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Arte

Cerrada la causa por estafa en la venta de una escultura de Dalí en Japón

La obra 'Dios Solar emergiendo de las aguas de Okinawa'.

La obra 'Dios Solar emergiendo de las aguas de Okinawa'. / EPC

EFE

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La justicia ha cerrado definitivamente la causa por estafa en la venta de una escultura de Salvador Dalí a un colectivo japonés, después de que el Tribunal Supremo ya ratificara en 2020 que la obra era auténtica y de que se haya archivado el procedimiento contra el tercero de los acusados, incapacitado por enfermedad.

En la sección 22 de la Audiencia de Barcelona estaba fijado para este martes el juicio al tercero de los acusados por esta supuesta estafa -los otros dos ya fueron absueltos por la justicia, en primera instancia en 2018 y posteriormente por el Tribunal Supremo-.

Sin embargo, según han informado a EFE fuentes judiciales, el procedimiento se ha archivado definitivamente debido a la enfermedad de este tercer acusado -propietario de la obra origen de este litigio judicial-, que le incapacita para declarar en condiciones, y que ya fue excluido por problemas de salud del juicio que se celebró en 2018 contra los otros dos acusados -intermediarios en la venta-.

En 2020, el Tribunal Supremo ratificó que no hubo estafa en la venta de la escultura de Salvador Dalí "Dios Solar emergiendo de las aguas de Okinawa" a un comité japonés, al concluir que la obra en litigio era del artista catalán.

El alto tribunal desestimó así el recurso que interpuso el Comité de Okinawa contra la sentencia dictada por la Audiencia de Barcelona, que tampoco le dio la razón.

La causa giraba en torno a la escultura "Dios solar...", que se expuso en el pabellón español de la Exposición Oceánica Internacional que se celebró en 1975 en Okinawa (Japón) y con la que el artista pretendió rendir tributo a los muertos en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.

En 2008, con el objetivo de dar a conocer la citada obra en Japón, se creó el Comité Okinawa, que se puso en contacto con el propietario de la escultura y concertó una entrevista con él en su residencia del Palacio de Labra, en Cangas de Onís (Asturias).

Allí los japoneses tuvieron ocasión de ver la escultura y de examinar el certificado firmado por Salvador Dalí en forma de pergamino, que tiene un recuadro con la letra E, así como otra documentación que avalaba su autenticidad.

Acordaron alquilar la obra para una exposición denominada "Dalí, Okinawa y el mar" y, ante el éxito de la muestra, celebrada en el verano 2008, decidieron adquirirla para exponerla de forma permanente en Japón.

El precio se fijó en 600.000 euros y el Comité llegó a pagar algo más de 372.000, pero en julio de 2009 escribió al dueño y a su representante para comunicarles que habían concluido que la obra remitida a Okinawa no era la que estuvo expuesta en la Exposición de 1975, por lo que reclamaban el dinero ya abonado, además de daños y perjuicios.

El litigio acabó en los tribunales, pero los japoneses perdieron primero la causa en la Audiencia de Barcelona y después en el Tribunal Supremo, que ratificó el fallo.

La obra expuesta en 1975 era de plata, llevaba corales auténticos y además de la firma de Dalí tenía grabada la letra E. Como sufrió daños al regresar a España, se sustituyó la base de la escultura, de resina plástica, por un mar de bronce; y se cambiaron también los corales adheridos a ella.

"La escultura objeto de autos cumple los requisitos para ser considerada como una escultura auténtica de Dalí ya que cumple las especificaciones técnicas del artista" y "todos los indicios parecen avalar que la obra objeto de autos es la misma que viajó a Okinawa en el 75", sentenció la Audiencia de Barcelona.

El tribunal concluyó así que la obra cuestionada era auténtica, aunque su aspecto actual no correspondiera a la que viajó a Okinawa al haber sustituido la base y los corales debido a su deterioro en su traslado de vuelta a España.

Por ello, la Audiencia de Barcelona absolvió a los dos acusados de estafa que fueron juzgados en 2018, y que afrontaban una petición fiscal de un año y medio de cárcel, la misma solicitada para el tercero de los procesados, que no ha llegado a sentarse en el banquillo por problemas de salud.