Entrevista
François Jozic, nuevo director del Sónar: "Barcelona tiene que volver a ser la capital de la música electrónica"

François Jozic, nuevo director del Festival Sónar, este martes en Barcelona. / Marc Asensio Clupés
El emprendedor belga, de 52 años, es desde el mes pasado el nuevo director del Sónar, relevando al equipo que creó el festival en 1994 (Ricard Robles, Enric Palau y Sergi Caballero, a los que se había unido Ventura Barba en las últimas ediciones). Nombrado por la multinacional Superstruct, propietaria de la muestra, Jozic fue el creador del Brunch Elektronic Barcelona, que se celebra en el Fòrum y que seguirá dirigiendo, compaginando así ambas funciones
El cambio en la dirección del Sónar ha tenido un impacto importante. Un mes atrás, ¿pensaba que usted sería el nuevo director del festival? ¿Estaba preparado?
Es normal que tenga mucho impacto, porque lo que ha construido Sónar durante 30 años es mucho para la ciudad. La decisión de los cuatro directores fue tomada y consensuada desde hace mucho tiempo. Cuando, en 2018, se unieron a Superstruct sabían que seguirían por un tiempo, cinco años, que la pandemia retrasó dos años más. Estaba previsto para finales de 2025. Es algo que estaba ya previsto. En cuanto a mi persona, ha sido algo natural y orgánico. He trabajado con cada uno de ellos, conozco muy bien el festival y su público y también el equipo de Sónar. Hemos hecho festivales con esencias diferentes, pero de electrónica. Ha sido un paso natural.
¿Cuándo empezaron sus vínculos con el Sónar?
En 2012 tuve mi primer encuentro con ellos, un poco naíf. Muy educadamente me dijeron que mi proyecto de Brunch Electronik era pequeño y que no podían poner energía en eso en ese momento. Mantuvimos la relación hasta que en 2016 hubo la oportunidad de desarrollar en el Poble Espanyol un proyecto ‘off’ Sónar y yo no quería ser uno más que se aprovecha del éxito del festival para hacer sus fiestas. Y, como había la oportunidad, fui a verlos y colaboramos ya en la edición del 2017.
Desde fuera ha parecido un relevo abrupto. ¿Ha habido un período de transición?
Estamos en él ahora mismo. Enric Palau está todos los días trabajando en la oficina, con el equipo de programación. Enric todavía tiene el compromiso de cerrar la programación de 2026. La tendremos cerrada en diciembre. Estamos preparando una programación que va a generar mucho entusiasmo, seremos más Sónar que nunca. Para mí, él y su equipo tienen carta blanca, para que no haya duda de que el Sónar es el Sónar y hasta más Sónar que nunca.

François Jozic, nuevo director del Festival Sónar, este martes en la Rambla de Catalunya. / Marc Asensio Clupés
Hay preocupación en el ambiente: ¿qué les dice a quienes creen que el Sónar ha muerto tal y como lo conocíamos?
Que se equivocan totalmente. Tenemos un equipo muy sólido que hace el festival desde hace muchos años. Un talento que fue elegido y formado por los fundadores. Esta preocupación la veo, pero también observo interés, ver qué va a pasar. Es normal que haya este luto por los fundadores, que han hecho del Sónar un icono, una institución, a nivel mundial. La primera vez que vine a Barcelona fue por el Sónar, antes que por la Sagrada Família [ríe]. Es un festival de vanguardia y no nos podemos quedar en el pasado. Queremos seguir haciendo descubrimientos. Los fundadores representaban unos valores y ahora el equipo y yo vamos a demostrar que coincidimos con ellos.
"La primera vez que vine a Barcelona fue por el Sónar, antes que por la Sagrada Família"
El Sónar se creó como algo más que un festival y es percibido como parte de la ‘marca Barcelona’.
El Sónar+D ha tenido un papel enorme ahí, y seguirá siendo una pieza esencial. Tendrá más protagonismo que nunca. Lo único que no me gustaba de ir a la Fira Gran Via era perder conexión con la ciudad y puedo anunciar que seguirá en Barcelona y no irá a L’Hospitalet. Estamos explorando ubicaciones. Para mí, eso es fundamental. Al mismo tiempo, debe haber instalaciones de gran formato del +D que formen parte de la experiencia. Piezas monumentales de arte digital, inmersivas, interactivas, en la propia Fira.
El perfil musical del Sónar es más amplio y experimental que el del Brunch Electronik. ¿Seguirá siendo así?
El Sónar es una plataforma donde conoces a artistas que no has visto en ningún otro lugar. Queremos mantenerlo como un espacio para el descubrimiento. Luego, sabemos que debemos hablar a muchos públicos. En el Brunch vienes con amigos a celebrar el momento, a pasarlo bien, no a descubrir. El Sónar tiene una línea casi humanista, diría, de hacer descubrir nuevas músicas, artistas, tendencias…

