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La cara B de la reunificación alemana

Charlotte Gneuss, escritora: "Mucha gente querría novelas de la RDA en las que no apareciese la Stasi, pero eso sería irreal"

La escritora alemana reflexiona sobre la pérdida de la inocencia y el derrumbe de las ideologías con una primera novela ambientada en la Alemania del Este de los años 70

La escritora alemana Charlotte Gneuss posa este martes en Barcelona

La escritora alemana Charlotte Gneuss posa este martes en Barcelona / Marta Pérez / EFE

David Morán

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Barcelona
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Gittersee es un distrito rico en uranio y radiación situado al suroeste de Dresde, pero también el título de la primera novela Charlotte Gneuss (Ludwigsburg, 1992) ópera prima con la que la joven autora se mueve con soltura por la Alemania del Este de mediados de los años 70 mientras reconstruye una vida cotidiana marcada por la deserción, el férreo control estatal y los escombros de la utopía sepultados bajo toneladas de autoritarismo. "Busqué los libros escolares de 1976 de la República Democrática de Alemania e intenté hacer los ejercicios. Fue entonces cuando me di cuenta de lo difíciles que eran las matemáticas en la RDA y de la omnipresencia del pensamiento comunista en los libros de texto y la educación", explica Gneuss, de paso por Barcelona para presentar una novela traducida al catalán por Periscopi como 'Gittersee' y al castellano por Acantilado como 'Los confidentes'.

Ella, claro, no vivió aquella época, pero sus padres sí que crecieron en la Alemania Oriental de la Stasi, la delación y la manipulación de Estado. "Se marcharon antes de 1989, pero en los años 70 tenían la misma edad que la protagonista del libro", apunta. Se refiere Gneuss a Karin, una joven de 16 años cuyo novio acaba de huir al otro lado de la frontera y que acabará entablando una extraña relación con el señor Wickwalz, el agente de la Stasi encargado de investigar la huida. "A los malos normalmente los vemos venir, pero la mayoría de la gente que trabajó para la Stasi eran familiares o amigos, muchos de ellos espiando bajo presión”, recuerda la autora. 

Antes de ponerse en serio a escribir 'Gittersee', lo único que tenía Gneuss era una frase, un chispazo inicial (ese “teníamos 16 años. Sólo dos niños” que descorcha la narración) que fue avivando y alimentando hasta dar forma a una novela que reflexiona sobre la pérdida de la inocencia y el derrumbe de las ideologías no desde las alturas, sino a pie de calle. Un drama familiar azotado por la onda expansiva del pensamiento totalitario y la épica de los recuerdos embellecidos y estilizados. "La caída de la RDA fue dramática: muchos negocios tuvieron que cerrar y se disparó el número de sucidios y abortos, porque muchas personas se encontraban en una situación en la que ni siquiera se les permitía tener hijos. Hubo una gran ansiedad existencial, así que había gente que pensaba que quizá antes vivían en una dictadura en la que no se podía decir lo que se pensaba, pero por lo menos tenían trabajo", relata.

GRAFCAT4611. BARCELONA (ESPAÑA), 12/11/2025.-La escritora alemana Charlotte Gneuss, posa este martes en Barcelona con motivo de la presentación de su novela 'Los confidentes', su debut literario con el que su primera novela, ambientada en la antigua RDA y que ha sido finalista del Deutscher Buchpreis y ha recibido los premios literarios Aspekte y Jürgen Ponto.EFE/ Marta Pérez

Charlote Gneuss, fotografiada en Barcelona / EFE

Derechos de las mujeres

Tras la reunificación, añade, y una vez superadas la "revolución de libertad" y la oleada de euforia inicial, las mujeres se llevaron la peor parte. “Los años 90 implicaron un retoceso para los derechos de las mujeres en la RDA: las que habían trabajado como soldados estaban desempleadas porque se se les prohibía servir en el ejército y las leyes sobre el aborto se volvieron mucho más restrictivas. Para las feministas, la reunificación fue un retroceso", ilustra. De aquel descontento, macerado durante años de desigualdad y desencanto, la atomización ideológica actual y el amenazador auge de populismos y totalitarismos. "En la RDA mucha gente creía y sigue creyendo en el socialismo, lo que hizo que la izquierda se dividiese mucho y se fragmentase. Lo más cruel de todo es que este desencanto sobre la reunificación lo ha aprovechado la extrema derecha", lamenta.

Hace un par de años, cuando la novela se publicó en Alemania, hubo quien afeó a Gneuss que se atreviera a escribir de la RDA habiendo nacido en la muy occidental Ludwigsburg en 1992 e incluso un colega escritor se disfrazó de inquisidor y boicoteó su nominación al prestigioso Deutscher Buchpreis enviando al jurado una lista de supuestos errores y anacronismos en los que incurría la novela. "Se me reprochó que ensuciaba la patria -asegura-. Muchas personas querrían tener novelas sobre la RDA en las que no apareciese la Stasi. Y sí, todos anhelamos un mundo justo como el que la Alemania Oriental aspiraba a ser, pero eso por desgracia no se corresponde con al realidad. Es una fantasía, un deseo que sigue dividiendo a a la sociedad". Será por eso que 'Gittersee' no se fija en quienes huyeron de la RDA, sino en quienes no tuvieron más remedio que quedarse. "Hay muchas personas que en épocas de crisis políticas se quedan atrás y no pueden marcharse", destaca.

A la hora de juzgar la historia y analizar la omnipresencia de la Stasi en la RDA, considera Gneuss, hay que tener en cuenta también el corte generacional y el pánico de quienes sobrevivieron al fascismo y el nazismo. "Muchos de ellos sabían perfectamente lo que significaba el fascismo, lo habían vivido de primera mano, y creían firmemente que era mejor que una cría de 17 años espiase a sus vecinos que volver a caer en aquello. Porque, para ellos, todo lo que había más allá del muro era fascismo”, explica. Lo realmente sorprendente, sin embargo, es que más de medio siglo después los mismos argumentos le hayan servido a Putin para empezar una "guerra contra el fascismo" en Ucrania. "Esta narrativas sin fundamento me preocupan y me sorprenden, porque Rusia ha utilizado el mismo argumento durante años", subraya. Algo tendrá que ver, quién sabe, con que Putin trabajase como agente secreto del KGB y al servicio de la Stasi en el Dresde de los años 80. 

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