Votación fantástica

¿Cuáles son las 20 mejores películas españolas de terror de la historia?

Fotogramas de ’La novia ensangrentada’, ’Arrebato’, ’La cabina’ y ’El orfanato’

Fotogramas de ’La novia ensangrentada’, ’Arrebato’, ’La cabina’ y ’El orfanato’ / EPC

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El Periódico

A las puertas de la celebración de una edición del festival de Sitges con presencia de muchos (y prometedores) títulos del cine español, incluida la película inaugural, 'Venus', de Jaume Balagueró, EL PERIÓDICO ha querido preguntar a sus críticos y expertos cuáles han sido, a su juicio, las mejores películas de terror hechas aquí a lo largo de la historia. Quim Casas, Desirée de Fez, Juan Manuel Freire, Julián García, Elena Hevia, Beatriz Martínez, Nando Salvà y Rafael Tapounet han aceptado el reto y han elegido sus títulos preferidos. Y, tras el cómputo del conjunto de votos, esta es la relación resultante: una lista esplendorosa, en orden descendente del 20 al 1, repleta de clásicos históricos y de clásicos modernos, para la que, como con todo lo que tiene que ver con Sitges y el cine de género, solo cabe un consejo: entren sin miedo. 

Así fue el sistema de votación

Cada crítico ha elaborado una lista de 20 películas por orden de preferencia. Y de cada lista, se otorgaron 20 puntos a la primera clasificada, 19 a la segunda, 18 a la tercera y así sucesivamente hasta la 20ª, que recibió un punto. La lista final se elaboró con la suma de los puntos recibidos por cada película.

'La residencia' (Narciso Ibáñez Serrador, 1969)

21 puntos

Junto a '¿Quién puede matar a un niño?' (1976), una de las dos excelentes películas de Narciso Ibáñez Serrador que se estrenaron en el cine. Con una puesta en escena exquisita, una planificación muy precisa y un afilado sentido del suspense, este cuento oscuro ambientado en un internado de chicas encierra una perversa reflexión sobre el deseo, el fanatismo y todo un catálogo de formas de represión.

'La campana del infierno' (Claudio Guerín, 1973)

23 puntos

Película maldita por excelencia, por la muerte de su director al despeñarse por una torre donde se iba a colocar la campana del título y por ser (todavía) una de las joyas ocultas del terror español. Su modernidad resulta apabullante, Guerín experimenta con los encuadres y las texturas componiendo una atmósfera tan telúrica como onírica Sus niveles de atrocidad y su violencia gráfica, así como la imaginería que propone la convierten en una película de una transgresión insondable. 

'Gritos en la noche' (Jesús Franco, 1962)

33 puntos

Rodada tan solo dos años después de ‘Los ojos sin rostro’ de Georges Franju –la historia de un ‘mad doctor’ que asesina jovencitas para hacerle injertos de piel a su hija-, Jesús Franco recoge ese mismo tema espinoso que culminará años después en ‘La piel que habito’ de Almodóvar. Pero Franco no se limita a copiar la atmósfera onírica del francés, también deja volar su cinefilia rindiendo homenaje al expresionismo alemán y al lirismo del Jacques Tourner de ‘Yo anduve con un zombi’. Y todo ello rodado en el Madrid de los Austrias reconvertido en neblinoso barrio parisino.

'El espinazo del diablo' (Guillermo del Toro, 2001)

40 puntos

La mezcla de retrato de la inmediata posguerra española e historia de fantasmas, con ecos del cómic ‘Paracuellos’ de Carlos Giménez, le salió redonda a Guillermo del Toro en la que posiblemente sea su mejor película. Ambientada en 1939 en un orfanato donde viven hijos de republicanos muertos o desaparecidos, introduce con elegancia el tema clásico del fantasma de alguien fallecido de forma violenta.

