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Estrenos de series

Crítica de 'Blue lights (temporada 3)': la mejor serie británica del momento apuntala su leyenda

Declan Lawn y Adam Patterson vuelven a conjugar el realismo y la exuberancia emocional en su drama policial sobre los rincones oscuros de Belfast

Crítica de 'Blue lights': una joya policial con personajes de inusitada humanidad

'Blue lights' regresa a Movistar Plus+: la serie policial que ha maravillado a crítica y público, en palabras de sus creadores

Nathan Braniff (Tommy), Siân Brooke (Grace), Martin McCann (Stevie) y Katherine Devlin (Annie) en una nueva imagen promocional de 'Blue lights'

Nathan Braniff (Tommy), Siân Brooke (Grace), Martin McCann (Stevie) y Katherine Devlin (Annie) en una nueva imagen promocional de 'Blue lights' / Movistar Plus+

Juan Manuel Freire

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'Blue lights (temporada 3)'

Creadores: Declan Lawn, Adam Patterson

Dirección: Jack Casey, Angela Griffin

Reparto: Siân Brooke, Katherine Devlin, Nathan Braniff, Martin McCann

País: Reino Unido 

Duración: 60 min. aprox. (6 episodios)

Año: 2025

Género: Drama policial  

Estreno: 27 de noviembre de 2025 (Movistar Plus+)

★★★★

"Belfast, esto es para ti", decía Declan Lawn, creador de 'Blue lights' con su viejo colaborador Adam Patterson, al recoger ese merecido Bafta a mejor serie dramática por la segunda temporada de esta apuesta de la BBC. El agradecimiento tiene sentido: este drama policial no se entiende, no existiría, no sería este drama policial, de suceder en otro lugar, uno sin las mismas luces ni las mismas zonas de sombra, estas últimas nacidas en muchos casos de tensiones sectarias, de la herida todavía por cerrar del conflicto de los Troubles.

Los norirlandeses Lawn y Patterson, antiguos reportero y fotoperiodista/productor, respectivamente, de programas de investigación, han situado cada temporada en un área diferente de la ciudad. La primera se centraba en el oeste nacionalista, donde un exmiembro del IRA (excelente John Lynch) lideraba un clan mafioso que nunca ha dejado de tener su protagonismo en la historia; en la segunda nos llevaban al este protestante para seguir las oscuras maquinaciones en un pub lealista, y ahora, en la tercera, bajamos hasta los barrios bien del sur, donde la familia Ginley se ha propuesto dominar el narcotráfico usando una aplicación de mensajes encriptados. 

En su plan maestro tiene mucha importancia el club privado exclusivo que lleva Dana Morgan (Cathy Tyson, antigua revelación de 'Mona Lisa'), cuya fiesta de primer aniversario se tuerce cuando uno de los invitados sufre una sobredosis. Dana es solo la última en la impresionante colección de mujeres ricas y complejas propuestas por la serie; otra importante es Tina McIntyre (Abigail McGibbon), esposa de gánster con la que Dana tendrá algún que otro épico desencuentro.

Pero hablemos algo menos de (humanos) villanos y centrémonos en los (aún más humanos) héroes. En los nuevos capítulos, nuestros queridos Grace (Siân Brooke), Tommy (Nathan Braniff) y Annie (Katherine Devlin) ya no son los novatos del Servicio de Policía de Irlanda del Norte a los que seguimos en un principio. Ahora son polis de verdad, y su estabilidad se traslada también para la mayoría de ellos al ámbito emocional: Grace está buscando casa con Stevie (Martin McCann), ahora ascendido a sargento provisional, y Tommy vive con Aisling (Dearbháile McKinney), a la que esta temporada los guionistas colocan en una situación traumática. Pese a lo que pudiera deducirse del final de la anterior temporada, Annie no es la chica de Shane (Frank Blake); tiene otras cosas por las que preocuparse, como las amenazas de muerte que está recibiendo por ser de familia católica y haberse metido en un cuerpo tradicionalmente dominado por protestantes. 

De 'Blue lights' se suele celebrar su realismo, esos detalles que te hacen sentir realmente en Belfast y estar viendo a polis de verdad hacer su trabajo; para preparar cada temporada, Lawn y Patterson quedan con decenas de agentes y escuchan sus historias. Pero los nuevos episodios certifican que esto es menos 'The wire' (a la que se parece, sobre todo, en sus momentos de espera) que un relevo de las más melodramáticas 'Happy Valley' y 'Line of duty'. Como la Catherine Cawood (Sarah Lancashire) de la primera, Grace es una poli que no sabe preocuparse por la gente solamente lo justo; esta temporada, sus instintos de antigua trabajadora social vuelven a asaltarla cuando una joven a la que supervisó (y a la que defraudó) parece estar en peligro. De 'Line of duty' y, en general, toda la obra de Jed Mercurio toma la tendencia a alargar momentos de tensión hasta lo cruento o su gusto por una acción no poco adrenalítica, como ahora en esa sorprendente secuencia del convoy.

En otras palabras, Lawn y Patterson siguen persiguiendo la verdad, como hacían en sus días periodísticos, pero sobre todo buscan generar grandes emociones y fidelizar a la audiencia. Para esto último, nada como invitar a Michael Smiley a hacer de agente de inteligencia llegado a la comisaría de Blackthorn para vengar la muerte de Gerry Cliff (Richard Dormer), que ni sus compañeros ni los espectadores han logrado superar.