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Estreno de cine

Julia Ducournau, ganadora de la Palma de Oro por 'Titane' (2021), regresa al tema central de su filmografía, el cuerpo, para plantear una alegoría sobre el sida

Mélissa Boros en 'Alpha'.

Mélissa Boros en 'Alpha'. / EPC

Desirée de Fez

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ALPHA

Directora:Julia Ducournau.

Reparto: Mélissa Boros, Tahar Rahim, Golshifteh Farahani, Emma Mackey.

Estreno: 21/11/25

Puntuación: * * * *

Julia Ducournau ha construido su filmografía en torno al cuerpo. Siempre con osadía, lo ha observado, sacudido y roto para hablar de la adolescencia (“Junior”), el deseo (“Crudo”), la identidad (“Titane”) y, en su nueva película, la enfermedad y la muerte. “Alpha” es una alegoría cristalina de la epidemia del sida, una representación poética y de naturaleza fantástica de cómo la enfermedad toma y transforma el cuerpo. Ducournau trabaja sobre la idea del cuerpo que se convierte en piedra, en mármol. De forma voluntaria, la alegoría empieza y acaba rápido. No tiene sentido exigirle desarrollo o misterio a una imagen que no quiere ser explicada, sino hablar del tema que representa: la respuesta íntima (la familia) y colectiva (la sociedad) a la convivencia con la enfermedad y la muerte.

Como “Los sudarios” (2024) de David Cronenberg, “Alpha” habla con claridad y frontalmente de un tema tan tabú en el cine actual como la muerte. Ducournau toma decisiones formales atípicas, básicamente se aferra a estéticas arenosas, vaciadas de luz y poco conectadas al presente (algo interesante viniendo de “Titane”). Pese a la incontestable belleza de muchas de sus imágenes, esa apuesta por la aridez formal y la huida de estéticas del presente es arriesgada. Pero, por eso, es una decisión valiosa, además de tremendamente coherente con la propuesta. La aspereza formal de “Alpha” queda equilibrada, en cualquier caso, por su intensidad emocional. Apoyándose en la extraordinaria interpretación de los actores, la sublime representación visual del cuerpo en su transición a escultura y una escritura preciosa de la intimidad familiar, Ducournau explora con contundencia y belleza los territorios que se transitan ante la cercanía de la enfermedad y la muerte: el miedo, el enfado, la impotencia, la entrega, el perdón y lo imprevisible de los afectos.

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