'La piel que habito' (Pedro Almodóvar, 2011)

44 puntos

Almodóvar riza el rizo de la contradicción al hacer que su película más excesiva sea también la más austera. La novela ‘Tarántula’ que presuntamente adapta acaba siendo un mero pretexto para que el cineasta manchego se disfrace de ‘mad doctor’ y aborde un desquiciado experimento que mezcla el terror, el melodrama y la comedia rara en una historia de obsesiones enfermizas e identidades en conflicto.

'El orfanato' (J.A. Bayona, 2006)

48 puntos

Si la mejor música de baile es la que se baila con lágrimas en los ojos, el mejor terror te hiela la sangre mientras te parte el corazón. Lo sabe J. A. Bayona, incapaz de ver solo monstruosidad en el monstruo y lanzado a una tensa oda a la maternidad en 'El orfanato', uno de los mejores debuts (no solo de terror) de la historia del cine español. Sin negar sus influencias góticas, más bien al contrario, Bayona supo crear un icónico imaginario propio.

'[REC]' (Jaume Balagueró y Paco Plaza, 2007)

56 puntos

La estela del 'found footage' instaurada a partir de ‘El proyecto de la bruja de Blair’ alcanzó su máximo virtuosismo aquí. Un absorbente tren del terror que combina telerrealidad, experiencia inmersiva y costumbrismo hispano en una escalera vecinal en la que el 'huis clos' y los golpes de efecto se combinan para generar la sensación de horror en estado puro.

'La semana del asesino' (Eloy de la Iglesia, 1972)

60 puntos

Salvajemente mutilada por los censores, su proceso de creación provocó un grave desgaste físico y psicológico en su director. Retrato de un hombre profundamente reprimido que se ve abocado a sacar a la luz su lado más bestial y sanguinario, y que en su huída hacia adelante se libera de los corsés que oprien su sexualidad, impacta sobre todo por la contundencia de su violencia moral, su fatalismo trágico y la atmósfera opresiva y angustiosa que la envuelve. 

'El día de la bestia' (Álex de la Iglesia, 1995)

61 puntos

Un cura vasco, un ‘heavy’ de Carabanchel y un presentador televisivo especializado en asuntos esótericos tratan de impedir el nacimiento del Anticristo en el Madrid de 1995. Con un pie en la comedia satánica y otro en el cuento navideño, De La Iglesia, en absoluto estado de gracia, sacude los cimientos del cine español con su derroche de inventiva visual y, de paso, profetiza la llegada de Vox.

'El bosque del lobo' (Pedro Olea, 1970)

65 puntos

Pese a ser uno de los máximos representantes de la comedieta española en tiempos franquistas, José Luis López Vázquez lució en dos grandes relatos fantásticos, ‘La cabina’ y esta inteligente remodelación del tema del hombre lobo llevado a una sociedad represiva y supersticiosa, una parábola de su época. El actor encarna a un buhonero gallego epiléptico de quien la gente dice que es un licántropo.

'Pánico en el Transiberiano' (Eugenio Martín, 1972)

66 puntos

Un tren donde encontramos momias, cosacos, condesas rusas, antropólogos, monjes fanáticos, zombies y extraterrestres que hacen referencia a ‘El enigma de otro mundo’. La combinación no puede ser más fascinante y psicotrónica, sobre todo si le añadimos que se trata de una superproducción internacional protagonizada por Christopher Lee y Peter Cushing. Una película de culto marcada por el delirium tremens, el maquillaje y la posticería. 

'Tras el cristal' (Agustí Villaronga, 1986)

69 puntos

Una de las películas españolas más radicales de todos los tiempos, quizá la que más. Agustí Villaronga (Pa negre) debutaba en el largo con este drama de fondo oscuro y gesto fantasmal (su fascinante acercamiento al fantástico desde la puesta en escena y la atmósfera) sobre la maldad en estado puro, sobre sus infinitas caras y la imposibilidad de apresarla. Una de las historias de venganza más duras de la historia del cine.

