FIL de Guadalajara
Barcelona, ciudad refugio para periodistas mexicanos amenazados: "Son corresponsales de guerra en su propia casa"
Las periodistas Sandra Vicente y Majo Siscar recopilan en 'Seguir contándolo' testimonios y vivencias del programa municipal Barcelona Protege a Periodistas de México
Patricia Evangelista, periodista filipina: "Duterte prometió que lo terrible se convertiría en algo cotidiano y no mintió: mató a sus propios ciudadanos"

Majo Siscar y Sandra Vicente, autoras de 'Seguir contándolo', fotografiadas en la librería Laie de Barcelona / Sandra Román

Cuando Yaneli Fuentes trabajaba para 'El Diario Alternativo' en el estado de Guerrero, un grupo de la policía comunitaria corrompido por el crimen organizado irrumpió en la redacción y disparó a uno de sus compañeros en los pies. Ella no estaba ahí, pero días después alguien lanzó tres disparos de escopeta al aire a escasos metros de su nuca. Al poco, le arrancaron la ropa delante de todo el mundo para ver si escondía una grabadora en el sujetador. "Nos están matando. Yo tenía 28 años y andaba perseguida y sin dormir", explica Fuentes en las páginas de 'Seguir contándolo', memoria literaria y dolorosamente vivencial del programa Barcelona Protege a Periodistas de México, iniciativa municipal que facilita estancias temporales en la ciudad a reporteros perseguidos y amenazados.
"Los periodistas mexicanos tienen síntomas de estrés postraumático similares o incluso superiores a los de corresponsales de guerra, con la diferencia de que el corresponsal de guerra tiene un lugar al que volver, una casa segura", explica Sandra Vicente, autora junto a la también periodista Majo Siscar de 'Seguir contándolo'. "Son corresponsales de guerra en su propia casa", lamenta Siscar, quien durante antes trabajó como corresponsal ‘freelance’ en México y Centroamérica.
Después de veinte años de guerra cruenta, las consecuencias psicológicas son devastadoras, incluso para quienes no han sufrido un secuestro o un ataque directo"
El libro, editado por el Ayuntamiento de Barcelona en colaboración con Taula per Mèxic aprovechando el desembarco de la ciudad catalana en la FIL de Guadalajara, reúne testimonios y experiencias de la treintena de profesionales que han pasado por el programa desde su creación en 2018. "Cuando en 2015 asesinan a Rubén Espinosa en la colonia Narvarte de Ciudad de México, que siempre decimos que sería el equivalente al Eixample de Barcelona, sentimos que ya no quedan lugares seguros y que, además de protestar y denunciar, quizá deberíamos aprovechar el privilegio de estar en este lado del mundo para hacer algo antes de que los mataran”, recuerda Vicente.
Surgió así una red de apoyo que, a medio camino entre el abrazo y refugio, permite a los periodistas pasar seis meses en la ciudad y darse un respiro de cuerpos embolsados, 'levantones', violencia sistémica y angustia cada vez que una moto petardea a sus espaldas. Seis meses sin notas rojas, que es como llaman en México a la crónica negra, ni el zumbido constante de la amenaza de muerte con notas intimidatorias y restos humanos. "Después de veinte años de guerra cruenta, las consecuencias psicológicas son devastadoras, incluso para quienes no han sufrido un secuestro o un ataque directo", apunta Siscar.
Terapia de ida y vuelta
El programa, que acoge cada semestre a 3 periodistas, incluye alojamiento, manutención, apoyo psicosocial y sanitario, agenda formativa y de incidencia. Ayuda integral para escapar de la espiral de violencia y permitirse el lujo de "parar y tomar distancia" durante una temporada. "Cuando solo ves horror, a veces cuesta mucho explicarlo; se pierde el norte de cómo contarlo", reflexiona Siscar. A cambio, los periodistas 'invitados' pueden dar charlas y entrevistas para visibilizar las "vulneraciones sistemáticas de derechos humanos", pero desde el programa solo se les pide una cosa: hacer, al menos, una sesión de terapia. "La mayoría nunca había hecho, pero al volver a México muchos han puesto en marcha estrategias de autocuidado y apoyo psicológico para colegas que no han podido salir del país", explica Vicente. De ahí, subrayan las dos periodistas, la importancia de que Barcelona Protege a Periodistas de México sea una estancia temporal y un viaje de ida y vuelta. "No queremos que México quede silenciado. Siempre hacemos la analogía con Gaza: cuando un territorio en conflicto queda silenciado, la impunidad se dispara", señala Vicente.

