Ley de mecenazgo
Gabriel de Mariscal (Llet Nostra): "Cuanto más culta es la sociedad, más capaz es de comprar con sentido"
El carnet cultural y otras claves de la ley de mecenazgo: "Es poner gasolina en el ciclo económico del país"
Antoni Vila Casas, Sergi Ferrer-Salat y Tatxo Benet: ¿Quiénes son los mecenas catalanes?

Gabriel de Mariscal, director general de Llet Nostra. / JORDI COTRINA / EPC

Los mecenas catalanes son discretos en su misión, pero esto podría cambiar con la aprobación de la nueva ley de mecenazgo catalana. La propuesta, impulsada por la Fundació Catalunya Cultura, quiere aumentar el reconocimiento hacia estos benefactores a través de medidas como la creación de unos premios con dotación económica.
Uno de estos mecenas prudentes es Gabriel de Mariscal, director de la empresa dedicada a la explotación lechera Llet Nostra. La sociedad surgió en 2003, cuando varias empresas españolas dejaron de comprar leche a los fabricantes catalanes. Esta decisión provocó excedentes de producción entre los ganaderos, ya que en Catalunya no existían otras empresas distribuidoras de leche. Como paso inicial para poner en marcha esta iniciativa, se acordó la creación de una cooperativa de segundo grado que aglutinaría a las diferentes cooperativas ganaderas que representaban el 28% de los ganaderos catalanes (más de 200 explotaciones ganaderas). El objetivo principal era eliminar la figura de los intermediarios y que los ganaderos pudieran obtener un precio justo por su producción.
¿Qué es Llet Nostra?
Somos una empresa formada por cooperativas que nació en 2003 de la Federación de Cooperativas de la Generalitat de Catalunya, con el fin de que el territorio no se quedara sin producción. Lo que se hizo es un producto que fuera fabricado en Catalunya y dirigido al público catalán. Durante muchos años fuimos creciendo y a partir de 2011 fuimos líderes dentro del mercado de leche básica en bric. La Fundació Catalunya Cultura nació sobre el 2014 y nos encontramos en 2015 o 2016. Nosotros queremos un entorno lo más rico posible, no solo económicamente, sino también culturalmente. Ser mecenas nos permite poder ser partícipes de más ámbitos de la sociedad. Decidimos intentar apoyar de alguna forma más desinteresada al mundo cultural, aunque nosotros no tenemos una capacidad económica tan significativa como otras empresas.

Gabriel de Mariscal, director general de Llet Nostra, en las oficinas de la cooperativa catalana. / JORDI COTRINA / EPC
¿Por qué decidieron ser mecenas cultural?
Es necesario apoyar a la cultura y la administración pública no está capacitada para sustentar todas las actividades. La parte cultural siempre queda fuera de los análisis económicos de las empresas o de las cuentas de explotación, de los balances. Precisamente por eso, el mecenazgo tiene una interacción con la administración pública, en el sentido de que promueve una cierta actividad.
¿De qué manera contribuyen?
Nosotros hacemos actividades dentro del territorio y lo que intentamos es aglutinar a las familias. Hace tres años que, una vez al año, una especie de festival reúne durante un día a toda la familia. Cobramos una entrada simbólica. El coste de esas entradas lo donamos a la Fundació Catalunya Cultura, como un añadido para ayudar a la estructura. Nosotros contribuimos a la fundación [Mariscal forma parte del Consell de Mecenatge de la FCC], pero de esta manera, al ser una actividad que no es directamente de la compraventa del producto al que nosotros nos dedicamos, también podemos dedicar estas ganancias íntegras a la fundación.

Gabriel de Mariscal, director general de Llet Nostra. / JORDI COTRINA / EPC
¿Es difícil ser mecenas con la legislación actual?
Supongo que intentar activar una actividad cultural es costoso para una empresa al uso. Las cuentas de explotación y los presupuestos no contemplan nunca esta posibilidad. Si miramos otros países, se promueve bastante dentro de la administración pública que tú puedas dedicar una aportación a actividades relacionadas con la cultura sin que esto te suponga un gravamen después. Francia, por ejemplo, te condona del beneficio una buena parte de lo que has aplicado. De esa manera, aquí habría muchas más empresas que entrarían dentro de estas actividades. Sobre todo cuando les haces saber que es posible activar una inversión cultural, que además esto redunda en la mejora del nivel cultural-social que te rodea y que te ayuda después a tu propia actividad. Cuanto más culta es la sociedad, más tiene la capacidad de comprar con sentido.
Eso es muy difícil de contabilizar...
El problema es que no es computable dentro de las herramientas financieras que tenemos. Yo creo que podría empezar a ser computable a partir de una modificación legal que promueva esta actividad.

Gabriel de Mariscal, director general de Llet Nostra y un discreto mecenas. / JORDI COTRINA / EPC
La nueva ley impulsará la pedagogía en la sociedad respecto al mecenazgo. ¿Cree que hace falta más información sobre este tema?
Yo soy el director de Llet Nostra y, cuando voy a mi administración y les hablo de todo esto, les cuesta mucho. Han de venir los asesores para que lleguen a la conclusión de que sí, se puede hacer. Ahora están promoviendo un añadido con la ley propia catalana, que sería más potente. Pero es verdad que una vez que esté aprobada, estaría muy bien que se hiciera pedagogía tanto en los medios de comunicación como con expertos.
Maite Esteve afirmó en una entrevista con este diario que el mecenas catalán es "muy discreto". ¿Por qué?
Nosotros estamos hablando de una empresa que es una cooperativa, es decir, hay muchos socios y un consejo que está formado por todas las cooperativas. Si empiezas a explicarlo todo a cada uno de los socios, te podrían llegar a decir, '¿por qué no me das esto que pones aquí para mí?'. Y claro, es complicado. No todo el mundo lo entiende dentro de una empresa. Y, por otro lado, yo creo que hay un peligro. Siempre le digo a Maite que no quiero hacer propaganda de mí en esto porque me parece deshonesto, no quiero hacer publicidad. Yo lo que quiero es hacer una aportación y que la fundación pueda funcionar de la manera más potente posible.

Gabriel de Mariscal, director general de Llet Nostra, en las oficinas de la cooperativa. / JORDI COTRINA / EPC
¿Cómo le podría afectar la exposición pública?
No es lo mismo una empresa con un producto que llega al consumidor, como nosotros, que un individuo o una empresa que se dedica a tener una actividad empresarial, comercial o técnica hacia otra empresa y no llega al público. El impacto es muy diferente. Desde el punto de vista del consumidor, no es fácil la interpretación. Me dan mucho miedo las redes sociales.
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