'Angoixa' (Bigas Luna, 1987)

79 puntos

“Todos los ojos de la ciudad serán nuestros”, se proclama en un momento de esta película que, de hecho, derrocha fascinación por el acto de mirar. Ejemplo prototípico de cine dentro del cine dentro del cine, deslumbra con su intrincado diseño, el exacerbado suspense que genera y esa construcción argumental a modo de juego de espejos que alude a nuestros instintos más voyeristas, y al poder hipnótico de las ficciones proyectadas sobre una pantalla.

'La cabina' (Antonio Mercero, 1972)

82 puntos

Dura solo 37 minutos, es mediometraje, pero se queda en el espectador para siempre. La odisea kafkiana de un hombre (abrumador José Luis López Vázquez) atrapado en el cubículo titular sirvió a Mercero para construir un magistral ejercicio de tensión y, de paso, marcarse una metáfora surrealista de la España franquista. Casi cuatro décadas después, Rodrigo Cortés convirtió esa cabina en ataúd en la enorme 'Buried'.

'La novia ensangrentada' (Vicente Aranda, 1972)

87 puntos

No pertenece a la etapa vanguardista que el director barcelonés atravesó como miembro de la Escuela De Barcelona, pero sin duda conecta de distintas maneras con ella. Inspirada en ‘Carmilla’, de Joseph Sheridan Le Fanu -relato fundamental en la configuración del mito del vampiro, varias décadas anterior a ‘Drácula, de Bram Stoker-, es una combinación explosiva de psicoanálisis, surrealismo, terror, erotismo, sed de sangre, represión sexual, morbo y parafilias. 

'No profanar el sueño de los muertos' (Jordi Grau, 1974)

89 puntos

Cima indiscutible del cine español de zombis, la segunda incursión de Grau en el territorio del miedo (después de ‘Ceremonia sangrienta’, de 1973) trasciende de largo su condición de encargo ‘exploit’ (los productores querían una versión de ‘La noche de los muertos vivientes’ en color) gracias a su alucinante gama cromática, su mensaje ecologista y la mirada triste del comevísceras Fernando Hilbeck.

'La torre de los siete jorobados' (Edgar Neville, 1944)

92 puntos

La obra maestra de un maestro, Edgar Neville, desbordante de imaginación, misterio, riqueza visual y delirios escenográficos en los que se mezclan el surrealismo con el expresionismo y la tradición literario fantástica española. Un joven apocado descubre una ciudad subterránea en el castizo Madrid de finales del siglo XIX habitada por un grupo de siniestros personajes dedicados estrictamente al mal.

'¿Quién puede matar a un niño?' (Narciso Ibáñez Serrador, 1976)

129 puntos

Después de 'Los pájaros' y 'El hombre de mimbre', pero mucho antes de 'Las ruinas' o 'Midsommar', el maestro Chicho se atrevió a filmar la tensión e incluso la aberración a pleno sol. Esta personal revisión de 'El pueblo de los malditos', en la que los niños de una isla se dedican a matar a adultos como si fuera otro juego más, es favorita de Edgar Wright, Eli Roth y cualquier admirador del terror que se precie. 

'El cebo' (Ladislao Vajda, 1958)

143 puntos

¿Cómo atrapar a un asesino en serie de niñas? Muy fácil, poniéndole una niña como cebo para que el Mal pique el anzuelo. Esta historia inmoral y obsesiva, con ecos de la mítica escena del monstruo y la niña de ‘Frankenstein’, que el húngaro radicado en España Ladislao Vajda (sí, el de Marcelino Pan y Vino) rodó en Suiza despliega un angustioso terror psicológico. No es el único genio en esta joya: el guion lo firmó el gran dramaturgo Friedrich Dürrenmatt que después lo convertiría en novela.

'Arrebato' (Iván Zulueta, 1979)

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148 puntos

¿Es 'Arrebato' una película de terror? Lo es, aunque las dudas sean comprensibles por la extraña manera en la que Iván Zulueta transita en ella distintos géneros. Pero el terror está. En esta historia de una doble búsqueda del sentido de las imágenes, la que emprende José Sirgado (Eusebio Poncela) y la que afronta Pedro (Will Moore), se cruzan los horrores de la adicción y el miedo a que las imágenes acaben devorándonos.