Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Premio Primavera de Novela

Mariticidio y ponzoña en la Roma del siglo XVII: Vanessa Montfort sigue el rastro de la envenenadora de maridos maltratadores

La escritora reconstruye en una novela la vida de la perfumista italiana Giulia Toffana, considerada por algunos la primera asesina en serie de la historia

'El mal invisible', el 'thriller' de TV3 sobre el caso real del asesino en serie de la Barcelona de la pandemia

Vanessa Montfort, fotografiada en la azotea del Castel Sant'Angelo de Roma

Vanessa Montfort, fotografiada en la azotea del Castel Sant'Angelo de Roma / Asís Ayerbe

David Morán

David Morán

Roma
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

“Os tenéis que imaginar el puente decorado con las cabezas de los reos”, sugiere la escritora mientras grupos de turistas deambulan por el Ponte Sant'Angelo y examinan de cerca los primorosos ángeles de Bernini; esculturas barrocas con vistas al Tíber que, como recuerda ahora Vanessa Montfort (Barcelona, 1975), fueron en otro tiempo, en un época de claros deslumbrantes y oscuros espeluznantes, testas ensangrentadas de función ejemplarizante. ¿El año? 1658. ¿El lugar? La Roma de los Papas y el Santo Oficio. Intrigas vaticanas, vírgenes negras y cientos de maridos sigilosa y metódicamente envenenados con un potente e indetectable veneno. Ponzoña y mariticidio en la Ciudad Eterna. ¿Brujería? Aún mejor. 

“Brujas tenemos muchas. Ella era química, científica, que es algo mucho más peligroso”, desliza Montfort. Ella, por si preguntan, es Giulia Toffana, perfumista y envenenadora procesada por ayudar a más de 600 mujeres a asesinar a sus maridos sirviéndoles pequeñas dosis de Acqua Toffana en la comida. Un personaje controvertido y magnético al que la autora de ‘Mujeres que compran flores’ ya dedicó una obra de teatro en 2022 y que, tras descubrir una transcripción de las actas del juicio original, decidió convertir en novela. El resultado, someramente titulado ‘La Toffana’ (Espasa), le valió a Montfort el último Premio Primavera.

De 'Tosca' a 'La Toffana'

En lo alto del Castel Sant'Angelo, centro de operaciones de la Inquisición, ambientación exprés entre celdas y ecos de atroces torturas. “Aquí había una mazmorra que llamaban El Secreto: estaba en la parte más baja del castillo, no tenía ventilación y era muy insalubre. Estaba llena de insectos, y se dice que incluso a una presa se le metió un grillo por la nariz y se volvió loca; se reventó la cabeza contra las paredes”, ilustra la escritora, Beatriz accidental guiando a un grupo de periodistas no a las puerta del infierno, sino a los decorados y trastienda de su última novela. “Muchos conocen el castillo por ‘Tosca’ o por ‘Ángeles y demonios’, pero a partir de ahora se conocerá por ‘La Toffana’”, fantasea. 

Vanessa Montfort, en la Basílica subterránea de Porta Maggiore

Vanessa Montfort, en la Basílica subterránea de Porta Maggiore / Asís Ayerbe

La Toffana, leemos, fue “la primera asesina en serie de la historia”. Una alquimista y controvertida justiciera ‘avant la lettre’ que puso en jaque a la sociedad romana del siglo XVII creando una compleja red de venta y distribución de pócimas letales para que mujeres víctimas de maltrato pudieran librarse de sus maridos. "La Inquisición hizo un auténtico CSI para cazar a la red Toffana", asegura Monfort. Asoma tras ella, justo a tiempo, Stefano Bracchi, inquisidor inspirado en el Guillermo de Baskerville de 'El nombre de la rosa' y ambicioso funcionario de Dios encargado aquí de dar caza a la envenenadora de masas y sus cómplices. 

