programar 'The Hague' con rapidez. "Si queremos estar en la vanguardia Europa ha de tener más capacidad de reacción. En Francia es especialmente frustrante el tiempo que se tarda en llegar a un festival, a veces son años", lamenta. "Esta producción es necesaria ahora".

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