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Muestra de música y cultura digital

Enric Palau, director del Sónar: "Esperamos que el alcalde encuentre un agujero en la agenda y nos venga a ver como otras veces”

El festival propone un programa de 200 actos y conciertos en el que figuran actuaciones de artistas como Nathy Peluso, Skrillex o Adrian Sherwood, así como el estreno de ‘AMA’, debut en solitario de Maria Arnal

Entrevista con Enric Palau co-director del Sónar en el Sónar Village.

Entrevista con Enric Palau co-director del Sónar en el Sónar Village.

Jordi Bianciotto

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Barcelona
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De todos los grandes festivales que estas semanas se suceden en distintos recintos de Barcelona, el Sónar es el que más se escapa a la idea preconcebida: festival, sí, pero también ‘hub’ de cultura electrónica y digital, y punto de encuentro, a través de la parcela +D, de creadores, científicos y “visionarios” que anticipan el futuro a través de charlas, mesas redondas, ‘performances’ multidisciplinarias y otros formatos. Un programa con unos 200 eventos que se despliega a partir de este jueves, y hasta el sábado, en Fira Montjuïc (actividad diurna) y Fira Gran Via, en L'Hospitalet (nocturna). 

Esta 32ª edición es la última en este formato desdoblado por un mínimo de tres años, ya que a partir de 2026 las obras de reforma de la montaña de Montjuïc (por el centenario de la Expo de 1929) dejarán fuera de juego el actual Palau de Congressos. ¿Podría volver el Sónar a Montjuïc a partir de 2030, o se quedará para siempre en L’Hospitalet? “No estamos en situación de hablar de ello todavía”, explica a este diario Enric Palau, uno de los cuatro directores del Sónar. “No se puede descartar, pero quedarnos en Fira Gran Via es una posibilidad. Estamos estudiando juntar día y noche en un mismo espacio”. 

Creadores en desarrollo

El Sónar pone ahora el foco en el desarrollo de propuestas de vanguardia, desmarcándose un poco del culto al ‘star system’ y al ‘mainstream’ musical, lo cual lo hace todavía más singular. “Tiene sentido programar al artista que roce el pop, como Lana del Rey en su día (2012), porque era el momento de descubrirla. Hemos tenido en el pasado a Pet Shop Boys, New Order, The Chemical Brothers…, pero ahora ya no creemos que nuestra misión sea fichar a alguien consolidado, sino apostar por los descubrimientos y la innovación”, argumenta Palau. Con todo, este año hay figuras populares como Skrillex y Nathy Peluso, así como creadores más indómitos, como Max Cooper, Daito Manabe, el tándem de Actress con Suzanne Ciani o la entente de Alva Noto y Fennesz (en homenaje a Ryuichi Sakamoto). 

Destacan los exclusivos reclamos autóctonos, como el estreno de ‘AMA’, el regreso de Maria Arnal tras dejar atrás su tándem con Marcel Bagés. Una artista que tiene un vínculo con el Sónar desde que en 2021 el festival acogió su colaboración con Holly Herndon. “Ahí se adentró en la experimentación con la IA en un proyecto en colaboración con el Barcelona Supercomputing Center. Hemos intentado acompañarla y nos llena de orgullo decir que la conclusión de todo eso es el espectáculo que se estrena este viernes en el Sónar”, explica Palau. “Es la vuelta a lo grande de Maria Arnal”.

Preparativos del festival Sónar en plaza Espanya, que empieza este jueves.

Preparativos del festival Sónar en plaza Espanya, que empieza este jueves. / EPC

La pista flamenca

Otros ganchos de artistas locales llevan el festival a otros territorios estilísticos. “Conciertos que abren una línea que va más allá de la electrónica, en la que nos acercamos al flamenco”, destaca Enric Palau. Es el caso de la entente de Raül Refree con el Niño de Elche en el espectáculo ‘cru+ces’, así como la asociación del piano de Chano Domínguez con la electrónica de Bronquio en ‘Calle Barcelona’, producción del Taller de Músics. Y la presentación de Yerai Cortés, tras la suspensión del año pasado (a causa de una lesión doméstica), con su ‘Guitarra coral’. 

El programa ha sufrido algunos cambios a raíz de las llamadas de boicot al festival de las últimas semanas, desde que el Sónar fue señalado por formar parte de una multinacional, Superstruct, que el verano pasado había sido adquirida por el conglomerado estadounidense KKR, al que se atribuyen intereses inmobiliarios en Israel y en los territorios ocupados. Tras la baja de una treintena de artistas, “un 87% de la programación se mantiene intacta, así como el 100% de las franjas horarias”, asegura Enric Robles. Se han sumado algunos fichajes relevantes. “Yo destaco a Adrian Sherwood, referente del dub, y a Plaid, clásico de la escudería Warp, así como a dos artistas que han estado en el Sónar Lisboa este año, Noia y Quant”. 

El director del Sónar Enric Palau en el Sónar Village.

El director del Sónar Enric Palau en el Sónar Village. / EPC

Diálogo con los artistas

El equipo del Sónar ha vivido estos días de controversias “aprendiendo sobre la marcha y hablando mucho con los artistas”, revela Enric Palau. Hizo públicos tres comunicados sucesivos, cada uno de ellos más contundente y explicativo que el anterior. ¿Fruto de consultas a esferas superiores? “Nosotros no tenemos comunicación con KKR”, subraya el codirector. “Todo lo que hemos hecho ha sido conversar con los artistas y atender a sus preocupaciones y demandas para que nos posicionásemos como festival”.

Este episodio alimenta la conversación sobre lo que hay detrás de cada producto cultural y de cada acto de nuestra vida cotidiana. “Vivimos, en el mundo occidental, sobre todo, en una incoherencia desde el momento en que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, respecto a la ética de lo que hacemos y consumimos. Pero, por encima de todo, prima trabajar para generar espacios donde la música se manifieste con libertad de expresión”, cavila Enric Palau. El anuncio del alcalde Jaume Collboni de que este año no le “cuadra” visitar el Sónar, ¿ha sorprendido, ha dolido? “No tenemos nada que decir de la agenda de nadie. Estamos muy agradecidos con el Ayuntamiento por los dos premios Ciutat de Barcelona, y esperamos que el alcalde encuentre un agujero en la agenda y nos venga a ver como ha hecho otras veces”.

El Sónar lleva años asentado en una horquilla de asistencia que ronda entre las 120.000 y los 126.000 personas, cifra que trepó el año pasado hasta 154.000 por la inclusión de la parcela ‘off’, en el Poble Espanyol (que repite este año). Y así como en otros tiempos el público extranjero llegó a superar en ocasiones el 50%, en las últimas ediciones ha bajado hasta el 30%. “Este año todavía no tenemos datos, pero es posible que se mantenga en esa línea que hemos cogido tras la pandemia”, estima Enric Palau. “Estamos encantados de que nos crezca el público local”.