La cita musical en el Fòrum

Fiesta con soul, furia hardcore y cantos a Belcebú en la primera jornada del Primavera Sound

Concierto del grupo Ghost durante el primer día del Primavera Sound / FERRAN SENDRA

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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De la sedosa nocturnidad neo-soul de NxWorries al apocalipsis hard rock de Ghost media algo así como un abismo, pero así es, al parecer, el dictado del signo de los tiempos, que el Primavera Sound Barcelona ha procedido a interpretar sin manías. Le respalda un público muy nutrido que este jueves ocupó todos los espacios habilitados, que son algunos menos que antes, dado que han quedado fuera del mapa el simpático puente del Fórum y la playa de Sant Adrià.

En la primera jornada del festival, ya con todo el recinto habilitado (tras su apertura parcial del miércoles con Pet Shop Boys), se vio desde media tarde a tanto público como siempre, rampantes multitudes que atendieron a propuestas en principio minoritarias como el rock de arte y ensayo de Black Country, New Road. Un art-rock de extremos, capaz de la filigrana más sensible y de torrenciales torbellinos instrumentales, que nos habla de inestabilidades anímicas, ahora en la voz de la bajista Tyler Hyde (que asume las tareas del torturado y evadido Isaac Wood).

El sensualidad de NxWorries, las invectivas punk de Turnstile y el apocalipsis metalero de Ghost ilustraron la variedad de registros del festival en su primera jornada a pleno rendimiento en el Parc del Fòrum, en el que también se anotaron conciertos destacados Black Country, New Road, Alex G y Sudan Archives

El grupo se asentó en el material de su nueva etapa, del disco ‘Live at Bush Hall’, con temperamentales marejadas, con violín y saxo, en temas como ‘Turbines’ y ‘Dancers’. 

Con Caroline Polachek

Ahí, en la gran explanada conocida cordialmente como Mordor, Alex G lució su meritorio cancionero pop, sensible y de tacto áspero, con números como ‘Mission’, al que se sumó la voz de Caroline Polachek. Y, en contraste, los muchachos de Turnstile demostraron que bajo el signo del hardcore es todavía posible poner un recinto patas arriba con urgencia e invitación a un ‘pogo’ de los de antes. Pase arrollador a lomos de un ‘setlist’ que no dejo tregua, de ‘Mystery’ a ‘Blackout’. 

Se veían merodeando por el lugar sujetos con camisetas ‘heavy’: ¿postureo irónico o amor sincero? En el Primavera ya actuó una vez Motörhead (además de bastantes bandas de metal extremo), pero lo de Ghost resultaba novedoso. Una banda de sonoridad muy clásica, en realidad más hard rock que metalera, con arreglos de teclado dignos de Abba y coros a lo Europe, y que poco a poco parece irse situando en la liga del rock de estadios. En el Fòrum les perjudicó la luz diurna, que no permitió el lucimiento de  sus vitrales góticos, pero el ‘show’ resultó aplastante, versión algo condensada del que el año pasado ofrecieron en el Palau Olímpic de Badalona.

Phil Collins en la retina

Ahí estuvieron números aparatosos como ‘Kaisarion’, ‘Rats’ o ‘Watcher in the sky’, temario ampliado con uno de los ‘covers’ del reciente epé ‘Phantomime’. ¿El de Iron Maiden, quizá? ¿The Stranglers? Pues el elegido resultó ser ‘Jesus he knows me’, ‘hit’ semiolvidado de Genesis con Phil Collins, que nos invitó a cavilar por qué podemos odiar una canción y, acto seguido, apreciarla si nos la venden de otro modo. De ahí a las sacras palabras de ‘Year Zero’: “Belial, Behemoth, Beelzebub / Asmodeus, Satanas, Lucifer”, con Tobias Forge, o Papa Emeritus IV, advirtiéndonos de la inminencia del Anticristo, camino de las salvas finales con ‘Dance macabre’ y ‘Square hammer’.

Brittney Denise Parks, es decir, Sudan Archives, no había nacido cuando, en 1991, Phil Collins señoreaba en la radiofórmula, y su idea de artefacto pop es algo distinta: surge de la digestión de tramas del r’n’b con tonadas ingeniosas, vestigios del trip-hop y ese desconcertante violín con el que se marca cenefas melódicas dignas de los ‘jigs and reels’ de la música celta. Se plantó en el Fòrum, a la sombra de la placa fotovoltaica, junto a un único acompañante, a cargo de las bases, y aunque le hubiera ido bien una puesta en escena un poco más frondosa, dejó un rastro simpático y prometedor con el material de su elogiado segundo álbum, ‘Natural brown prom queen’. 

Oasis contra Blur

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Y aunque las estrellas de la jornada, ya en horario nocturno y de madrugada, eran sendos grupos pop muy ingleses que apuntaban a los años 80 (New Order) y los 90 (Blur), hubo una ración de moderno ‘star system’ afroamericano con la entrada en acción de NxWorries. Hablamos del equipo que en 2015 crearon el cantante-rapero Anderson .Paak (colega de Bruno Mars en el popular tándem Silk Sonic) y el productor Knxwledge. 

Fue un modo dulce, sensual y finalmente invasivo, de introducirnos en la noche, el suyo, combinando el canto a veces casi susurrado con sonoridades recogidas de regusto ‘retro’, de vinilo setentero de soul. Escenificación al principio minimalista, reducida a sus dos presencias, arropadas por el video y cogiendo altura poco a poco a costa de sus ‘singles’ de los últimos tiempos (‘Where I go’, ‘Daydreaming’’) y de una audacia, o gamberrada: el injerto de ‘Wonderwall’, de Oasis, en una noche encaminada a acoger a Blur, su gran rival histórico. Abordando por fin la pieza más asociada a su primera etapa, ‘Suede’, lo de NxWorries acabó teniendo forma de fiesta, con una tropa danzante en escena y un halo narcótico envolviendo la noche del Fòrum.