Entrevista

Salvador Sunyer, director del Temporada Alta: "Se tiende a menospreciar al ciudadano, a suponer que es más tonto de lo que es"

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Salvador Sunyer

Salvador Sunyer / Marina López ACN

Marta Cervera

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Salvador Sunyer (Salt, 1957) las ha visto de todos los colores desde que empezó a dirigir el festival Temporda Alta. La cita que celebrará su 32 edición del 30 de septiembre al 10 de diciembre en Girona reúne a grandes artistas y compañías. Aunque hay algunos que todavía se le resisten y otros que ya no podrá traer como Pina Bausch. En cambio, Complicité, célebre compañía inglesa a la que llevaba lustros persiguiendo sí estará en Girona este años con 'Drive your plow over the bones of the dead'. 

Muchos creadores se quejan de falta de escenarios. ¿Faltan espacios?

Seguramente estaría bien que hubiera más teatros. Lo que más falta son espacios para la creación contemporánea. Pero el problema no es tanto de espacios físicos porque, excepto en Barcelona, hay bastantes. El problema es la falta de dinero en los teatros del resto del país para programar. Hay muchos regidores de cultura que no programan espectáculos aduciendo que no lo podran pagar con la taquilla. Si alguien quiere hacer un teatro para poder pagar con la taquilla las obras, que no lo haga.

Es decir...

Los teatros deberían tener más actividad. Con un presupuesto que no sería nada del otro mundo, como los que tienen teatros a 60 Km de aquí, en Perpiñan y Narbona. Perpiñán es similar a Girona y su teatro tiene el mismo presupuesto que el Teatre Lliure.

¿La subida progresiva del presupuesto de Cultura de la Generalitat hasta alcanzar el 2% será suficiente?

No sirve de nada una subida si lo que pone la Generalitat después lo quitan otras administraciones. Si como gestor público piensas, si la Generalitat me da más yo he de poner menos, vamos mal. Dediques lo que dediques a Cultura, siempre te quedarás corto. Lo mismo pasa con Sanidad y Educación. La diferencia es que a estos sí que se les ha considerado básicos y a la Cultura no. Hemos de aspirar no solo al 2%. Pero lo que más me preocupa es cómo se invierte. Hay que apostar por el teatro y las artes escénicas. Cada día sale más gente de escuelas de teatro, de música y de cine. Pero somos el país que somos. Evidentemente no podrán destacar todos, solo algunos llegarán.

Ni la radio, ni el cine, ni la televisión han podido con el teatro

Tiene un hijo que hace cine y una hija que estudia en la Esmuc. Hace 50 años las artes escénicas se veían como una profesión de riesgo. Los padres arrugaban la nariz si su hija decía que quería ser actriz...

En nuestra época dedicarse al mundo artístico era algo que ni siquiera se consideraba como una profesión. La gente joven casi no lo veía así. Ahora sí y es como ha de ser. Pero en teatro, como en música, tenemos unas estructuras... En Catalunya tenemos tres orquestas: la OBC, la del Liceu y la del Vallès. En Alemania hay dos en cada ciudad. Lo mismo pasa en teatro.

¿Fuera de Barcelona los teatros están infrautilizados?

Se utilizan poco. Una buena manera de cambiar esto sería que cada uno de ellos tuviera una compañía asociada, no una que se dedicara a montar una obra al año y cobrar por ello, sino una que se implicara en la programación, que se integrara, que fuera a los institutos... No solo ayudaría a los teatros sino también a los artistas. Tendrían un trabajo estable y cierta relación con la realidad. Yo gastaría menos en tocho y más en contenidos.

El programa 'A Tempo' llega a casi todos los estudiantes de Salt i Girona.

Llegamos al 100% de los institutos, concertados y privados, y de escuelas, al 100% en Salt y al 95% en Girona. De las 54 existentes, 52. Prácticamente en todas. Y sin coste para ellos. Se financia con promotores privados.

Algunos de los que van a ver El Mago Pop no irán nunca al Lliure, ni al TNC o a la Beckett. Y viceversa. Cuanta más calidad y variedad, mejor

Entonces, ¿la renovación del público en el Temporada Alta está asegurada?

