Clímax del 'tour'

Dorian: "Hay que cambiar la testosterona por la empatía”

El grupo barcelonés cierra este sábado en el Sant Jordi Club la gira internacional de ‘Ritual’, un álbum en el que abre su pop electrónico al influjo de los ritmos y sonidos latinoamericanos al tiempo que suple la narrativa del ‘yo’ por la del ‘nosotros’

El grupo Dorian estará presente en la edición de este año.

El grupo Dorian estará presente en la edición de este año. /

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Las largas andanzas de Dorian por las Américas, desde hace más de una década, debían acabarse reflejando en su música, y ahí está ese nuevo disco, ‘Ritual’, donde su pop electrónico con alma europea integra pistas y cadencias latinas y afrocaribeñas. Una obra catedralicia, la más compleja de su historial, que el cuarteto barcelonés escenificará este sábado en el Sant Jordi Club (Cruïlla Tardor) en un concierto con el que cerrará su gira de este año.

‘Ritual’ viene a reflejar que “el eje de la música popular ya no está tanto en las islas británicas como en América, la del norte y la del sur”, explica Marc Gili, timonel de la banda junto a su pareja, Belly Hernández. “El de Dorian nunca ha sido un sonido cerrado, sino bastante elástico, y son ya muchas giras por Latinoamérica y eso al final ha acabado llegado a nuestra música”, añade ella. Ahí está ese acercamiento a la chacarera, ritmo del norte de Argentina, llamada ‘Libre’, cita con la colombiano-canadiense Lido Pimienta, o la trama afrolatina de ‘Lento’, en convivencia con un estribillo con un poco de ‘French touch’. “En esa tirada de dados, esa colisión de conceptos, nos hemos empezado a encontrar cómodos”, subraya Gili. “Nos gusta mucho esa idea de ‘¿y qué pasa si… a un ritmo trap le pongo una flauta peruana, por ejemplo?’”. 

Contra la xenofobia

De esa fricción entre sus fuentes seculares (synth-pop, italodisco, new wave) con los ‘beats’ de ultramar y unas capas añadidas de ‘sampling’ (reflejo de su “amor por el hip-hop”) sale un álbum frondoso y de puertas abiertas, en el que salpican los textos con citas a varios idiomas: inglés, francés, portugués y ruso, además de catalán, al que dedican toda una pieza, ‘Universal’, compartida con Suu y con Sergio Acosta, guitarrista del grupo mexicano Zoé. “Nos gusta que el oyente tenga la sensación de que está viajando con el disco”, apunta Marc Gil. “Y reivindicar la idea de comunidad global, de cosmopolitismo, frente al discurso xenófobo de la ultraderecha”.

Hay, ciertamente, un fondo político en ‘Ritual’, como ya lo había en su obra anterior, ‘Justicia universal’ (2018), porque “viendo como evoluciona la sociedad desde hace cinco o diez años, no puedes seguir centrando las letras en el ‘yo’ sino pasarlas al ‘nosotros’”, argumenta el cantante y letrista de Dorian. De ahí sale un cancionero que apunta a territorios sensibles, “del ‘bullying’ que se practica a la comunidad LGTBI+ a la corrupción o la gentrificación”, materias que “tienen que ver con dejar atrás el ‘egotrip’”. 

Corriente global

Habituales de los escenarios de países como México, Colombia, Argentina y Chile, saben que esas denuncias tienen un carácter global y que muchos problemas se asemejan entre unos países y otros. “En Latinoamérica hay una corriente feminista muy fuerte entre las chicas, y ves cómo las leyes del aborto han sacudido la sociedad en Colombia, Argentina o México”, hace notar Belly Hernández. Ahí, ‘Techos de cristal’ es explícita con su estribillo a favor de “todas las que pelearon sin poder avanzar”. Dorian se postula para “sustituir la testosterona por la empatía y la agresividad por el diálogo”.

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Su lenguaje lírico no se pierde en la metáfora y tiende a la construcción diáfana o incluso al eslogan. “Gentrificada está Sao Paulo / Gentrificada Nova York / Gentrificada Barcelona…”, repiten en ‘Tornado’. “Procuramos no caer en el panfleto, pero la gentrificación es un hecho, no es discutible, como lo es que en este país ha habido evasión de capitales en los últimos diez años y que por eso no ha habido dinero para los hospitales”, responde Marc Gili. “Pero intentamos no decirle a la gente cómo debe vivir. Nosotros solo hacemos canciones”. 

En ello están desde 2004, y ya vislumbran la cercanía de su 20º aniversario, que deberá traer un disco con el que consumarán la trilogía de “mutación” iniciada con ‘Justicia universal’. “Son casi dos décadas de carrera construida siempre desde la independencia”, destaca Gili. “Para nosotros es un placer y un orgullo”.

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