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FESTIVAL

Más allá de la fotocopia y la grapa: FanziMad 2025 se consolida como la gran fiesta de la autoedición y el 'underground'

El evento de fanzines de Madrid se consolida en su tercera edición como una apuesta por trabajar las sinergias entre los espacios públicos y la creación alternativa

El ambiente en la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas durante la edición anterior del FanziMad.

El ambiente en la Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas durante la edición anterior del FanziMad. / CEDIDA

Alex Serrano

Madrid
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La Biblioteca Pública Municipal Iván de Vargas no será, entre el 21 y el 23 de marzo, un espacio para el silencio sepulcral y la preparación de exámenes. Durante este fin de semana, el edificio se convertirá en el epicentro de la autoedición, la ilustración y la narrativa alternativa con la tercera edición de FanziMad. Un festival que, en apenas tres años, se ha convertido en una de las citas imprescindibles para quienes entienden que la cultura no siempre necesita intermediarios para respirar.

Hablar de fanzines es hablar de resistencia. En una época en la que los algoritmos dictan qué se lee, qué se comparte y qué se ignora, la autoedición sigue funcionando como una suerte de carta de amor a la libertad creativa. En Madrid, FanziMad ha sabido captar ese espíritu y elevarlo a un evento donde más de 120 expositores, artistas emergentes y colectivos tienen la oportunidad de conectar con un público ávido de nuevas historias. Si la climatología no boicotea la fiesta, la organización espera superar los 4.000 asistentes, consolidando la apuesta por este formato como algo más que un refugio nostálgico para quienes se resisten a la dictadura del contenido digital.

Una comunidad en expansión

El director del evento, Daniel Coronado, lo explica con claridad: "El fanzine ha tenido un resurgimiento. Lo que antes se hacía con fotocopias grapadas ahora tiene una calidad casi profesional. Es una puerta de entrada para nuevos autores, pero también un termómetro del mercado. Muchos de los que hoy exponen aquí acabarán publicando con editoriales".

Pero FanziMad no es solo un mercadillo de autoedición. A medida que ha crecido, ha intentado dar cabida a propuestas que en sus primeros años no tuvieron espacio. Para esta edición, más del 50% de los expositores son nuevos. El criterio de selección, explica Coronado, ha sido doble: "Buscamos variedad, pero también que los artistas tengan un cuerpo de trabajo sólido. Que no vengan con un solo fanzine, sino con varias obras que nos permitan conocer su universo creativo".

Además, el evento ha querido abrirse a colectivos que trabajan en los márgenes de la industria, ampliando así el espectro de propuestas disponibles. "Queríamos dar cabida a más gente y valorar las propuestas que no han tenido espacio en otros años", explica Coronado, subrayando que este año han intentado incluir expositores que no habían sido seleccionados en ediciones previas.

El certamen y la apuesta por el talento emergente

Uno de los elementos clave de este año es la consolidación del Certamen de Fanzines FanziMad. Lo que en la pasada edición fue una prueba piloto, se ha convertido en un premio con dotación económica y una visibilidad notable para los finalistas. Durante el evento, los fanzines seleccionados estarán señalizados en las mesas de los expositores, y el viernes 21 de marzo se entregará el galardón al mejor fanzine y a un proyecto que será impreso el próximo año en risografía.

"El año pasado fue de prueba y este año está bastante más asentado", comenta Coronado, quien explica que la intención es que el premio sirva para apoyar a los artistas en el proceso de edición. "Solo se han presentado las personas que van a estar en el certamen y la idea es apoyarles", añade.

La biblioteca como refugio y manifiesto

Si algo distingue a FanziMad de otros festivales es su ubicación. La Biblioteca Iván de Vargas, en pleno centro de Madrid, no solo cede su espacio, sino que se ha implicado en el evento hasta el punto de convertirse en un manifiesto en sí misma. "Desde el primer año nos han dado vía libre para hacer lo que queramos", señala Coronado. "El crecimiento ha sido muy rápido y, en esta edición vamos a ocupar casi el 80% del edificio".

El festival se convierte así en una declaración sobre la importancia del acceso libre a la cultura. "Es un evento que, para bien o para mal, no va a crecer más", reconoce Coronado. "No vamos a ampliar el número de expositores, el aforo es el que es", concluye.

El hecho de celebrarse en una biblioteca tiene también un impacto directo en la audiencia. "Nos hemos dado cuenta de que el público que viene es muy ecléctico", comenta Coronado. No solo se trata de personas familiarizadas con la autoedición, sino de usuarios habituales de la biblioteca o transeúntes que entran por curiosidad y descubren un mundo nuevo. "Esto también lo notan los expositores, porque nos consta que venden mucho más que en otros eventos", añade.

Actividades para todos los públicos

Más allá del mercado de fanzines, FanziMad ha diseñado una programación donde la experiencia se complementa con talleres, charlas y espacios interactivos. Chema Ruiz, conocido por sus miniaturas poco convencionales, dirigirá un taller de fabricación de juguetes de resina; Cristigupa de La Riso Guapa impartirá Mermas y Maculaturas, un taller de reciclaje artístico con retales de artes gráficas; Paula Cuántica combinará grabado y cómic en un ejercicio de punta seca sobre tetrabrik. Además, Paper Julia enseñará técnicas de pop-up y tarjetas tridimensionales.

Sin ser estrictamente una actividad, Coronado destaca que el cartel, obra de Teo Corral, tendrá un papel importante, ya que el original estará expuesto en Fanzimad. Corral ha preparado una intervención en formato de retablo que explora el proceso de creación de un fanzine. "Tienes retazos de cómo se crea un fanzine… todo muy alegórico", describe el director del evento.

La vocación inclusiva del festival también se deja notar en la apuesta por un público familiar. "Viene bastante público familiar, es una de las cosas guays, que al ser en una biblioteca viene público que quizás de otra manera no se acercaría al fanzine" señala Coronado, destacando que este tipo de espacios facilitan que la autoedición se acerque a todo tipo de audiencias.

Un festival en su mejor momento

En cuanto al futuro, Coronado lo tiene claro: "Sería estupendo que otras bibliotecas se animasen a propuestas como esta", dice, reconociendo que el modelo de FanziMad podría servir de inspiración para otras iniciativas de promoción de la autoedición.

Después de tres ediciones, FanziMad se ha consolidado como un evento de referencia para la autoedición en España. Su combinación de mercado, actividades y certamen lo ha convertido en una plataforma clave para nuevos artistas y en un espacio de intercambio que refuerza la comunidad del cómic independiente.

Lejos de las grandes ferias comerciales, FanziMad sigue demostrando que la autoedición no solo está viva, sino que se encuentra en plena transformación, adaptándose a nuevas formas de creación sin perder su esencia independiente.