Pero antes de seguir, una advertencia: “Esto no es un tratado de historia, sino una novela”, matiza la autora. De ahí, asegura, las licencias históricas de esta ficción basada en los hechos reales del proceso judicial y la voluntad de anteponer una "historia con minúsculas" construida a partir de personajes como Giovanna de Grandis; exprostituta y mano derecha de Giulia; Theofania D'Adamo, madre y maestra de La Toffana; y Gironima Carrozzi, hija de la alquimista-envenenadora. 

Juicio mediático

Todas ellas, protagonistas de “uno de los juicios más mediáticos” de la Inquisición romana del Barroco, dan vida a un thriller detectivesco y judicial por el que también desfilan superestrellas de la época como Cervantes, Caravaggio, la ‘papisa’ Olimpia Maidalchini, Inocencio X, y la portentosa Artemisia Gentileschi, artista violada a los 17 años por su profesor de pintura y obligada a demostrar, tortura mediante, su inocencia. “Ya no es solo que el feminicidio fuera legal, es que si acusabas a alguien de violación te aplastaban los pulgares y te sometían a todo tipo de exámenes públicos”, evoca Montfort.

Al final, Gentileschi ganó (“fue el primer juicio por violación de la época a favor de la víctima”, subraya la escritora) y su caso lo siguen “con gran interés” las protagonistas de 'La Toffana'. Junto a ellas, Monfort destaca a otro personaje real: Arcangela Tarabotti, monja veneciana pionera en su crítica a la Iglesia y el patriarcado. “Si hubiéramos seguido teniendo a mano la obra de esta mujer, habríamos llegado al feminismo del siglo XXI en el siglo XVII”, asegura. 

Vanessa Montfort presentó 'La Toffana' en Roma

Vanessa Montfort presentó 'La Toffana' en Roma / Asís Ayerbe

En el Trastevere, donde “no entraba ni la policía”, Monfort emplaza la casa de La Tofanna y aprovecha para enfatizar los contrastes de una época de luces y sombras, de grandes avances pero también de pronunciados retrocesos”. “Se están haciendo las primeras autopsias, se está conociendo por primera vez el cuerpo humano y se están explorando los astros, pero al mismo tiempo hay unos retrocesos sociales tremendos, especialmente con respecto a la mujer”, relata.

En aquellos tiempos, recuerda la novelista, la principal causa de muerte femenina eran el parto y los “accidentes domésticos”. La consecuencia directa, el Acqua Toffana. El veneno que se llevó a la tumba a cerca de 600 hombres y se acabó convirtiendo en popular genérico letal: más de un siglo después y seis meses antes de morir, Mozart aseguró que alguien le estaba envenenando con, en efecto, Acqua Toffana.

Ya no es solo que el feminicidio fuera legal, es que si acusabas a alguien de violación te aplastaban los pulgares y te sometían a todo tipo de exámenes públicos"

En la novela, el cóctel de cantáridas y arsénico empieza a cobrar forma en el convento de las Siervas de María de la Isla Tiberina, coto de caza particular de Giulia Toffana y laboratorio para experimentar primero con animales y más tarde con mendigos; y se distribuye desde la iglesia de Sant’Agnese, en plena plaza Navona. Por el camino, una sorpresa: la Basílica subterránea de Porta Maggiore, tesoro milenario de pasado incierto -basílica funeraria para unos, templo neopitagórico para otros- en el que Monfort sitúa el arranque de 'La Toffana' y comienza a alimentar la leyenda de la Virgen Negra.

A Campo dei Fiori, subraya la escritora, solo van los pobres, y es ahí, en la plaza en la que tenían lugar las ejecuciones capitales, donde acaba la ruta y se borran las huellas y los nombres de las mujeres de la red Toffana. “Es increíble como una plaza tan llena de vida por la mañana podía estar tan llena de muerte por la noche. Primero comediantes, luego picotas y hogueras”, apunta la autora.

'La Toffana'

Vanessa Montfort

Espasa

542 páginas

21,75 €