Asistentes al Sónar bailando en el primer día del festival de este año. / JORDI OTIX
¿La parte más de fiesta, hedonista, no crecerá?
Para nada. No tendría sentido para mí cambiar la esencia del festival. Esta parte ya está cubierta con un festival como el Brunch. La misma ciudad quiere esta diversidad. También está el Primavera Sound, que programa bastante música electrónica en un contexto más hedonista. El posicionamiento de Sónar es generar interés con esta diferencia.
¿Y seguirá siendo un escaparate para nuevos artistas y, sobre todo, locales?
Sí, al cien por cien. Barcelona vive también de su escena local. Los artistas vienen a presentar sus proyectos y nos permiten existir en diferentes comunidades, y para nosotros eso es esencial. Es parte de nuestra misión hacer descubrir nuestros artistas. Nosotros tenemos que aprovecharlo y ellos se tienen que aprovechar del Sónar para difundir su trabajo.
"No podemos competir con el Primavera Sound por cabezas de cartel, pero tampoco ponemos un abono a 350 euros"
No hace tanto tiempo que el Sónar traía a figuras como New Order, Pet Shop Boys, Massive Attack… Y en los últimos tiempos parecía que el festival se había retirado de la liga de los grandes cachés. ¿Dónde estará ahora?
No sé si fue una decisión consciente. Estamos en un mundo en el que competimos con muchos festivales. Los artistas que mencionas son muy demandados. Tenemos una lógica económica sencilla: funcionar con la venta de entradas y un poco de patrocinios. Hay que encontrar la fórmula donde los artistas con cachés elevados te permitan mantener esta política de precios, y es difícil, pero lo vamos a intentar. Espero que los nombres que vamos a anunciar transmitan la sensación de que hemos luchado para tener la mejor programación a la vez que mantenemos los precios.
¿El Sónar no competirá con el Primavera Sound por cabezas de cartel?
No podemos, pero tampoco ponemos un abono a 350 euros. No quiero ir a esos rangos de precio. Al Sónar viene mucho público de fuera, pero sobre todo local. Yo vivo en aquí desde hace muchos años y en Barcelona no nos podemos permitir pagar un ticket de 350 euros.

Nathy Peluso, uno de los cabezas de cartel de la pasada edición del Sónar, durante su actuación en el festival, en la Fira de Gran Via. en el Sónar / JORDI OTIX
Han anunciado que en 2026 terminarán con la distinción entre Sónar de Día y Sónar de Noche. ¿Puede explicarlo?
Lo hacemos para mantener el espíritu. Hasta ahora había cuatro escenarios de día y cuatro de noche, y ahora serán seis en total, ininterrumpidamente, de cinco de la tarde a siete de la mañana. La esencia del día se mantendrá, habrá tres escenarios exteriores. Será el momento de encontrarse y de generar espacios en la ciudad con el +D. Quiero aprovechar esta oportunidad de unificar día y noche para mantener precios muy asequibles, más que antes incluso.
¿Creen que, una vez concluidas las obras de reforma de Montjuïc, en 2029, volverán allí y recuperarán la distinción entre día y noche?
Por ahora, ni me hago la pregunta. No lo sé. Pero veo ventajas en la unificación. No habrá que comprar dos tickets. Estamos estudiando que, si has llegado temprano, puedas salir del festival y volver. No tener que mantener dos producciones a la vez nos permite invertir en el diseño del escenario o en integrar instalaciones inmersivas.

