Estrenos de cine

Oriol Paulo: "Bárbara Lennie lo tiene todo, el enigma, la fuerza, la dualidad, el carisma, la inteligencia"

El director catalán estrena este jueves 'Los renglones torcidos de Dios', absorbente intriga psicológica basada en el 'best seller' de Torcuato Luca de Tena que protagoniza la actriz junto a Eduard Fernandez

El director Oriol Paulo, fotografiado en un hotel de Barcelona

El director Oriol Paulo, fotografiado en un hotel de Barcelona / Jordi Cotrina

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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La adaptación del 'best seller' de Torcuato Luca de Tena ‘Los renglones torcidos de Dios’ se había convertido en uno de esos proyectos que nunca terminaban de hacerse realidad, hasta que finalmente cayó en manos de Oriol Paulo. El director de ‘Contratiempo’, experto en 'thrillers' ambiguos, se ha llevado la novela a su terreno y la ha convertido en una intriga psicológica absorbente ambientada en un sanatorio mental a finales de los años setenta, protagonizada por una totémica Bárbara Lennie y repleta de todos los elementos que caracterizan su estilo único e intransferible que arrasa tanto en España como en China. La película llega este jueves a las salas de cine.

¿Por qué cree que ‘Los renglones torcidos de Dios’ es una novela importante para mucha gente?

Es una buena pregunta, yo te puedo decir lo que me atrapó, me encontré con un personaje femenino muy potente, muy empoderado, algo a lo que no estaba acostumbrado en aquel momento cuando la leí. Y además estaba la parte de 'thriller' policial, que es un género que me ha gustado desde pequeño. Más tarde me he dado cuenta de que para cierta generación fue la novela iniciática en materia de lectura, y eso siempre marca mucho.

¿Qué es lo que le dio más miedo a la hora de abordarla?

Ser fiel al espíritu de la novela, pero al mismo tiempo, que se sintiera como actual. La esencia de la narración es la voz interior de la protagonista, que te cuenta la historia antes y después de ingresar en el sanatorio, así que para traducirlo a la pantalla tuvimos que tomar decisiones, entre ellas, colocar al espectador en el mismo lugar en el que se situaba el lector, para introducirse en ese viaje de ambigüedad y dualidad a la hora de no saber a quién creer por cómo están contados los hechos. Es lo que me daba mayor vértigo, más allá de que me hubiera gustado que aparecieran más personajes de la novela o que tuvieran una mayor presencia, pero para eso tendríamos que haber hecho una serie de tres temporadas.

¿Y nunca se planteó la posibilidad de convertir la novela en una serie?

Yo siempre tuve muchas dudas a la hora de aceptar el proyecto precisamente porque me parecía que el universo de la novela era inabarcable. Pero los productores lo tenían muy claro, tenía que ser una película, y eso también me hizo centrarme en un objeto de estudio, que por supuesto siempre fue Alice Gould.

Y Alice Gould tenía que ser Bárbara Lennie.

Bárbara era una condición para mí a la hora de hacer la película. Lo tiene todo, el enigma, la fuerza, la dualidad, el carisma, la inteligencia. Si ella no hubiera aceptado, yo tampoco me hubiera embarcado en esto. La mayoría de mis películas habían sido hasta el momento más corales, pero en esta ocasión, todo se centraba en ella, y yo puse la película a su servicio.

¿Cómo ha sido su colaboración con Guillem Clua a la hora de hacer el guion?

Es uno de los mejores dramaturgos que hay en España y la película suponía un reto verbal. Por una parte, había que pulir el lenguaje para que sonara más contemporáneo, por otra, uno de los aspectos en los que nos queríamos centrar eran los duelos dialécticos de ingenio entre Alice Gould y el jefe de psiquiatría Samuel Alvar (Eduard Fernández), secuencias de más de ocho minutos en las que la precisión en las réplicas resultaba fundamental.

¿A nivel ideológico, hubo algo que quisieran cambiar?

Había una intención muy clara de modernizar a los personajes femeninos. Queríamos que fueran más cañeros, que simbolizaran los nuevos tiempos y que las viejas estructuras quedaran atrás.

¿Qué referencias utilizó a nivel visual?

Junto al diseñador de vestuario, Alberto Valcárcel, rescatamos archivos reales de sanatorios de la época y eso se convirtió en la mayor fuente de inspiración para todos los departamentos. Por eso, en la figuración tuvimos un especial cuidado, ya que todos los participantes tenían pautas de comportamiento de acuerdo con una serie de patologías para hacerlo más real.

En esta ocasión, ¿se ha vendido la película a China, donde es usted un director taquillero?

Sí, pero ahora la situación allí es muy complicada, el contexto ha cambiado mucho a partir del covid. La gira de promoción, como en otras ocasiones, está descartada, porque hay que hacer un confinamiento previo de 21 días, sigue habiendo muchas restricciones y por esa razón, se está intentando proteger a la industria china, por lo que se está limitando el acceso a las pantallas. 

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En España no es que las cosas estén tampoco demasiado bien a nivel de taquilla. ¿Podrían desaparecer este tipo de producciones en nuestro país?

Creo que se abordarán de una manera distinta. Este encargo fue prepandémico, pero a partir de la llegada del covid nada ha sido igual. En efecto, uno se plantea si ciertas películas de envergadura más ambiciosa pueden sobrevivir en nuestro ecosistema industrial.