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MÚSICA

De cantar para niños en el Teatro Pavón a componer la banda sonora de España en los Oscar: las mil caras de Alondra Bentley

De aquella ola folk que Zahara, Russian Red y Anni B Sweet lideraron en 2008, sólo la cantautora de Lancaster se ha mantenido fiel a su esencia: tras cinco álbumes de estudio, debuta en castellano con 'La materia'

Alondra Bentley, en una imagen promocional.

Alondra Bentley, en una imagen promocional. / CEDIDA

Pedro del Corral

Pedro del Corral

Madrid
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De aquella ola folk que Zahara, Russian Red y Anni B Sweet lideraron en 2008, sólo Alondra Bentley se ha mantenido fiel a su esencia. A diferencia de sus compañeras, que decidieron experimentar con otros géneros y texturas a lo largo de su carrera, ella optó por perfilar su sonido. Poco a poco, ha ido afinando un carácter que, aunque no la ha posicionado en la parte alta de las listas, sí la ha convertido en un valor musical. El paso del tiempo no sólo ha asentado su propuesta, sino que además le ha quitado prejuicios. De hecho, por primera vez, en su último álbum, La materia (Sonido Muchacho, 2024), se atreve a cantar en español. Con todos los matices que eso supone. “Cuando cambia el idioma, cambia todo. De adolescente hice algunas letras, pero no me terminaba de encontrar en ellas. Sin embargo, en los últimos años, me dejé llevar. Y, por suerte, he encontrado a una Alondra fascinante”.

Este álbum le ha permitido sincerarse y conocerse en profundidad gracias a preguntas de vocación universal. “Hablo de cuando te reconoces en distintas facetas que no esperas y te dejas fluir. He hecho cosas que no eran exactamente lo que quería, pero las afrontas y te cuestionas. En Marchar, por ejemplo, recojo una frase que me dijo mi madre cuando estaba enferma y le quedaba poco de vida. Me pidió que dejara de pensar de un modo occidental porque la muerte es algo natural por lo que pasaremos todos. Hacer el esfuerzo de parar, te ayuda a coger perspectiva”.

P. ¿Cómo es el proceso de sentarse a escribir algo así?

R. Compongo en un contexto de intimidad total, sin pensar en quien las escuchará. No obstante, luego, las tengo que defender en directo y me doy en la cara con ello. Con esta canción en concreto, al terminar los conciertos, se me han acercado personas para contarme sus historias. Se sienten identificados.

P. El disco suena a mantra sobre la existencia humana.

R. Sí, las letras son existenciales y repiten ciertas ideas para que ganaran contundencia.

P. Cuando un artista profundiza en cuestiones tan específicas, ¿antes necesita un tiempo de estudio y reflexión?

R. En mi caso, sí. Por un lado, he hecho canciones más oníricas que no son tan evidentes como Bosque ancestral. Y, por otro, tengo temas más sencillos con un mensaje más directo como Siendo yo. A veces, pienso que para este disco he tenido un pie en la Tierra, con problemáticas mundanas, y otro en Júpiter, con pensamientos filosóficos. Es una convivencia de ambas cosas.

P. ¿Cuál es el mejor momento para escucharlo?

R. Escribo de una manera intuitiva, caótica y espontánea. Siempre trabajo la melodía y la letra al mismo tiempo, aunque luego realizo muchísimas modificaciones. Por ejemplo, de Ya no quiero nada hay hasta tres versiones diferentes.

Descubrir emociones

Alondra estudió Bellas Artes y lleva 10 años trabajando con niños a través del arte. De ahí que, en ocasiones, haya adaptado su propuesta a este público. Su proyecto A Year Around The Sun ha llenado el Teatro Pavón de Madrid con una propuesta única: utilizar juegos y cuentos como medio para descubrir las emociones. Un desafío que confirma su tendencia de ir a contracorriente en esta industria: “Cansa, sí. Pienso que tengo que usar mejor mi energía, hay batallas que quedan lejos. A todos nos sienta bien crear, lo que sea. Estamos tan perdidos que necesitamos conectar con partes más asilvestradas de nosotros mismos. Cuando somos niños, pintamos, dibujamos, cantamos… y, de repente, de adultos, dejamos de hacer cosas. Hay que seguir con ellas por el bien el común”.

A caballo entre Joni Mitchell, Karen Dalton y Joan Báez, entiende la música como una catarsis. Por ello, jamás ha marcado límites a su onda expansiva. Entre sus últimos logros está haber compuesto la banda sonora de Segundo premio, la cinta de Isaki Lacuesta que representará a España en los Oscar.

P. A lo largo de estos 18 años de carrera, ¿ha podido hacer siempre lo que ha querido?

R. Sí y no. He hecho siempre lo que he deseado en mis proyectos. Ahora bien, he fantaseado con procesos artísticos que no he podido llevar a cabo por limitaciones terrenales. Me encantaría tener unos arreglos sinfónicos en algún disco, pero no me da el presupuesto.

P. ¿Qué queda de aquella Alondra que, en 2003, firmaba sus maquetas bajo el nombre de Ladybird?

R. Es bastante parecida. Por aquel entonces, conocí a Isaki Lacuesta y la canción que forma parte de su película actual es muy parecida a aquellos primeros esbozos. Sigo totalmente reconectada con ese primer espíritu de escribir lo que te viene a la cabeza. Antes, usaba una cinta. Hoy, en cambio, el iPhone.  

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