Festival

Escuchando a Jordi Savall sobre tumbas de reyes de Aragón

  • Diferentes espacios del conjunto cisterciense de Santes Creus acogen a partir de este jueves y durante cinco días nueve conciertos de música antigua

  • "En este lugar maravilloso la música adquiere otra dimensión", asegura el maestro, que participará en cinco de las propuestas con diferentes conjuntos

Jordi Savall con músicos de Hespèrion XXI durante un concierto.

Jordi Savall con músicos de Hespèrion XXI durante un concierto. / Toni Peñarroya

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Escuchar música escrita hace siglos permite viajar en el tiempo y más si se escucha entre las paredes del Real Monasterio de Santes Creus, abadía cisterciense erigida a partir del siglo XII. Allí precisamente culmina este fin de semana la segunda edición del Festival Jordi Savall. De jueves a lunes, durante cinco días, los conjuntos del célebre director y violagambista y otros grupos e intérpretes, algunos emergentes, ofrecerán nueve conciertos muy especiales. Se desarrollarán tanto dentro de la iglesia del monasterio, donde están enterrados los reyes de Aragón Pedro III y Jaime II, como en los claustros y la explanada adyacente.

"Los edificios históricos crean un ambiente espiritual fabuloso y un sonido único en el que los armónicos se propagan de otra forma. Quizás no permiten apreciar todos los detalles como en un auditorio pero la experiencia es muy intensa", dice Savall, uno de los músicos catalanes más internacionales y premiados, que desde hace medio siglo se dedica con afán a recuperar músicas hundidas en el olvido. "Bañarte en el mar o en un lago es diferente a hacerlo en una piscina, nunca será lo mismo. Igual ocurre con la música. En un lugar como Santes Creus uno se sumerge en ella de otra manera gracias a todo lo que la envuelve. En este lugar maravilloso la música adquiere otra dimensión".

En esta segunda edición del festival público y artistas han podido comprobarlo ya en los conciertos realizados en julio en la Iglesia de Santa María y en el Convento de Sant Francesc en Montblanc, y en el Real Monasterio de Santa María de Poblet.

La fascinación de Savall por Poblet y otros enclaves mágicos de la ruta del Císter se remonta hace más de 40 años, cuando realizó un curso de música medieval. Sus ganas por ofrecer las condiciones exactas de interpretación como hace siglos le han llevado a organizar festivales similares en la abadía de Fontfroide, en Francia, cerca de Narbona, donde también ha grabado discos, así como en la canónica de Sant Vicenç de Cardona. 

En su opinión, "el patrimonio de la Catalunya Sud está un poco olvidado y es una lástima porque es maravilloso". Especialista en la recuperación de tesoros del patrimonio musical, espera aportar su granito de arena con este festival para animar a la gente a descubrir nuevas experiencias fuera de las rutas habituales de vacaciones de muchos melómanos, "que en verano suelen dar prioridad la Costa Brava y la Cerdanya".

Jordi Savall con músicos de Hespèrion XXI y La Capella Reial de Catalunya en la Iglsia de Santa María de Montblanc, el pasado 1 de julio en el primer concierto del festival.

/ Toni Peñarroya

Savall y sus conjuntos actuarán cada día, siempre de noche, cuando se espera que refresque más. A sus de 81 años, Savall parece incansable. Tiene muchas ganas de tocar en Santes Creus. "Tantos conciertos no son ningún tute, al contrario, son un regalo para mí. Sobre todo teniendo en cuenta lo complicados que están los aeropuertos y la pesadilla que supone ahora viajar en avión. Será un placer trasladarme a Santes Creus en coche e instalarme cinco días allí para hacer música, disfrutar de conciertos y conferencias".

El patrimonio de la Catalunya Sud está un poco olvidado y es maravilloso

El maestro actuará con sus diferentes conjuntos: Hespèrion XXI (Basilea, 1974), conjunto creado para recuperar la música anterior al siglo XIX con criterios históricos e instrumentos originales; La Capella Reial de Catalunya (Barcelona 1987), conjunto vocal e instrumental que interpreta música medieval, renacentista y barroca con criterios históricos especializada en música española; y Le Concert des Nations (París, 1989), orquesta con instrumentos de época cuyo repertorio abarca del barroco al romanticismo. Durante el día, en horarios de mañana y tarde habrá actuaciones de conjuntos jóvenes -Rêve de l'Iran, la Jove Capella Reial de Catalunya, El Jubilate y Dichos Diabolos- y conciertos a cargo del trío del genial violinista y cantante romaní Tcha Limberger, con un programa titulado 'El espíritu gitano', y de la violinista Lina Tur Bonet con una selección de 'Las sonatas del rosario', de Heinrich Franz von Biber.

