Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

QUÉ VER EN MADRID

'Canción de cuna', el libreto de 'El amor brujo' de Falla, su acción política y feminista... La Biblioteca Nacional recupera el legado de María Lejárraga

Organizada a partir de una de sus dos autobiografías, 'Gregorio y yo' la exposición, que se puede visitar hasta enero, recupera a una escritora e intelectual del siglo XX que quedó escondida detrás de la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra

La Biblioteca Nacional alberga una exposición sobre la vida y obra de la escritora e intelectual María Lejárraga hasta el próximo enero.

La Biblioteca Nacional alberga una exposición sobre la vida y obra de la escritora e intelectual María Lejárraga hasta el próximo enero. / EFE/ Fernando Alvarado

Ángeles Castellano

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Escribió novelas, obras de teatro, libretos de obras musicales, fundó revistas, mantuvo una tertulia de intelectuales en su casa, fue activista feminista y militante socialista... María Lejárraga García (1874 - 1974) fue una figura fundamental de la intelectualidad y la cultura del siglo XX que quedó escondida detrás de la firma de su marido, con la que firmó la mayor parte de su producción literaria, dejando que él fuese la figura pública que recogiese los éxitos del matrimonio. El documental de Laura Hojman A las mujeres de España. María Lejárraga y la reedición de sus obras por la editorial Renacimiento han recuperado el nombre de esta figura fundamental. Ahora, a ese proceso de restitución se une la Biblioteca Nacional con una exposición: María Lejárraga. Una voz en la sombra, inaugurada hace unos días y que puede visitarse hasta el próximo mes de enero.

La muestra, comisariada por Carmen Domingo con el asesoramiento científico del sobrino nieto de la autora, Antonio González Lejárraga (responsable del Archivo María Lejárraga) hace un recorrido por su vida y obra a partir de una de las dos biografías que escribió: Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración (Renacimiento, 2023), publicada por primera vez en 1953 y escrita después de la muerte de su marido (ocurrida en 1947). "La protagonista de la muestra es María, que va contando su propia vida a partir de esta autobiografía", explicaba en una visita guiada a los periodistas el día de la inauguración la comisaria. "Vivió un siglo y tuvo una vida muy intensa y productiva".

Se exponen 256 obras (98, de fondos de la propia Biblioteeca Nacional), entre las que hay algunas de gran valor: el documento original en el que Gregorio Martínez Sierra reconoce que todas sus obras han sido escritas en colaboración con su mujer, María Lejárraga (fechado el 14 de abril de 1930 y firmado por dos testigos), la primera edición de su primer libro, Cuentos breves (que además está firmado por la autora) y el libreto de El amor Brujo, obra de Manuel de Falla, que fue un gran amigo de la autora y un acicate para su creatividad. "Fueron muy amigos, hay una relación muy estrecha", explica Domingo, la comisaria. "A María le sirvió también esta amistad como impulso para su trabajo, a veces necesitas que alguien te esté animando y recordando que debes seguir escribiendo".

Su relación con los músicos es uno de los bloques de la exposición: no fue Falla el único músico con el que tuvo relación, sino que fue autora de muchos libretos. Como curiosidad, la muestra incluye una fotografía de Pastora Imperio, bailaora que estrenó El amor brujo, dedicada. Ella había estudiado solfeo y esta rama de su obra fue exclusiva de Lejárraga, sin intervención de su marido.

Los otros dos bloques de la muestra son la creación literaria y su compromiso político, reflejado tanto en su militancia en el PSOE (con el que llegó a presentarse a las elecciones generales de 1933 en la lista por Granada) como su activismo feminista, a través de publicaciones y de acciones públicas en favor del sufragio y la emancipación femenina.

Escritora de éxito

María Lejárraga fue una prolífica autora de éxito, aunque la mayor parte de su obra quedó escondida tras la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Nacida en La Rioja en 1874, su familia se trasladó a Madrid cuando ella tenía cuatro años (su padre era médico de profesión) y se instaló en Carabanchel Bajo. Educada por su madre junto a sus hermanos, decidió estudiar magisterio y ejercer la profesión, aunque ya en su juventud sintió el impulso por escribir. Ese amor por la literatura y el teatro fue lo que le unió a Gregorio Martínez Sierra, amigo de su hermano siete años menor que ella, con quien se casó cuando ella tenía 25 años. Tras publicar una primera obra con su firma, Cuentos breves. Lecturas recreativas para niños, decidió adoptar la firma de su marido, que estaba empezando a despuntar como dramaturgo y con quien, al principio, trabajaba mano a manor en sus obras.

