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Investigación

"Las personas sordas no podemos estudiar audiovisuales": los otros muros en el mundo del cine

El informe 'Violencias y desigualdades en el audiovisual catalán. Diagnóstico des de una perspectiva de género interseccional', de Dones Visuals y la UB, recoge tres agresiones físicas por la LGTBIQA+fobia y el racismo y analiza las discriminaciones en la industria en Catalunya

Violencia sexual, desautorización y encasillamiento: las principales desigualdades de las mujeres en el audiovisual catalán

Maria José Masanet, investigadora de la UB, i Salima Jirari, investigadora de Dones Visuals

Maria José Masanet, investigadora de la UB, i Salima Jirari, investigadora de Dones Visuals / Xènia Fuentes (UB)

Alba Giraldo

Alba Giraldo

Barcelona
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Un estudio de Dones Visuals y la Facultad de Información y Medios Audiovisuales de la Universidad de Barcelona ha detectado tres agresiones físicas en 'Violencias y desigualdades en el audiovisual catalán. Diagnóstico desde una perspectiva de género interseccional', el primer informe que analiza diferentes tipos de violencia en la industria. La investigación se basa en 52 entrevistas profesionales que investigan las desigualdades, formas de violencia y discriminación que viven las mujeres y las identidades de género disidentes racializadas, LGTBIQA+ y/o con discapacidad dentro de la industria audiovisual catalana, que "no son fenómenos puntuales, sino dinámicas estructurales y persistentes" que afectan de "manera transversal".

La investigación ha hallado tres agresiones físicas. Dos sucedieron motivados por la LGTBIQA+ fobia: en uno es la productora de una película quien agrede a la directora, aprovechando su rol de poder y autoridad, y el otro se trata de una agresión callejera con lesión física a dos profesionales 'queer' en el marco de un festival de cine, que "hizo públicos sus nombres sin su consentimiento". El tercer caso de violencia física estuvo "motivado por el racismo, y con fuerte carga simbólica", en el que un director de sala toca el pelo de la directora de la obra.

Según el estudio, las agresiones verbales son las más frecuentes en el sector y muchas entrevistadas las describen, como "una parte de su día a día". Este tipo de actuaciones están principalmente motivadas por el machismo y el racismo, aunque también están relacionadas muchas veces con la LGTBIQA+ fobia, el capacitismo, el aspectismo o el edadismo. Muchas de estas agresiones vividas por profesionales racializadas consisten en "expresar sorpresa por su presencia en entornos laborales de la industria o poner en duda su valía como profesionales".

Barreras de accesibilidad

El estudio también revela una carencia estructural de accesibilidad del sector audiovisual catalán, "lleno de barreras arquitectónicas, comunicativas, sociales y cognitivas que imposibilitan la participación de las profesionales con discapacidad". Por ejemplo, la investigación explica que las personas sordas a menudo son expulsadas del sector audiovisual ya en la etapa formativa, que no pueden completarse por falta de medidas de accesibilidad, como la convalidación de asignaturas en las que es requisito la audición o la adaptación de ejercicios y tareas.

"Las personas sordas no podemos estudiar audiovisuales. Tengo una amiga que no pudo hacer una carrera de cine porque no podía hacer todas las asignaturas donde era un requisito la audición y no se lo quisieron convalidar. Una chica con mucho talento, que era su vocación, le apasionaba el cine, pero como era sorda no le dejaron", declara Laura, una de las entrevistadas, con nombre inventado.

Por lo que se refiere a la neurodivergencia, destacan claros casos de falta de acceso, especialmente en relación con los horarios de rodaje incompatibles con las pautas de medicación. Esto ha llevado a muchas profesionales neurodivergentes a tener que renunciar a trabajos. "Hacer jornadas de doce horas en los rodajes es muy incompatible con las pautas de medicación. Eso hace que no sea una industria amable con las personas que tenemos un diagnóstico. Si fueran ocho horas, sería mucho más respetuosa con los tiempos de descanso", expresa, por su parte, Andrea.

Más allá de la falta de accesibilidad, existen diferentes casos de "negación explícita de oportunidades" en el sector por motivos vinculados al racismo y la lesbofobia. En este sentido, las entrevistas han detectado casos de denegación de acceso a castings y papeles a actrices racializadas por el simple hecho de serlo. Una agencia de publicidad llegó a decirle a una actriz gitana que "estaba muy radializada" para poder tener oportunidades laborales en el estado español. Asimismo, una entrevistada declara que una vez se negaron a contratarla por ser "demasiado lesbiana".

Violencia simbólica

Por otra parte, se han detectado casos de violencia simbólica, con climas de trabajo poco acogedores con los colectivos infrarrepresentados, que, a través de comentarios, hábitos y actitudes, hacen sentir a mujeres e identidades de género disidentes que no deberían estar allí.

"Me he encontrado con equipos que no saben cómo caracterizarme. Esto me ha pasado en el audiovisual y en el teatro. Todas mis compañeras tenían propuestas concretas de maquillaje y peluquería, pero yo llegaba y me decían: 'Ostras, ¿qué hacemos contigo?' [...] O el micrófono, que es de color carne blanca y, claro, se tendría que ver lo mínimo posible [...] Son un conjunto de cosas que te dicen que tú no tendrías que estar allí o que no te esperan", explica Jenny, una entrevistada racializada.

Segregación generalizada

A lo largo del informe se ha detectado "una praxis generalizada en el sector de segregación", en la que las mujeres e identidades de género disidentes son relegadas a tareas y roles profesionales de menor visibilidad, liderazgo y creatividad. En el caso de los profesionales racializados, el estudio informa de "homogeneización y reducción de sus identidades a entidades genéricas que anulan las características individuales de cada uno". "Queremos a una negra" o "científica asiática" son algunas de las descripciones recogidas en la investigación.

Asimismo, esta segregación encasilla a los profesionales dentro de "etiquetas o definiciones" que acaban siendo "limitadoras en su desarrollo profesional". Los creadores LGTBIQA+, racializados o migrados aseguran que solamente se les tiene en cuenta para participar en proyectos que tienen que ver con las temáticas relacionadas con su identidad. De hecho, muchos declaran sentirse "tratados como una cuota". "¿Hasta qué punto se me tiene en cuenta como profesional realmente o solamente como racializada y migrante? No recibo propuestas que no tengan que ver con estas temáticas. No se te ve como una profesional que pueda estar en cualquier película o proyecto", manifiesta Verónica, una de las mujeres entrevistadas.

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