Nuestro objetivo no es este. Creamos la Fundació La Ciutat Invisible porque en la enseñanza reglada no hay formación artística de ninguna clase. Cuando imparten literatura es historia de la literatura, lo mismo con arte. El teatro y la danza no existen, cero. Por eso, en una zona acotada y que conocemos, pusimos en práctica un programa para que conocieran cosas y tuvieran pinceladas del mundo de las artes escénicas. Enviamos a actores y directores a hablar con los chavales y a hacer proyectos con ellos. Con el Torneo de dramatúrgia entre institutos que hemos creado, les invitamos a ver obras de forma totalmente gratuita.

¿Y sin esperar nada?

A la larga puede que nos traiga público pero nuestra intención básica es ofrecerles cosas en las que, de otra manera, no entrarían nunca. La diferencia más grande entre una persona de Gràcia y una del Turó de la Peira, más allá de la situación económica, es la formación cultural. La manera de relacionarte con el mundo y con la gente depende de eso. A Tempo ofrece teatro, danza, música, circo y hasta enseñamos a escribir. En los últimos tres años han ganado institutos de Salt que, en teoría, es el lugar más difícil. Y no votamos nosotros sino los alumnos de todos los institutos de Girona.

Ahora por fin el Gobierno de la Generalitat quiere acercar Educación y Cultura, que están en departamentos diferentes. ¿Vamos tarde?

Tardísimo, pero lo importante es que se haga. Desde el primer momento deberían haber estado conectados. Desde hace muchos años Europa aprieta por aquí. Nosotros vamos a la cola. Pero sencillmente se trata de que dos consellerias trabajen un poco juntas.

Pero es que parecía que hubiera el muro de Berlín.

Estaría bien que cuando se acerquen, lo hagan bien. Por ejemplo, que para hablar de teatro, de música, de danza o de circo llamen a gente del sector para que les transmita la pasión por lo que hacen a los estudiantes. Y no a un profesor al que le van cambiando la asignatura que imparte.

A Tempo ha llevado a Clara Segura y Sergi López a las aulas. Ha puesto a Rigola al frente de un proyecto comunitario...

Son pruebas. Es homeopatía. Y todo se paga con dinero de empresas sponsors. Ni un euro de las instituciones se destina a esto. El presupuesto es pequeño pero todos los artistas implicados cobran, porque esta es otra, se tiende a pensar que su trabajo ha de salir gratis.

¿Qué le ha sorprendido más en estos años al frente del festival?

Me he dado cuenta que hay una tendencia general por parte de los programadores a menospreciar a la gente. A suponer que son más tontos de lo que son. Pensamos que no querrán acceder a ciertas cosas. La primera vez que hicimos algo internacional a todo el mundo le extrañó, pensó que no vendría nadie. Con los años ahora encuentran de lo más natural que vengan espectáculos en otros idiomas. A los ciudadanos has de ir echándoles cables: tienen más capacidad cultural de la que nos parece.

¿Y de los artistas?

Me ha sorprendido la brutalidad de Isabelle Huppert en el trabajo. Vino hace años y es una diva pero estuvo metida en el trabajo, preocupada por todos los detalles... Es algo que tienen casi todos los que consideramos grandes: la cantidad de energía que le dedican.

La gente no quiere estar tanto en el sofá de casa. Lo damos por hecho y es falso

Un Temporada Alta podría haber funcionado en otro lugar de Catalunya.

Sí. Aquí había habido el Talleret deSalt, el TEI y un par de cosas de teatro. Pero no se puede hacer un festival a golpe de talonario. Si ha funcionado es porque ha crecido poco a poco. Lo ha hecho contando con la ciudad, sus entidades y sus empresas.

¿Hay algún secreto para atraer al público?

La gente no quiere estar tanto en el sofá de casa. Lo damos por hecho y es falso. Claro que es cómodo estar en el sofá, para mí también, pero todos necesitamos algo más. Ni la radio, ni el cine, ni la televisión han podido con el teatro. El mundo digital va a favor del teatro y de las artes en vivo. Nos gusta compartir cosas en común y hoy en día cada vez hay menos ocasiones.

¿Qué le dice el nuevo récord histórico de taquilla anunciado por Adetca?

La gente tiene ganas de salir. Lo importante es que haya una paleta suficientemente amplia para que todo el mundo encuentre aquello que le gusta. Algunos de los que van a ver El Mago Pop no irán nunca al Lliure, ni al TNC o a la Beckett. Y viceversa. Cuanta más calidad y variedad, mejor.

¿Qué le parece el nuevo teatro Heartbreak Hotel de Rigola?

Es muy atrevido. Ojalá hubiera más porque faltan espacios así en Barcelona.