Su obra Tú eres la paz (de 1906) fue un auténtico best seller de la época. Fue amigas de intelectuales y escritores, como los dos ganadores del Premio Nobel de Literatura Jacinto Benavente y Juan Ramón Jiménez (con este último tuvo una profunda amistad de la que se muestra un texto de las memorias en la exposición: "Juan Ramón Jiménez encarnó para mí durante mucho tiempo el ideal de 'fraternidad' entre hombre y mujer que tanto se sueña y casi nunca se consigue [...] Yo me burlaba un poco de su melancolía; él se dedicaba a hacerme rabiar […] burlándose a su vez de mi prosaico e inalterable buen humor"). En su casa, mantuvieron una tertulia de artistas e intelectuales en la que no faltaron estos dos amigos, como también Santiago Rusiñol, los hermanos Álvarez Quintero, o los compositores Manuel de Falla, Joaquín Turina o Igor Stravinsky.

A partir de 1922, aunque siguió firmando con el nombre de su marido, repartieron las tareas: ella siguió escribiendo y él se encargaba de atender los compromisos públicos y empresariales, aunque seguía colaborando en la elección de los proyectos. Antes de hacerlo, ambos escribieron uno de sus mayores éxitos: Canción de cuna, una obra de teatro (de 1911) que no sólo fue llevada a los escenarios en innumerables ocasiones y se tradujo a varios idiomas, sino que tuvo cuatro adaptaciones cinematográficas, en España y en Hollywood (la última, dirigida por José Luis Garci, en 1994).

La cuestión de la autoría

La exposición muestra fotografías, escenografías, cartas y primeras ediciones de toda esta etapa, que completa además el catálogo de la muestra. Viéndola, la pregunta que constantemente asalta al visitante es por qué renunció a firmar con su propio nombre, sobre todo después de esa fecha en la que separaron las tareas. Incluso algunos de sus escritos en defensa del feminismo, como Cartas a las mujeres de España. Domingo lo refleja así en el catálogo: "Explicar esta renuncia a identificar su escritura con su persona no resulta fácil, ni siquiera hoy, tras bastentes estudios sobre el tema. Sólo sabemos que se trató de una edcisión firme y profundamente sentida".

Sin embargo, preguntada por teléfono, ofrece otra razón, a partir de una entrevista de 1967 que ha encontrado en el diario La Prensa de Buenos Aires: "María se declaraba tan sinceramente feminista que aseguraba que el siglo XIX había sido el siglo de las mujeres. En esta entrevista daba las gracias a esas mujeres que lucharon sin descanso por los derechos y la igualdad legal con los hombres", explica y cita textualmente las palabras de María: "mujeres que perdieron la salud y algunas la vida en la pelea, con el mundo entero llamándolas marimachos y cosas peores. Yo hice lo que pude con astucia femenina, que Gregorio Martínez Sierra, mi marido, mi colaborador y mi cómplice firmase con su nombre toda mi propaganda feminista yo estaba bien segura de que las mujeres españolas habían de escuchar con más benévola atención la voz de un homnbre que la de una mujer". Domingo indica: "Nos estaba haciendo como una trampa, ella sabía que en según qué sectores igual era más visible el nombre de Gregorio y mantiene ese recurso porque le sale a cuenta".

Defensa de la República

Aunque se separaron como matrimonio a causa de una infidelidad de él, ella no abandonó la firma con el nombre de Martínez Sierra hasta después de fallecer él y la hija que él tuvo con su amante reclamó los beneficios generados por la obra de su padres. La separación coincide en el tiempo con el aumento de su activismo político y su afiliación al PSOE. Además de una ferviente feminista, Lejárraga fue una gran defensora de la República. Después de estallar la Guerra Civil, que le pilló en Francia, donde tenía una casa y residía parte del año, auxilió a algunos niños evacuados y después de la victoria de Franco y tras varios viajes, decidió instalarse definitivamente en Argentina, de donde ya no regresaría.

Su sobrino nieto, responsable del archivo, explica en un artículo en el catálogo de la muestra que estos movimientos dificultaron la conservación de una parte del archivo. Algunas de las cosas que quedaron en Francia, reclamadas por la familia, no llegaron a su destino. González Lejárraga cuenta que algunos de los objetos actuales del archivo, han sido encontrados después, durante una importante labor de investigación de los herederos.

Sin embargo, Domingo explica que esto no afecta a la muestra de la Biblioteca Nacional, donde, siguiendo el hilo de las memorias publicadas en 1953, han ido ilustrando la exposición con una importante cantidad de objetos personales. Lo que a ella le gustaría es poder rastrear en mayor profunidad la prensa de la época que reflejó el éxito de su autoría, y es difícil de rastrear. "Tanto de la vida política de Lejárraga como de sus obras y estrenos: hay mucho material en prensa perdido o no recuperado en diarios de provincias durante la Segunda República", explica.

En el exilio inició una nueva carrera ya como María Lejárraga. "Con 70 años, sola, sin Gregorio, tuvo que volver a reinventarse y lo hizo muy bien", afirma Domingo.

El legado de la escritora cierra la exposición. Fue una autora popular y su obra ha sido estudiada, interpretada y revisitada en la contemporaneidad. El cartel del documental de Hojman, el sello dedicado a su figura de 2008 y las obras que estudian su legado son algunos de los objetos que incluye la muestra para que su nombre termine de salir de la sombra.