Cita ampurdanesa

Danza de alta joyería en el inicio de Peralada

  • El ballet de la Ópera de Múnich levanta el telón del festival de verano, en cuyo cartel figuran artistas como Joan Manuel Serrat, Josep Carreras o Monica Bellucci

Un momento de la actuación del Bayerisches Staatsballet en la apertura del festival de Peralada.

Un momento de la actuación del Bayerisches Staatsballet en la apertura del festival de Peralada. / MIQUEL GONZALEZ / SHOOTING

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Alba Carmona

El ballet clásico combinado con la efervescencia jazz y de la música de Igor Stravinski y teñido por el rojo encendido de los rubíes abrió este viernes la trigésimo sexta edición del festival de Peralada. La cita ampurdanesa, fiel a la danza para la noche inaugural desde hace años, inició la programación de este año con la primera visita del Bayerisches Staatsballett a los jardines del castillo, casi 90 minutos de danza de alta joyería para levantar el telón de una cita que este verano mira, más que nunca, hacia el ballet y la lírica.

La compañía bávara sustituía al anunciado inicialmente Ballet del Teatro Mariínsky de San Petersburgo, que fue eliminado del cartel a principios de marzo como gesto de rechazo al ataque ruso a Ucrania. Un doblete de los alemanes ha puesto en marcha una edición que se alargará hasta el 6 de agosto y que encabezan artistas como Joan Manuel Serrat, Josep Carreras o Monica Bellucci, además de Carlos Acosta o la segunda ópera firmada por Rufus Wainwright y una nueva producción de 'La reina de las hadas' de Purcell con Xavier Sabata liderando el reparto.

En su primera gira después de la pandemia, el ballet de la Ópera de Múnich lleva al festival de Peralada un doble programa de danza: 'Caminos y horizontes', que pudo verse en la velada inaugural, y 'Los colores del alma', previsto para la noche del sábado.

Las gemas

El triple bill de este viernes arrancó con 'Rubies', la parte más conocida del ballet que el coreógrafo George Balanchine dedicó a las joyas, 'Jewels'. Decorado con la rojez intensa de las piedras preciosas, el cuerpo de baile alternó el lenguaje más académico de la danza, con sus saltos amplios y elegantes, con los movimientos de pie del claqué, el jazz y elementos más propios del teatro musical por evocar en escena el optimismo y modernidad de la Nueva York de principios del siglo XX.

La coreografía de Balanchine inspirada en las gemas, que se guía por el 'Capriccio' para piano y orquesta de Stravinski, volverá a verse la noche del sábado, en la única repetición que se han permitido los de Baviera. La compañía, dirigida desde hace unos meses por Laurent Hilaire, ha querido lucir versatilidad en su debut en el auditorio ampurdanés.

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Este sábado la alternarán con coreografías de David Dawson y Alexei Ratmansky, mientras que el viernes la acompañaban de 'With en chance of rain' de Liam Scharlet, con los preludios para piano de Rahmáninov como banda sonora.

Por el final quedó 'Bedroom folk' de Sharon Eyal, en el que el movimiento que tejían los bailarines en el escenario jugaba a explorar la tensión entre el individuo y el colectivo, con la música electrónica de uno de los fundadores de la escena techno israelí, Ori Lichtik, resonando, como un latido, en medio del Empordà.