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Opinión | Opinión

¡Pombo!

Álvaro Pombo gana el Premio Cervantes 2024

El escritor Álvaro Pombo.

El escritor Álvaro Pombo. / JOSE LUIS ROCA

Parece increíble pero a Álvaro Pombo todavía no le habían dado el Premio Cervantes, lo que daba un poco de pena por el premio, al que se veía mustio. Casi por responsabilidad civil, preocupados por la reputación de Don Miguel de Cervantes, el bueno, un grupo de devotos íbamos pidiendo en los papeles y las redes, lo que ya es un hecho, que el dichoso premio se regalase un Pompo.

Al fin y al cabo, ¿no está el nombre de Pombo asociado a páginas que suenan como una ventolera de energía, escritas en un castellano gustoso, que nos elevan a las alturas de una metafísica viva para revolcarnos dos párrafos después en el lodo escatológico, incansables en el examen moral, pobladas de personajes proteicos, iluminados, turulatos, viscerales? 

Los premios al conjunto de una carrera tienen un aire de despedida y a la que nos descuidamos lucen pretensiones de cierre. Nada de esto afecta a un Pombo infatigable que lleva más de dos décadas entregando casi una novela al año: sugestivas piezas de cámara donde ahonda en su extensa paleta psicológica y moral: el bien, la aventura, la traición, la rabia, la pasión, el resentimiento, la santidad o el crimen.  

Y como por suerte la vida y la literatura siguen y no dejan de incorporarse lectores les recomiendo que se acerquen al festín de sus grandes novelas sinfónicas. Que empiecen por 'Donde las mujeres', donde un preciso estudio sobre la psicología (y la urdimbre social) femenina desemboca en un 'travelling' de crueldad. Que sigan por 'El metro de platino iridiado', una agitada exploración sobre los límites del bien y la santidad, y una de las novelas europeas mayores del siglo. Y después se instalen unas semanas en 'Contra natura': su descarnada y tierna indagación de la homosexualidad. Y después ya decidirán si siguen por 'El cielo raso', 'La cuadratura del círculo' o 'Aparición del eterno femenino contada por S. M. el Rey'. Porque si usted aprecia la novela como la respuesta suprema de la ficción a los desafíos, entusiasmos, miserias y enigmas de la vida el tren de Álvaro Pombo, una vez arranca, nunca se detiene.