Teatro

El colectivo VVAA se planta con 'Baby no more' en el TNC

Bocadillos, olivas, chips y poco más: ¿Por qué los bares de los teatros son tan poco 'sexys' en Barcelona?

Un momento de 'Baby no more'

Un momento de 'Baby no more' / Pol Rebaque

Marta Cervera

Marta Cervera

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Por primera vez desde que montaron su primer espectáculo hace 12 años el Colectivo VVAA estrena en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). A partir de este jueves se plantan en la Sala Tallers con 'Baby no more', una original propuesta en clave de farsa que cuestiona hasta qué punto es posible seguir creando de manera colectiva como han hecho hasta ahora. Lo cierto es que cuando empezaron no tenían nada más pero ahora la mayoría de los miembros de este grupo catalán tiene desde hace algún tiempo interesantes proyectos personales. ¿Será este el último baile de VVAA?

Es una posibilidad aunque evitan hablar de final. En su lugar, en la presentación de la obra prefirieron hablar de "fin de ciclo" y de "cambio de etapa". Por si las moscas, mejor no perdérselo y disfrutar con 'Baby no more'.

Un momento de 'Baby no more'.

Un momento de 'Baby no more'. / Pol Rebaque

Clara Aguilar, Edu Autonell, Anna Serrano Gatell, Max Grosse Majench, Elena Martín, Marc Salicrú y Laura Weissmahr trabajaron intensamente junto a dos miembros de otro colectivo con el que ya habían trabajado, Intims Producions -Marc Cartanyà y Sandra Pujol Torguet. Todos ellos han aportando ideas para esta creación colectiva que transmitieron a Eva Mir para que hiciera la dramaturgia que habla de la utopía de crear en comunidad y de poner en práctica modelos creativos horizontales que se apartan de lo común. Entre sus obras figuran 'Wohnwagen'; 'Pool (no water)', creado junto a Íntims Produccions; 'Retrovisor', 'This is real love' y 'ARCAS 2020'.

"Cada uno tiene su carrera individual y encontrarnos para crear de forma colectiva es cada vez más único", admite Elena Martín, directora y protagonista de 'Creatura', gran ganadora en los últimos premios Gaudí. En la nueva obra de creación se preguntan: ¿Hasta qué punto se es posible hallar nuevas estructuras y trabajar desde la colectividad con tendencia al individualismo? Y, ¿qué pasa cuando en un colectivo ha de aceptar que pese al amor, sus caminos difieren?".

Un momento de 'Baby no more'.

Un momento de 'Baby no more'. / Pol Rebaque

Muñecas rusas

En escena lo plasman a nivel social, político y filosófico con varios personajes interpretados por siete actores que hacen diferentes papeles. Los personajes están conectan las diferentes historias que se entrecruzan en escena: una mujer que congela sus óvulos, una pareja donde la pasión ya no existe, un colectivo que intenta establecer las bases de su constitución en un sistema burocrático que lo hace imposible, un grupo de políticos que quieren asentar las bases de la democracia española, basado en hechos reales. También aparecen en escena un colectivo de hongos y otro de óvulos. "Hemos trabajado toda una serie de metáforas con una dramaturgia del abismo, como con muñecas rusas que van desplegando unas líneas transversales que al final podemos reconocer", dice Mir. En realidad una idea atraviesa a todos los personajes: las ganas de mantenerse y trascender tanto individual como colectivamente. Esta nueva creación está en un terreno entre "la pesadilla, la comedia y el concierto".

El espacio escénico es menos barroco que en anteriores montajes de VVAA. "Esta vez empezamos a partir del vacío para generar un todo con nuestro teatro", dice Salicrú.

Un momneto de 'Baby no more'

Un momneto de 'Baby no more' / Pol Rebaque

'Baby no more' incorpora muchos elementos de anteriores espectáculos. En este, como en otros, juegan con un espacio inmersivo 360º, referentes pop, música en directo y cambios de personaje a vista. La disposición en la Sala Tallers es peculiar. "Se trata de un espacio donde no hay lugar y el lugar es de todos", indican. Se puede seguir tanto de pie como sentado y la participación del público, nunca forzada , en esta propuesta que envuelve al espectador. Tanto la escenografía como la puesta en escena recupera elementos y aspectos de obras anteriores. "El público pasará por todos los dispositivos que hemos creado, podrá seguir la obra de pie o sentado".

Mirar atrás

En esta temporada dedicada a la memoria, el Colectivo VVAA mira hacia atrás para ver qué queda de aquellos sueños de sus comienzos hace 12 años. Ahora que todos están en la treintena aprovechan para echar la vista atrás antes de impulsar próximos proyectos sean o no creados en comunidad con VVAA. Al menos les quedará un buen recuerdo de su último montaje. Parece que en este último baile se lo han pasado bien. "Trabajar en el TNC ha sido un lujo", ha destacado Serrano Gatell que se encarga de la dirección. Aunque el título 'Baby no more' encaja con un final de trayecto, habrá que esperar al futuro para ver qué pasa con ellos. De momento, disfrutemos del presente.

Un momento de 'Baby no more'.

Un momento de 'Baby no more'. / Pol Rebaque

Crear en libertad

Crear de manera colectiva es complejo pero interesante y necesario para los miembros de este colectivo. Ha sido un laboratorio clave para su desarrollo fuera de él, en proyectos individuales. En VVAA se permiten poner en práctica o probar todo aquello que quizás no les han dejado o no han podido desarrollar al margen del colectivo. "VVAA es un eje vertebrador claro y clave de lo que hacemos y en lo que somos. Nos permite expresarnos tal y como somos. Y todo lo que hemos hecho ha creado un caldo de cultivo que nos ha servido cuando hemos trabajado fuera", comenta Marc Salicrú. 

En la misma línea Laura Weissmahr añade: "Con 'Baby no more' me he dado cuenta que esta creatividad solo la podemos conseguir en colectivo". Y añade: "Por muy difícil que sea crear colectivamente, gracias a esas dificultades pueden salir cosas tan divertidas y pasadas de vuelta". Son cosas que juntos pueden permitirse porque se conocen y confían los unos en los otros. Cuando trabajan individualmente en otros proyectos, esa posibilidad desaparece. "Lo colectivo genera una red en la que puedes caer. Cuando trabajas por tu cuenta, tanto si aciertas como si no, es cosa tuya. Al final, lo que más limita la creación es el miedo al error. En colectividad se mitiga y eso hace que te sientas mucho más libre a la hora de crear", afirma Elena Martín.