Brigada aguafiestas

La anticanción del verano (5): ‘Holiday’, de Happy Mondays

El grupo de Manchester convierte en material bailable el relato de una detención en el aeropuerto por tenencia de drogas, severo corte de rollo inspirado en experiencias reales de su cantante, Shaun Ryder

The Happy Mondays, en una imagen promocional de los años 90.

The Happy Mondays, en una imagen promocional de los años 90.

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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La canción comienza con el rumor de los aviones despegando, una guitarra ‘funky’ cortando el viento y el coro góspel repitiendo la palabra fetiche cual canto de sirena: “Holiday, holiday…” Pero todo da un giro un par de compases después, con vistas a comisaría. Vacaciones golfas, envueltas en una nube de cannabis y rindiendo culto a la letra E del éxtasis, las que nos proponen aquí los Happy Mondays, a la postre cortocircuitadas en el aeropuerto por ese colectivo de aguafiestas llamado brigada antidrogas.

‘Holiday’ es uno de los cánticos ‘hooligan’ con el que esta alocada banda inglesa hizo de su tercer álbum, ‘Pills’n’thrills and bellyaches’ (1990), un monolito de la era ‘rave’, cuando figuraba que escuchar música y bailarla debía ir unido sin remedio a una intoxicación de narices. Firma el tema el cantante y líder, Shaun Ryder, que evoca su paso por la terminal aérea de Manchester tras unas vacaciones en un destino de laxas costumbres (que bien podría ser la isla de Ibiza, en aquellos años convertida en terminal ‘clubber’ del fenómeno ‘Madchester’ y de su kilómetro cero, la sala The Haçienda).

En primera persona

El cuerpo policial agudiza el olfato e intercepta el feliz regreso de la tropa a su hogar: “Estoy aquí para acosarte, quiero tus pastillas y tu hierba / No pareces de primera clase / Déjame mirarte el culo / Huelo droga, huelo droga, huelo droga…”, canta Ryder con entonación entre sonámbula y resacosa, tras verse rellenando algunos formularios. Una situación familiar para él, según confesaría. El tema deriva en una contagiosa secuencia disco-funky y se cierra acudiendo de nuevo al zumbido de los aviones. Aires de fin de fiesta, ya que la canción es la penúltima del álbum, y se funde con la sarcástica ‘Harmony’, donde el grupo suspira por disponer de una olla tan grande en la que poder cocinar todas sus “hermosas, fiables y encantadoras ideas”.

Así que, con su contraste entre una dinámica sonora evasiva y un texto corta-rollos, ‘Holiday’ ha pasado a la posteridad como símbolo del desfase existencial de aquella subcultura que, en el tránsito de los años 80 a los 90, mezcló las guitarras, los ritmos bailables y las drogas sintéticas (siguiendo el camino de New Order y un poco antes de ‘Screamadelica’, de Primal Scream). Bien asesorados por Paul Oakenfold y Steve Osborne a la producción, los Happy Mondays se labraron ahí su leyenda de ’24 hour party people’ reclamando en el camino el derecho de la clase obrera al desvarío hedonista sin pensar en el mañana.

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