Rescate cinéfilo

Scorsese restaura la cruda pegada de 'Toro salvaje'

El influyente 'biopic' del boxeador Jake La Motta regresa a las pantallas con todo su esplendor original recuperado

Robert de Niro, en una imagen de ’Toro salvaje’.

Robert de Niro, en una imagen de ’Toro salvaje’. / EPC

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Quim Casas

Martin Scorsese ha gestionado o costeado la restauración de películas de otros cineastas, generalmente directores a los que admira como el tándem formado por Michael Powell y Emeric Pressburger. Es normal, pues, que supervise ahora la restauración de una de las suyas y se encargue de la nueva puesta a punto de ‘Toro salvaje’ en 4K a partir del negativo original. Lo ha hecho junto a su montadora habitual, Thelma Schoonmaker, quien fuera esposa precisamente de Powell. Schoonmaker ganó el Oscar al mejor montaje por ‘Toro salvaje’ y después repitió premio por ‘El aviador’ e ‘Infiltrados’, siempre en el cine de Scorsese. También ganó la estatuilla Robert De Niro por su portentosa interpretación del púgil Jake La Motta. La película obtuvo seis nominaciones más, sin premio: mejor película, director, actriz y actor secundario, fotografía y sonido.

Para Scorsese, la pureza de la imagen proyectada en una pantalla es esencial. Se ha significado en todas las luchas contra la mala conversión de los negativos originales, los procedimientos de color desfigurados o las injerencias de la publicidad en las emisiones televisivas. Fue el primero en detectar, por ejemplo, que el color de ‘Tiburón’, de su buen amigo Steven Spielberg, se empezaba a deteriorar una década después de su estreno. Hace poco más de un año, el 9 de mayo de 2022, empezaba su andadura The Film Foundation Restoration Screening Room, la plataforma de películas restauradas creada por el director de ‘Killers of the flower moon’.

La plataforma pertenece a The Film Foundation –la organización sin ánimo de lucro que Scorsese fundó en 1990– y debutó con un filme de Powell y Pressburger, el drama ‘Sé a dónde voy’, con comentarios de Scorsese, Schoonmaker y Joanna Hogg, directora a la que Scorsese ha ayudado en la producción de la recién estrenada ‘La hija eterna’. Le seguirían ‘La strada’ de Federico Fellini y ‘Moulin Rouge’ de John Huston, entre otros títulos, uno cada semana.

Blanco y negro

Le tocaba a ‘Toro salvaje’ ser embellecida, por mucho que el blanco y negro resista mejor los estragos del tiempo que el color. Así la rodó Scorsese en 1980 porque algunas de las películas más emblemáticas sobre boxeo –‘Rocky’ al margen– son en blanco y negro: ‘Cuerpo y alma’, ‘El ídolo de barro’, ‘Marcado por el odio’ y ‘Más dura será la caída’. En todas ellas se fijó Scorsese cuando preparó ‘Toro salvaje’. Muchas veces, en vez de dar explicaciones a su equipo de cámara, dirección artística y vestuario sobre los efectos que desea conseguir, les proyecta películas de los años 40 y 50 y les dice: “Esto es lo que quiero”.

En el caso de ‘Toro salvaje’, además, utilizó soluciones del precario cine de serie B de antaño para obtener unos determinados efectos visuales que no conseguía con procedimientos más sofisticados. Su estimado Sam Fuller había difuminado la atmósfera de ‘Casco de acero’ –un filme de 1951 sobre la guerra de Corea rodado en un parque de Los Ángeles– con unas barras de fósforo encendidas y situadas debajo de la cámara: la neblina lograda con el humo disimulaba las localizaciones y creaba un ambiente asfixiante. Idéntica técnica artesanal empleó Scorsese en algunas secuencias de combates en el 'ring', colocadas debajo del cuadrilátero o frente a los actores.

Masculinidad tóxica

Scorsese volvía a encontrarse con De Niro –que engordó hasta 25 kilos para interpretar a La Motta– y el guionista Paul Schrader, los otros dos artífices de su mejor película anterior, ‘Taxi Driver’. Basándose en la autobiografía de La Motta –que De Niro le recomendó a Scorsese–, actor, guionista y director desplegaron un retrato magistral de la América de los 40 y 50, otro ascenso y caída de un personaje popular imbuido del sueño americano.

Ciñéndose a las reglas del ‘biopic’, ofrecieron también un retrato en crudo sobre la masculinidad tóxica que, en este caso, y viniendo de Schrader y Scorsese, no encuentra ningún atisbo de redención. Sí que fue un filme redentor para Scorsese, que venía de atravesar una de sus etapas más depresivas, imbuido de dudas y coqueteando con drogas varias: “En aquella época vivía a 100 por hora y estuve a punto de destruirme por completo. Toqué fondo y me hundí”, explicaría años después.

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La influencia de ‘Toro salvaje’ ha sido enorme. La forma de filmar los combates de boxeo creó escuela y el monólogo final de De Niro ante el espejo, imitando al Marlon Brando de ‘La ley del silencio’, sería repetido/homenajeado por Paul Thomas Anderson en el monólogo final del actor porno en ‘Boogie nights’. Joe Pesci, que encarna al hermano del púgil, se convertiría en el gran secundario de Scorsese –una década después lo bordaría en ‘Uno de los nuestros’ como gánster psicótico– y la debutante Cathy Moriarty, como la esposa de La Motta, tendría en este papel su único momento de esplendor.

La película está distribuida por Lost & Found, empresa de reciente creación especializada precisamente en cine restaurado y que se ha encargado de la distribución de ‘Érase una vez…’, uno de los primeros filmes de animación realizados en España.