Amplio y variado repertorio

El festival, dedicado a la paz, permitirá explorar diferentes sonidos, tanto religiosos como profanos. En su primer concierto el jueves conectará a intérpretes destacados de diferentes países y culturas del Mediterráneo en 'Mare Nostrum'. La velada inaugural estará dedicada a los refugiados y los inmigrantes con un programa donde dialogarán músicas cristianas, sefardís, otomanas y árabe-andaluzas.

El viernes el maestro ofrecerá 'Ignacio de Loyola: éxodo y éxtasis', un programa que recorre la vida del santo que vivió entre 1491-1456 y fundó la orden de la Compañía de Jesús, los jesuitas. Y el sábado, el escenario más grande, situado en la explanada frente al monasterio, con capacidad para 600 personas, acogerá la actuación con un programa que recupera grandes obras como 'Música para los reales fuegos artificiales', de Händel que celebraba en 1749 la Paz de Aquisgrán. "Tenemos que reivindicar la paz con el canto y la armonía que se crea desde la interpretación musical," señala Savall, que desde 2008 es embajador de la Unión Europea por el diálogo intercultural y embajador de buena voluntad de la UNESCO.

Estos edificios históricos crean un ambiente espiritual fabuloso y un sonido único en el que los armónicos se propagan diferente

Cada programa penetra en un universo distinto. El del barroco francés brillará con 'Tous les matins du monde', el domingo. Treinta y un años después del éxito de esta película de Alain Corneau dedicada a grandes violistas franceses del XVII, Monsieur de Sainte-Colombe y su discípulo Marin Marais con banda sonora de Jordi Savall, el violagambista recuperará canciones de ambos músicos pero también piezas de Lully y Couperin. Originalmente estaba previsto en un antiguo dormitorio del monasterio, el concierto se ha trasladado al exterior del recinto para evitar el calor.

El lunes 15, coincidiendo con la celebración de la Asunción de la Virgen María, la Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI despedirán culminarán la apoteosis Savall en Santes Creus interpretando las 'Cantigas de Santa María', compuestas en la corte de Alfonso X el Sabio (1221-1284).

Catalunya versus Europa

En ciudades como París, Fráncfort o Salzburgo, donde Savall actuó el pasado 29 de julio, las entradas para su conciertos se agotan en menos de dos semanas. En Catalunya, el ritmo de venta es diferente. "Con el covid y la crisis los hábitos han cambiado, la gente ya no planifica tanto y esperar a última hora. Pero no me preocupa nada porque este festival, aunque no tenga mucha tradición, tiene mucha calidad".  

La mayoría del público que acude más de un día a los conciertos pernocta en la zona, explica Martí Santcliment, coordinador del festival. "El 85% del público es catalán pero también hay gente del resto de España, Bélgica y Portugal, y de Japón", destaca. "Las casas rurales del área están a tope y Valls, el núcleo urbano más importante que queda cerca, recibe a muchos visitantes". Eso sin contar a todos los músicos y equipos técnicos del festival. "Solo estos últimos ya ocupan tres hoteles", comenta.

Otras iniciativas

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Son bastantes los festivales que unen música y patrimonio arquitectónico. En Catalunya la mayoría se concentra en verano, como el Festival de Torroella de Montgrí, que empezó a celebrarse con conciertos en la iglesia de Sant Genís y ya está en marcha, y el de Vilabertán, una propuesta centrada en el lied surgida en la canónica de Vilabertran que después se ha expandido a iglesias de otras localidades ampurdanesas. Su 30ª edición se inaugura precisamente este jueves con un recital de la soprano alemana Marlis Petersen.

Música als Pirineus ofrece conciertos en iglesias de 38 municipios de alta montaña. En el Delta del Ebre desde hace siete años se celebra el DeltaChamber, un festival dedicado a la música de cámara que conluyó hace una semana. En Barcelona el Auditori organiza antes de verano el festival Lums d'Antiga en espacios singulares e iglesias como Sant Pau del Camp.