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Entrevista

Will McPhail, dibujante de 'The New Yorker': "¿Por qué no somos más auténticos en vez de decirnos cosas vacuas?"

El dibujante británico habla de sus chistes gráficos para 'The New Yorker', muchos reunidos en 'Amor y alimañas', y de 'IN.', su emotivo y divertido debut en el cómic

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Will McPhail, durante su visita a Barcelona, este noviembre.

Will McPhail, durante su visita a Barcelona, este noviembre. / ELISENDA PONS

Anna Abella

Anna Abella

Barcelona
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Hace unos 15 años, el británico Will McPhail (1988), hoy instalado en Edimburgo, puso una pica en la reputada ‘The New Yorker’, su "Everest". "Hice viajes a Nueva York solo para llevarles mis chistes gráficos hasta que tras mucho insistir un día me compraron uno. Creo que hay una regla no escrita en la revista. Debes demostrar que vas en serio y ser constante enviando tus dibujos", revela con un guiño. Y ahí sigue, además de en otras publicaciones, como ‘Private Eye’ o ‘New Statesman’, desbordando humor absurdo y cotidiano con sus gags -200 de ellos reunidos en ‘Amor y alimañas’ (Norma)-, protagonizados en buena parte por ratas, gaviotas o palomas, que él encuentra "carismáticas y graciosas, siempre con esa expresión de desesperación"... 

Ello le viene de cuando estudió Zoología en la universidad, donde más que estudiar se pasaba las clases dibujándolos, confiesa abriendo su inseparable libreta Moleskine y mostrando bocetos, dibujos y "notas y notas y notas". "Mi profesión es para mí una enfermedad mental, dibujaría aunque no me pagasen", asegura quien en la pandemia halló el tiempo necesario para materializar el que ha sido su aplaudido debut en la novela gráfica y que tenía escrito antes, la emotiva, conmovedora y a la vez divertida y desenfadada ‘IN.’ (también en Norma), de la que una productora americana prepara versión cinematográfica. 

Página de 'In.', de Will McPhail.

Página de 'In.'. / Will McPhail

El protagonista del cómic es Nick, un joven ilustrador y dibujante que tiene dificultades para conectar de forma profunda con otras personas en una sociedad en la que prima lo superficial, en "una ciudad donde vive mucha gente que en realidad está emocionalmente aislada". Hasta que conoce a Wren, con la que conecta sexual y emocionalmete. "En mis historias los hombres son como niños y las mujeres son más adultas que los hombres. Yo tengo muchas cosas de Nick, pero tengo muchas más de Wren, porque ella tiene más inseguridades. Nick oculta las suyas y ella recurre al humor para mostrarlas", cuenta quien durante toda la entrevista, en su visita a Barcelona, hace gala de humor. "Es como lo he vivido siempre. Soy hijo de madre soltera y obrera y el humor siempre me ha ayudado a pasar las penurias", sonríe McPhail, que lo aplica a sus obras "para aligerar las cosas complejas".  

Página de 'Amor y alimañas'.

Página de 'Amor y alimañas'. / Will McPhail.

Como la muerte y el duelo. "Yo perdí a mi padre, y tengo familiares que han sufrido cáncer. Creo que no importa tanto lo que echamos de menos de las personas que ya no están o lo que no has podido vivir con ellas como lo que aún no conocíamos de ellos y no podremos vivir junto a ellos". 

Will McPhail, durante su visita a Barcelona, este noviembre.

Will McPhail, durante su visita a Barcelona, este noviembre. / Elisenda Pons

McPhail califica ‘IN.’ de "oráculo de la tristeza", en parte porque mientras la dibujó, en pandemia, se sentía triste y fue fácil para muchos lectores identificarse con la historia. "No es que escriba sobre la depresión, pero uno de los síntomas, no es tanto sentirse triste como no sentir nada. Al principio, Nick hace ver que siente cosas aunque no las siente y, al final del libro siente todo, también la tristeza. Y a pesar de sentirse triste, acaba siendo una persona más sana que al inicio", señala sobre el personaje. "Cuando me pasa como al Nick del inicio de ‘IN.’, que digo cosas que no me importan, y la otra persona también dice cosas que no le importan, me dan ganas de gritar. ¿Por qué no somos más auténticos en vez de decirnos cosas vacuas?", dice con vehemencia.

Reflejo de esa vacuidad se suceden en el cómic las cafeterías ‘cools’ donde uno puede tomar, por ejemplo, leche de cactus, que frecuenta Nick. "Cuando no tenía estudio yo trabajaba en lugares así. Alguna incluso te cobraba por el tiempo que estabas sentado. Tenía la sensación de que todo era teatro, superficial. Igual que en reuniones de trabajo ‘online’ como la que aparece en el libro y que me pasó a mí, donde todos estuvieron discutiendo entre sí, intentando destacar sobre los demás y yo, que era quien debía hablar, acabé toalmente ignorado. Y colgué...", revela  

Página de 'In.'.

Página de 'In.'. / Will McPhail.

Cuando en el cómic Nick logra una conexión real con otras personas, sea Wren, su madre o un fontanero, McPhail pasa del trazo sencillo pero muy expresivo (especialmente gracias a los ojos), y en blanco y negro, a páginas mudas que son una explosión de color. "Se me da mejor expresar las ideas complejas gráficamente. Cuanto más importante es lo que quiero decir, más opto por el silencio y dejo hablar a la imagen". Ni le interesa ni le preocupa la IA, añade, porque "se salta el proceso, que es lo que nos gusta a los que nos dedicamos a esto. Es como si a un escalador le dices que le dejas en la cima, cuando lo que le gusta es escalar".