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Estreno de cine

Jennifer Lawrence: "La maternidad me hizo sentir como un ser de otro planeta"

La actriz produce y protagoniza ‘Die My Love’, adaptación de la aclamada novela de Ariana Harwicz sobre los estragos psicológicos causados por la maternidad, ‘Mátate, amor’

Jennifer Lawrence en la première de "Die My Love" en Londres.

Jennifer Lawrence en la première de "Die My Love" en Londres. / Scott A Garfitt / AP

Nando Salvà

Nando Salvà

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“A veces siento que en cualquier momento voy a despertar y alguién me dirá: ‘Mira que eres idiota. ¿De verdad te creíste que algo así iba a pasar?”, nos cuenta Jennifer Lawrence para demostrar el grado de entusiasmo que le provoca la perspectiva de trabajar con Martin Scorsese -y con Leonardo DiCaprio- en ‘What Happens at Night’, mezcla de drama familiar y cine de fantasmas cuya producción dará inicio en un par de meses. A decir verdad, eso sí, esa no será su primera colaboración con el cineasta neoyorquino. Es gracias a él, después de todo, que la actriz se convirtió en el motor creativo de la ficción que ahora estrena en España, ‘Die My Love’, adaptación de la aclamada novela de Ariana Harwicz sobre los estragos psicológicos causados por la maternidad, ‘Mátate, amor’. "Él lo había leído en su club de lectura, y me dijo que su personaje protagonista era perfecto para mí". Además de protagonizarla, Lawrence ha producido la película a través de su compañía Excellent Cadaver.

Dirigida por la escocesa Lynne Ramsay -anteriormente responsable de obras tan impactantes como ‘Tenemos que hablar de Kevin’ (2011) y ‘En realidad, nunca estuviste aquí’ (2017)-, ‘Die My Love’ se sitúa en el punto de interesección entre el drama romántico, la intriga psicológica y la comedia muy negra para contemplar a una mujer que, tras dar a luz a su primer hijo y mudarse de la ciudad al campo junto a su marido (Robert Pattinson), experimenta una crisis mental severa a causa de la depresión posparto, el aislamiento y las cestas llenas de ropa sucia que se acumulan mientras el hombre de la casa se pasea cubierto por un roído batín. “Hasta hace poco, la sociedad seguía sin entender que el proceso de dar a luz causa estragos en el cuerpo y la mente de la mujer, y que sufrir problemas para sobrellevarlo no te convierte en una mala madre”, lamenta Lawrence. “Afortunadamente, las cosas han empezado a cambiar en ese sentido”.

Producida por Jennifer Lawrence -que también la protagoniza junto a Robert Pattinson-, la nueva película de Ramsay adapta a la pantalla ‘Mátate, amor’, aclamada novela de la argentina Ariana Harwicz sobre la depresión posparto.

Producida por Jennifer Lawrence -que también la protagoniza junto a Robert Pattinson-, la nueva película de Ramsay adapta a la pantalla ‘Mátate, amor’, aclamada novela de la argentina Ariana Harwicz sobre la depresión posparto. / EPC

Ante la mirada extraviada de su bebé, la protagonista de ‘Die My Love’ se vuelve literalmente feroz a causa del deseo, la rabia, la tristeza y el aburrimiento. En sucesivas escenas, la joven gruñe y ronronea sobre el suelo de la cocina durante un coito urgente, araña las paredes del baño hasta que le sangran las uñas, se masturba sobre la hierba mientras blande un cuchillo, intenta saltar de un coche en movimiento, se arroja contra una puerta de cristal y arranca un lavabo de la pared. “La maternidad cambia por completo tu forma de ser”, añade la actriz, que filmó la película poco después de tener a su primer hijo y embarazada del segundo. “Durante el rodaje estaba en mi segundo semestre de gestación y, por tanto, cargada de hormonas positivas después de sentirme enferma a diario durante el primer trimestre”, recuerda. “Tuve suerte porque mi primer posparto fue muy bueno, y por eso cuando leí el libro de Ariana me sentí con la fuerza necesaria para adentrarme en él. Pero, posteriormente, tras dar a luz a mi segundo hijo sí experimenté un posparto durísimo. En ese momento, la maternidad me hizo sentir como un ser de otro planeta”.

La actriz Jennifer Lawrence en el pasado Festival de Cannes.

La actriz Jennifer Lawrence en el pasado Festival de Cannes. / SEBASTIEN NOGIER / POOL / EFE

En cualquier caso, prosigue, todo lo que ser madre le ha proporcionado es positivo. “Ha expandido mi corazón, y lo cierto es que nunca creí ser capaz de sentir tanto amor, tanta empatía, tanta capacidad de sacrificio. Siento que mi versatilidad emocional se ha ampliado, y eso también me ha dotado de mas herramientas con las que hacer mi trabajo”. Curiosamente, Lawrence lleva dando vida a figuras maternales prácticamente desde que debutó en el cine siendo aún adolescente. En la película que la dio a conocer y le proporcionó su primera nominación al Oscar, ‘Winter’s Bone’ (2010), encarnó a una joven obligada a cuidar tanto de sus hermanos como de su madre, más o menos la misma responsabilidad que debía afrontar en la piel de la heroína Katniss Everdeen al frente de su primer ‘blockbuster’, ‘Los juegos del hambre’ (2012). Siempre a las órdenes del director David O’Russell, encarnó a una viuda en ‘El lado bueno de las cosas’ (2012) -la película que sí le proporcionó la estatuilla-, a una madre histérica en ‘La gran estafa americana’ (2013) y a una progenitora abnegada en ‘Joy’ (2015), todo eso antes de cumplir los 25. Y después protagonizó ‘madre!’ (2017), en la que su personaje daba a luz en pantalla poco antes de ser testigo de cómo una horda de salvajes se comía el cuerpo desmembrado de su bebé.

Desde ‘Winter’s Bone’, Lawrence estrenó diecisiete películas en seis años o, si hacemos la media, una película cada poco más de cuatro meses. “En aquella época me dejé la piel, en buena medida porque se me dieron grandes oportunidades, y todo ese esfuerzo me permitió granjearme una reputación”. La maquinaria de Hollywood la convirtió en la actriz mejor pagada del mundo pero también, inevitablemente, en objeto primordial del escrutinio público, y reconoce que no le ha resultado fácil lidiar con él. “Nunca me había importado que la gente dijera cosas negativas de mí, pero todo ha cambiado”. En el pasado festival de San Sebastián, donde recibió el Premio Donostia, la actriz se vio poco menos que empujada a opinar en contra de la administración Trump y el genocidio en Gaza ante la insistencia de los periodistas. “Actualmente, cualquier cosa que digas puede ser usada en tu contra”, comenta. “Las palabras de cualquier celebridad se convierten en titular simplemente porque los medios van a obtener más ‘clicks’ gracias a ellas, y eso es peligroso porque aparta la atención del público de las matanzas y las deportaciones ilegales, que son lo verdaderamente importante. Me resulta muy inquietante”.

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