François Jozic, nuevo director del Festival Sónar, este martes en Barcelona. / Marc Asensio Clupés
Las ciudades se transforman y el impacto de los festivales es relevante. ¿El futuro del Sónar está en la Fira, descartando otras ubicaciones?
La Fira es la apuesta para, al menos, los próximos dos o tres años. Hay una asociación consolidada entre el festival y ese espacio. En otros festivales, la calidad del sonido es uno de los puntos débiles, y a nosotros las encuestas nos dicen que la calidad es percibida como muy buena. Pero cuando vine a Barcelona, en 2008, esta era la capital de la música electrónica y me gustaría que volviera a serlo.
¿Cree que el Sónar había perdido ‘punch’ en los últimos años, o la ciudad en su conjunto?
Me refiero a Barcelona, y no porque haya bajado de nivel, sino porque otras han subido. Amsterdam, en concreto, con el Amsterdam Dance Event y otros muchos festivales. Hoy es la meca de la música electrónica. Allí, hasta abren iglesias para ofrecer contenidos. En Barcelona estamos justo detrás y a mí me molesta.
¿En qué términos estamos detrás?
En diversidad de oferta. Barcelona ofrece mucho a lo largo del año, pero artistas, managers, agentes, vienen para hacer su ‘show’ y se van, no se quedan, y por eso para mí es muy importante mantener la conexión con la ciudad. Por eso puedo anunciar que el año que viene recuperaremos el SónarKids. Estamos en conversaciones muy avanzadas con el Fòrum para llevarlo allí durante los días del festival. Es uno de los ejemplos para reconectar con la ciudad. Con el Sónar +D en un lugar céntrico, el SónarKids en el Fòrum, el festival en la Fira y el ‘off’ en el Poble Espanyol, volveremos a vivir una semana de capitalidad de la música electrónica en Barcelona.
¿Piensan en crecer en público?
Crecer implica un riesgo. Más artistas, problemas de impacto... No es lo mismo 25.000 que 50.000. Prefiero estar en un terreno conocido. El objetivo es presentar un programa que sea más Sónar que nunca, más que ampliar.
"Mi rol es mantener a KKR lo más lejos posible de la gestión del festival"
¿La edición de 2026 tendrá todavía el marchamo de los cuatro directores salientes?
Yo aterricé aquí el 20 de octubre y un festival se trabaja con un año de antelación, así que, sí, en un 90%.
¿Qué ediciones internacionales del festival van a seguir?
El Sónar se celebrará en Estambul en 2026. En Lisboa no, por un problema de recinto, previo a mi llegada, pero volveremos en 2027. El festival estuvo muchos años en Japón y sería fantástico que volviera. Estamos en conversaciones. Espero que en Asia tengamos oportunidades que podamos anunciar. Para mí el objetivo es seguir viajando con la marca Sónar.

Una asistente al Sónar enseña una bandera de Palestina en la última edición del festival. / Jordi Otix
En la última edición, el festival sufrió un llamamiento al boicot por la integración de Superstruct en el conglomerado KKR, señalado por sus inversiones en Israel y los territorios ocupados. ¿Cree que dañó la reputación del festival y sabe cómo responderá si se vuelve a producir?
Esa crisis nos cogió a todos por sorpresa. Tanto nosotros, desde Brunch Electronik, como los fundadores del Sónar tenemos una relación nula con KKR. Yo ni sabía quiénes eran. Entiendo la frustración de cada cual cuando se pregunta qué puede hacer ante el genocidio. No estoy aquí para defender a KKR, pero diré que hay un informe del Comité de Derechos Humanos de la ONU, que investiga qué corporaciones se han implicado en la violación de derechos humanos en Palestina y en Gaza, en el que, ya en 2024, KKR no figuraba, y ahora, en el nuevo estudio, que se ha hecho público en septiembre, tampoco aparece. Y ha subido el número de empresas mencionadas, de unas 100 a 170. Esto es un hecho. No podemos dudar de la independencia de este informe.
¿Han tenido contactos con la Comunitat Palestina de Catalunya?
No. Mi posición es que el boicot como expresión de frustración lo puedo entender, pero boicotear la cultura y el Sónar es algo que no puedo apoyar. La cultura no mata. Ahora, mi rol es mantener a KKR lo más lejos posible de la gestión del festival. No queremos ninguna injerencia, y tendremos independencia mientras seamos autosuficientes económicamente. El riesgo está en si algún día hemos de pedir 500.000 euros para un proyecto fantástico: quizá alguien que esté lejos de nuestra misión cultural empezará a opinar. Por eso cuando hablamos de crecer, de contratar artistas grandes... No quiero tomar demasiados riesgos económicos. Pero el Sónar, desde que lo conozco, siempre ha sido rentable y esto no me preocupa.
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