Festival de verano de Barcelona

Albertí deconstruye a Don Juan en 'El burlador de Sevilla'

  • El director se pregunta: "¿Cómo hemos de digerir la masculinidad de Don Juan, sus errores y sus aciertos, sus crisis y abismos ideológicos?"

  • La Compañía Nacional de Teatro Clásico debuta en el Grec con esta moderna adaptación que se estrena este domingo en anfiteatro de Montjuïc

Un momento de la moderna adaptación de ’El burlador de Sevilla’ que dirige Xavier Albertí.

Un momento de la moderna adaptación de ’El burlador de Sevilla’ que dirige Xavier Albertí. / Sergio Parra

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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¿Recuperar el mito de Don Juan en la era del 'Me Too'? ¿Cómo presentar al libertino y depredador hoy? Estas y otras cuestiones han llevado al director Xavier Albertí a deconstruir el mito en una nueva versión del 'El burlador de Sevilla', obra atribuida a Tirso de Molina, con la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) cuyas riendas lleva Lluís Homar desde 2019. El montaje, la primera co-producción del festival Grec con la compañía madrileña, se estrenará en Teatre Grec este domingo y tendrá una segunda función el lunes.

Nunca antes esta compañía especialista en obras del siglo de oro, con actores que son auténticos ases del verso, había participado en la cita cultural barcelonesa de verano. Jonás Alonso, Miguel Ángel Amor, Cristina Arias, Mikel Arostegui Tolivar (Don Juan), Rafa Castejón, Toni Comas (tenor catalán que trabajó con Carles Santos), Alba Enríquez, Lara Grube, Álvaro de Juan, Arturo Querejeta, Isabel Rodes, David Soto Giganto y Jorge Varandela integran el reparto de esta producción que no será la única del CNTC en esta 46 edición del festival. A partir del 19 de julio aterrizará en el Condal 'El diablo cojuelo', en una original versión de la compañía de 'clown' contemporáneo Rhum&Cia.

Nuevos horizontes

Para Lluís Homar, que desde su llegada al CNTD ha ampliado los horizontes de la compañía, la propuesta de Albertí abre un camino espectacular porque reinterpreta el mito desde muchos ángulos. Albertí saca a relucir en ella el papel de la mujer en esa época "donde entre sus múltiples roles tenía el de ser herramienta clave de la preservación de los derechos de las clases extractivas vinculadas a la nobleza", resalta el que fuera director del festival Grec (1996-1999) y del Teatre Nacional de Catalunya (2013-2021).

"Aunque la obra está ambientada en el siglo XIV hay profundas alteraciones de la dimensión histórica, pero eso no es importante", ha resaltado Albertí, para quien la clave es "la dimensión de crisis que hay a principios del siglo XVII". El director sí se centra en otro aspecto: "Se comerció con la virginidad de la mujer desde el siglo XIV al XVII, en el que empieza a cambiar porque la vida es de otro color y la economía ya tiene otras vías". Los privilegios de la nobleza siempre estuvieron vinculados a la pureza de la sangre. Por ese motivo, para evitar contagios en las dinastías reales, en las habitaciones más próximas a una reina solo podía estar sus damas o el rey pero Don Juan logra hacerse pasar por un noble para acostarse con una de ellas. "En esta obra, por primera vez en el Siglo de Oro, aparece el deseo sexual femenino. Hasta entonces las mujeres aparecían como monedas de cambio, los matrimonios se rodeaban de una gran poesía pero no había pulsión erótica", comenta Albertí.

Masculinidad tóxica

El director utiliza esta idea para dotar las acciones de Don Juan Tenorio de "una gran complejidad filosófica". En su versión Don Juan no es solo un burlador que solo persigue satisfacer y exhibir su deseo sexual, sino que se transforma en "un absoluto terrorista de Estado". Su intención es destruir el orden establecido acabando con "ese privilegio económico basado en la explotación de la virginidad del cuerpo femenino". Acercar el mito a nuestros días con una lectura diferente que hará pensar también sobre la masculinidad tóxica y el consentimiento, temas de plena actualidad.

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La última escena está planteada alrededor de una enorme mesa de mármol, elemento simbólico y central de la escenografía diseñada por Max Glaenzel. "¿Cómo hemos de digerir la masculinidad de Don Juan, sus errores y sus aciertos, sus crisis y abismos ideológicos? Son cosas que aún seguimos arrastrando", afirma el director. La obra de Tirso es diferente de ese Don Juan romántico que dibujó Zorrilla dos siglos después.

El montaje cuenta con una dramaturgia de Albert Arribas, vestuario atemporal de Marian García Milla y música 'free jazz' inspirada en el 'Don Giovanni' de Mozart. Tras Barcelona, recalará el 9 y 10 de julio al Festival de Teatro Clásico de Almagro y, a partir de septiembre, se verá en Madrid.