Majo Siscar y Sandra Vicente son las autoras de 'Seguir contándolo. Crónica del programa Barcelona Protege a Periodistas de México' / Sandra Román / EPC
Se trata, en fin, de vivir para contarla, que diría García Márquez, y sobrevivir para seguir incomodando al poder y poner nombres, apellidos y lo haga falta a los más de 300.000 muertos y 150.000 desaparecidos de la guerra contra el narco. "Si tomamos en cuenta que el trabajo fundamental de los periodistas es contar las historias que el poder rechaza y teme por igual, resulta claro que los atentados y los asesinatos de periodistas son, también, atentados y asesinatos contra la verdad”, como denuncia la escritora y Premio Pulitzer Cristina Rivera Garza en el prólogo del libro.
En primera persona
Según Reporteros Sin Fronteras, México concentra más del 30% de desapariciones de profesionales de la información en todo el mundo y suma desde el año 2000 174 asesinatos de periodistas. "Muchos no son conscientes del nivel real de amenaza que tienen, porque han normalizado un grado de violencia altísimo. Al salir, al tomar distancia, empiezan a ver hasta qué punto se ponían en peligro", explica Vicente. La pausa, en este caso, es indispensable para aterrizar las estadísticas y transformarlas en historias de carne y hueso.
Muchos no son conscientes del nivel real de amenaza que tienen, porque han normalizado un grado de violencia altísimo. Al salir, al tomar distancia, empiezan a ver hasta qué punto se ponían en peligro"
Ahí están, por ejemplo, Luis Daniel Nava y Jacobo Morales, corresponsales en Guerrero del periódico ‘El Sur’ que llegaron a Barcelona tras sufrir todo tipo de violencia, amenazas, robos, intimidades y agresiones tras informar sobre casos de corrupción y mala praxis en las fuerzas de seguridad y los poderes públicos. O Alberto Escorcia, bloguero y activista que denunció la guerra tecnológica contra los movimientos sociales mexicanos y prácticamente estrenó el programa cuando aún ni siquiera era eso, sino un plegatín en Les Corts y una tonelada de buena voluntad. También Miriam Rodríguez, periodista de Sinaloa que viajó a la ciudad a regañadientes después de que a su jefe en el semanario 'Ríodoce', el reportero Javier Velez, lo mataran de 12 balazos en plena calle.
"Mucha gente ni siquiera quiere venir. Las organizaciones con las que trabajamos muchas veces han de hacer un trabajo de convencimiento. Hay gente muy enfadada y con una culpa tremenda por haber sobrevivido o por estar en Barcelona mientras en México todo sigue igual. Es un desgarro profundo", explica Siscar mientras en el otro extremo del mundo otros tres periodistas se preparan para "echar el freno, parar" y buscar cobijo en un refugio transformador. "Ahora he podido encontrar estrategias para hacer un periodismo que me mantenga segura, sin sentir que en cualquier momento me van a matar”, resume Miriam Rodríguez en uno de los episodios del libro.

'Seguir contándolo. Crónica del programa Barcelona protege a periodistas de México'
Majo Siscar y Sandra Vicente
Prólogo de Cristina Rivera Garza e ilustraciones de Pedro Strukelj
Ajuntament de Barcelona
14,25 euros
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