Festival de San Sebastián

Anna R. Costa expande el concepto de 'normalidad' en 'Fácil'

  • "Creo que su postura es puramente estética. Económica no puede ser", afirma en relación a las duras críticas vertidas haica la serie por Cristina Morales, la autora del libro en que se inspira

Coria Castillo, Anna Marchessi, Anna R. Costa, Natalia de Molina y Anna Castillo, tras la presentación en San Sebastián de ’Fácil’

Coria Castillo, Anna Marchessi, Anna R. Costa, Natalia de Molina y Anna Castillo, tras la presentación en San Sebastián de ’Fácil’ / Javier Etxezarreta / EFE

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Beatriz Martínez
Beatriz Martínez

Periodista

Especialista en cultura y cine

Escribe desde Madrid

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Hay libros que provocan un 'shock' cuando se leen, por lo que cuentan o por la manera en la que se cuenta. ‘Lectura fácil’, de Cristina Morales, constituyó un auténtico revulsivo dentro de las letras españolas por su carácter iconoclasta y subversivo (antifascista, antimachista, anticapitalista, anticlasista), dando voz a cuatro mujeres con diversos grados de discapacidad intelectual insertas en una sociedad alienante que somete, controla y castra.

A Anna R. Costa le voló la cabeza la novela y le generó un montón de preguntas, su principal fuente de inspiración a la hora de abordar cualquier proyecto, es decir, que le sacuda y le remueva, al mismo tiempo que le sirva de base para reflexionar sobre algunos temas que le preocupan, en este caso la mujer y su sometimiento dentro de la sociedad, la mirada del otro y el concepto de ‘normalidad’.

Se reunió con Cristina Morales y le planteó una versión libre de su libro para abordarla en formato serie. Le pareció bien. Y comenzó un largo proceso de adaptación de una novela inadaptable que la directora y guionista intentó llevar a su terreno, a su universo particular. “Mi mayor dificultad fue intentar ponerme a la altura de los personajes, meterme en sus cabezas y ver las cosas a través de ellas. Siempre que se aborda a las personas con discapacidad se habla desde nuestra perspectiva, y aquí de lo que se trataba era de lo contrario. ¿Cómo nos ven ellas a nosotros?”, cuenta Anna R. Costa durante el Festival de San Sebastián, donde se presenta oficialmente la miniserie, que cuenta con cinco episodios de media hora de duración y que se estrenará en Movistar Plus+ el 1 de diciembre.

Quedarse en los márgenes

‘Fácil’ nos acerca a la cotidianeidad de Nati (Anna Castillo), Marga (Natalia de Molina), Patri (Anna Marchesi) y Àngels (Coria Castillo), que viven en un piso tutelado y están obligadas a seguir una serie de normas si quieren ‘encajar’ en el mundo fuera de las instituciones mentales, con constantes registros de su vivienda, exámenes psicológicos u otras medidas de represión como la esterilización sexual. “Las mujeres siempre hemos estado sometidas a una lupa gigante a través de la que se nos ha mirado escrupulosamente. Se nos ha dividido, se ha establecido en una serie de parámetros en torno a la comparación, ser guapa, fea, gorda, impertinente, puta, zorra. Por eso, intenté acercarme a ellas del mismo modo. Ellas son diferentes porque se las compara con algo. ¿Por qué yo soy retrasada?, dice en un momento Marga. Solo porque le han dicho que lo es. Si ella quedara sola en el mundo, no habría nada con la que compararla y sería normal”. La creadora quería hablar sobre qué significa quedarse en los márgenes y sobre las paradojas que genera el concepto de integración. “Te condenan a la exclusión y luego te ponen una cantidad de retos dificilísimos para que vuelvas al centro”.

Hace tan solo unos días, Cristina Morales, bajo el seudónimo de Crispina Modales, cargó contra la serie en una columna de la revista Rockdelux denominándola "nazi". A Anna R. Costa le ha molestado, sobre todo porque la propia escritora le reconoció en un mensaje que le había gustado, que era un buen producto y se había divertido. Tenía algunos peros: el personaje de Nati le parecía una caricatura y no veía reflejada la violencia institucional. “Sinceramente creo que su postura es puramente estética. Económica no puede ser, porque de otra forma no habría vendido los derechos de autor, y eso te acerca más al capitalismo que al anarquismo, que es lo que ella predica, así que está evidenciando una doble moral. Te lo cuento a ti como se lo diría a ella si la tuviera delante”.

Injusta polémica

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No resulta justo que esta polémica empañe los méritos de la serie, que es punki, atrevida, política, humana, con un tono justo entre la tragedia y la comedia y que constituye un auténtico reto para las cuatro fantásticas protagonistas (con mención especial a la trasfiguración corporal y verbal de Natalia de Molina, en su papel más arriesgado).

Es el momento de Anna R. Costa, el que ha estado esperando después de tantos años a la sombra de los hombres. Como guionista ha estado detrás de todas las ficciones de Paco León hasta ‘Rainbow’, y solo estuvo acreditada como cocreadora en ‘Arde Madrid’. “Mientras estaba haciendo la serie me di cuenta de que yo había sido una mujer discapacitada, porque una mujer que trabaja a la sombra es una mujer discapacitada, porque se apoderan de tu voz, de tu trabajo, lo firman por ti, lo cobran por ti, se llevan tus méritos. Cuando te enfrentas sola, resulta que no hay ninguna diferencia, porque el trabajo es el mismo, simplemente ya no estás detrás de nadie y por fin se te ve”.