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LAS OTRAS FERIAS

UVNT, la alternativa joven de la semana del arte y su apuesta por la creación 'ultracontemporánea'

La feria madrileña que nació apostando por el arte urbano se ha consolidado como muestrario de la creación emergente. Este jueves abre sus puertas en Matadero

La edición del año pasado de UVNT, que ya se celebró en Matadero.

La edición del año pasado de UVNT, que ya se celebró en Matadero. / M. Santos

Jacobo de Arce

Madrid
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A lo largo de nueve años de existencia en los que ha transitado por diversas sedes mientras iba consolidando su propuesta, UVNT, la feria nacida en 2017 como Urvanity, se ha consolidado como una de las propuestas más estables y populares de la semana del arte que Madrid acoge estos días, y que sigue teniendo a ARCO como buque insignia. Arrancó como una muestra vinculada al arte urbano, con un programa importante de actividades en la calle pero preocupada por reflejar el movimiento creciente de nuevas galerías que empezaban a centrar su propuesta en creadores que conectaban el arte callejero con el pop, el nuevo surrealismo, la ilustración, el cómic o con un arte digital muy cercano al universo de los videojuegos y las redes sociales. Hoy reúne todo eso y mucho más bajo el paraguas generalista de lo que se ha dado en llamar 'arte ultracontemporáneo', y que es simplemente el realizado por artistas que nacieron a partir de los años 80. Una feria ya veterana pero de espíritu joven.

Hace una década, muchos de los creadores que se podían ver en sus estands procedían o todavía mantenían un pie en la calle y un espray en la mano. Ahora, la mayoría trabajan sobre lienzo, papel o cerámica, en sus estudios y con una galería administrando su obra. "Los chavales entonces salían, pintaban un tag y se hacían un nombre que les daba visibilidad. Ahora la gente se abre un perfil en Instagram y bombardea desde ahí para mostrar su obra", explica Sergio Sancho, fundador de la feria. Las galerías que alberga su propuesta también son jóvenes (la inmensa mayoría tienen menos de 10 años) y están mucho más volcadas en la vida online que las más veteranas.

Sancho ve UVNT como un evento con una calidad ya demostrada que se complementa perfectamente con ARCO. Podría ser una especie de antesala de esta, orientada a una creación emergente y con un público más joven deseoso de descubrir talentos que en unos años podrían estar consagrados. "Hay muchos artistas que han pasado por la feria, han evolucionado y han dado el salto a grandes galerías donde ya están internacionalizados. Y también hay galerías que después saltan a otras ferias", admite.

Un 'coworking' en San Blas

Si se rebusca en sus orígenes, la aventura de UVNT empezó cuando Sergio Sancho trabajaba todavía en una empresa de publicidad en el barrio de San Blas hace algo más de una década. En aquellas oficinas, un coworking, tenían un espacio común que ejercía como segunda sede de una galería que había en el desaparecido Mercado de Fuencarral. Un día organizaron una exposición de un artista que también venía del mundo de la publicidad, Julio Falagán. "Me explotó la cabeza", cuenta Sancho. "Compré mi primera obra de arte y, a partir de ahí, empecé a investigar yendo a ferias, buscando en internet... Me di cuenta de que muchas de las cosas que me gustaban, artistas americanos como Ron English, Tim Biskup o Gary Taxali, tenían una visibilidad nula". En España, la galería Iguapop de Barcelona era entonces casi la única que mostraba a este tipo de creadores. También había algún coleccionista pionero como David Cantolla, que ya estaba acumulando piezas para su colección Solo. Pero poco más.

Para solucionar aquel problema lo más lógico habría sido montar su propia galería, pero en lugar de eso, y curtido como estaba en la organización de grandes eventos para marcas vinculadas con elementos de la cultura urbana como la música o el skate, Sancho acabó embarcándose en la organización de una feria que, al principio, compatibilizaba con su trabajo, y a la que dedicaba una jornada extra cuando acababa la primera. "Llegaba a las ocho de la oficina y me ponía a trabajar en esto hasta las cuatro de la mañana", recuerda.

La primera edición de Urvanity congregó a 17 galerías en el Palacio de Neptuno y fue muy sonada por el solo show que la galería holandesa Vroom&Varossieau dedicó a Banksy. La segunda ya fue la de su traslado al COAM, un espacio que se convirtió en estable durante unos años y donde su fundador confirmó definitivamente que "se podía hacer algo distinto en la semana del arte, la gente lo estaba pidiendo". Si a las ferias de arte les suele costar atraer a un público joven, aquí lo conseguían. No faltaban los DJs, la cerveza, el espíritu festivo. "Mucha gente me decía que no había coleccionismo para tanta feria, pero lo que pasaba es que no se estaba adaptando el producto al cliente", sostiene Sancho. "Le dimos una alternativa a ese público".

