Investigación
Violencia sexual, desautorización y encasillamiento: las principales desigualdades de las mujeres en el audiovisual catalán
Dones Visuals y la Facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universitat de Barcelona (UB) publican 'Violencias y desigualdades en el audiovisual catalán. Diagnóstico des de una perspectiva de género interseccional', el primer informe que analiza las discriminaciones en la industria en Catalunya

Las autoras del estudio de Dones Visuals y la Universitat de Barcelona / Xènia Fuentes (UB)

"Me he acabado especializando en postproducción y montaje porque me encontraba en espacios violentos que tenían que ver con hombres blancos cis. Eso ha influenciado en que quiera trabajar sola", afirma Teresa en el estudio 'Violencias y desigualdades en el audiovisual catalán. Diagnóstico desde una perspectiva de género interseccional', el primer informe que analiza diferentes tipos de violencia en la industria. Impulsado por Dones Visuals en colaboración con la Facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universidad de Barcelona (UB), se basa en 52 entrevistas profesionales que investigan las desigualdades, formas de violencia y discriminación que viven las mujeres y las identidades de género disidentes racializadas, LGTBIQA+ y/o con discapacidad.
El estudio indaga en la "normalización y trivialización" de las violencias sexuales en el sector audiovisual, especialmente en rodajes con equipos masculinos. De hecho, algunas mujeres entrevistadas, como Teresa, el testimonio mencionado anteriormente (con nombre inventado para mantener el anonimato), se han visto obligadas a cambiar de área profesional dentro del sector "para protegerse de las violencias". Muchas acaban alejándose del cine o de roles como la dirección y de espacios como los rodajes, descritos por algunas entrevistadas como "hostiles, muy masculinizados y violentos", para dedicarse a tareas más solitarias.
"Puse en duda mi carrera"
Unas situaciones que hacen sentir miedo a las mujeres en sus espacios de trabajo y afectan a su salud mental y proyección profesional. "Una de las cosas que a mí evidentemente me ha pasado y, por suerte, me ha afectado poco, es la sensación de acoso sexual. A mí eso sí que me ha pasado y en un algún momento profesional me dio mucho miedo... pensé que mi carrera no seguiría... y puse en duda mi carrera", expone una de las entrevistadas identificada como Valèria.
Según la investigación, "la desigualdad de poder, a veces pronunciada por una diferencia de edad, es también un factor que interviene en la proliferación de las violencias sexuales". "Me han llegado a tocar el culo o han dicho comentarios como 'ahora me la follaré' porque soy lesbiana, saben que eso no pasará y les hace gracia", declara Míriam, otra de las profesionales entrevistada. Por su parte, Natàlia firma que hace solamente una década, estas prácticas estaban totalmente normalizadas en su ambiente laboral: "Te tocaban el culo, te sexualizaban...".
Segregación y cuestionamiento
Dentro de las violencias de carácter simbólico, aquellas formas sutiles de dominación y exclusión a través del lenguaje y los hábitos, el estudio recoge los climas de trabajo poco acogedores y las actitudes condescendientes y paternalistas, como "reducir la presencia de las mujeres en el sector a los puntos que aportan en términos de subvenciones, obviando su talento y características profesionales". También las situaciones en las que los compañeros de trabajo -mayoritariamente hombres- "interrumpen, menosprecian y/o no dan valor a las intervenciones de sus compañeras mujeres", o bien "se apropian de las propuestas o ideas de las mujeres de diferentes maneras", conocido como 'hepeating'.
Otra forma de violencia en la industria audiovisual es la segregación, el encasillamiento y el cuestionamiento profesional. En el caso del género, el estudio revela una marcada tendencia en el sector en relegar a las mujeres tareas "tradicionalmente feminizadas", de manera que ellas quedan "encasilladas" a roles profesionales escasamente valorados, o bien excluidas de departamentos con más reconocimiento como la fotografía, la dirección o la producción ejecutiva.
Desautorización e inseguridad
Esta estrategia se produce a través de la "desautorización simbólica" y el "cuestionamiento de las capacidades técnicas y de liderazgo" de esas mujeres. El estudio evidencia situaciones como "no dirigirse a una profesional técnica aunque sea la encargada", poner en duda formas no autoritarias de actuación de las mujeres o simplemente una cualidad física como "el hecho de que una mujer pueda descargar un camión".
Todas estas violencias hacen que las mujeres se sientan "inseguras" en espacios masculinizados y cuestionen sus aptitudes profesionales. Una entrevistada para el estudio llega a describir el "miedo a perder su carrera después de sufrir acoso sexual". Las mujeres también sienten que se tienen que "justificar constantemente", "demostrar el doble" o "esforzarse mucho más que sus homólogos masculinos" para ser consideradas al mismo nivel que ellos.
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