40 galerías, la mitad internacionales

La nueva edición de UVNT, que abre sus puertas en Matadero este jueves 6 de febrero hasta el domingo, con acceso del público general desde el viernes, cuenta con la participación de más de 160 artistas representados por 40 galerías, de las que la mitad son internacionales.

La feria tiene esta vez una sección a la que han llamado FOCO LATAM, comisariada por Christian Viveros-Fauné, que reúne a nueve galerías de América Latina: siete más de las que había el año pasado. Cuenta Sergio Sancho que esa selección de galerías y artistas refleja "la riqueza cultural y la diversidad creativa de sus lugares de origen". También admite que Madrid se está convirtiendo en un importante hub para muchas personas y muchos capitales llegados del otro lado del Atlántico, y que "a los clientes latinoamericanos les gusta comprar artistas latinoamericanos". En la obra de esos artistas vamos a encontrar, dice, mucha política, porque "por la propia idiosincrasia del continente, el suyo es un arte que suele tener una capa crítica bastante fuerte". La pintura, en particular la figurativa, manda en esa sección y en toda la feria, aunque la cerámica, una disciplina ascendente (también lo hemos visto en ARCO), es una rival en ascenso.

El programa de arte público, que es una de las señas de identidad desde sus inicios y se despliega por diferentes rincones de la ciudad, sigue en marcha un año más, aunque continúa menguando. Si en sus primeras ediciones mandaba la pintura mural, ahora la protagonista es la escultura. Adrián Castañeda ha transformado varias de esas vallas callejeras amarillas que a menudo nos impiden el paso en sillas en las que sentarse, tomarse un respiro y charlar, para de paso reapropiarse del espacio público. Están en la Glorieta de Embajadores. En la Plaza de Pedro Zerolo, Agustín Esteso ha instalado un tótem de acero forjado que es un homenaje a su familia de herreros. Y en la propia plaza de Matadero, a pocos metros de la carpa que aloja la feria, unas gigantescas tuberías rosáceas de Lara Ruiz parecen emerger del suelo como si fueran las entrañas de los animales que allí se sacrificaban. Además de esto, un centenar de marquesinas equipadas con pantallas exhibirán las obras de cinco jóvenes artistas digitales: Volcia, Sophie Koko, Jackasswedge, Gabriel Massan y Bora.

Luego están, como en todo evento cultural actual, las infinitas activaciones de marcas que aquí, por supuesto, tienen un cariz arty. Habrá, entre otras, un coche tuneado, una instalación inmersiva hecha con pantallas de una marca de electrodomésticos y una divertida barra de cerveza infinita (en realidad, delimitada por dos espejos) que tiene todas las papeletas para convertirse en el centro neurálgico de la feria.

Son ingresos necesarios para una convocatoria que ha aumentado mucho sus costes al tener que construirse un espacio propio. Una carpa de 3.000 metros cuadrados con vistas a las naves de Matadero y con espacio suficiente para que todas las galerías puedan exhibir sus obras en igualdad de condiciones, a diferencia del laberíntico COAM. En 2024 pasaron por aquí unos 14.000 visitantes. Las cifras de ventas de obras no se pueden conocer con exactitud, porque no todas las galerías facilitan datos, pero Sergio Sancho estima que pudieron estar en torno a los tres millones de euros. "El año pasado se vendió mucho, y eso a pesar de que el mercado ya no estaba en su mejor momento: se ha resentido mucho de la recesión que hay en Asia, y a nivel geopolítico tanta guerra tampoco está ayudando".

Preguntado por novedades destacadas del programa de este año a las que seguir la pista, Sancho menciona dos galerías del FOCO LATAM, Valeries Factory y NN, "dos propuestas potentes que no van a dejar indiferente a la gente"; la belga Verdyun, que tiene su sede en una antigua granja a una hora de Bruselas, y la lionesa Masurel, que trabaja con emergentes y establecidos. Las hay también que vienen de Albania, de Dubai o de Taiwán. En conjunto, será una pequeña ONU, joven y artista, la que se reúna estos días en Matadero, como ejerciendo de polo opuesto a Ifema y a esa otra ONU mayor que es ARCO, y a la vez de trampolín desde el que saltar a su referente adulto. La semana del arte contemporáneo en Madrid tiene varias esquinas, y al menos dos parece que ya están conquistadas.

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