Festival de verano de Barcelona

La brillante Nederlans Dans Theater abre el Grec tras 34 años de ausencia

  • La compañía holandesa, referente de la danza contemporánea, descorcha la muestra bailando 'How to cope with sunset when the horizon has been dismantled', una pieza de Marina Mascarell, coreógrafa valenciana

  • Completa el programa con 'Bedroom folk', de Sharon Eyal, y 'One flat thing, reproduced', obra emblemática de William Forsythe

Ensayo de Nederlans Dans Theater, en el Teatre Grec, el martes por la noche.

Ensayo de Nederlans Dans Theater, en el Teatre Grec, el martes por la noche. / Manu Mitru

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Orgullo, miedo y nervios. Todo eso siente Marina Mascarell (Oliva, 1980), la coreógrafa valenciana que este miércoles inaugurará el Festival Grec con el aclamado Nederlans Dans Theater (NDT). Hacía 34 años que la compañía de danza contemporánea holandesa, una de las mejores del mundo, no acudía a la cita cultural de verano de Barcelona. Todas las entradas para las dos funciones están agotadas desde hace días. Para Mascarell trabajar con estas figuras de la danza contemporánea y sacarlas de su zona de confort para crear 'How to cope with sunset when the horizon has been dismantled' , una pieza para ocho bailarines estrenada el pasado febrero, fue excitante. Pero todavía lo es más presentarla por primera vez en su tierra y compartir protagonismo en el programa con dos referentes indiscutibles. Mascarell abrirá el programa y tras ella llegará primero 'Bedroom flok', una pieza muy energética y grupal de los israelís Sharon Eyal y Gai Behar, de 2015, y la icónica obra de William Forsythe 'One flat thing, reproduced', para 14 bailarines y 20 mesas, estrenada por el Ballet de Frankfurt en 2000.

Mascarell, asociada al Mercat de les Flors, donde ha presentado dos obras esta temporada, fue bailarina de NDT-2 antes de pasar a formar parte de la NDT-1, que reúne a los interpretes más cualificados. Conoce bien la mentalidad y el espíritu de superación de la compañía, que anima a los intérpretes a desarrollarse no solo como bailarines sino como coreógrafos, como ella hizo. También pasó por allí Nacho Duato antes de volver a España como director de la Compañía Nacional de Danza. Asimismo bailó en la célebre compañía holandesa Catherine Allard, directora de la exitosa compañía de posgraduados IT Dansa de Barcelona, cuyos discípulos también han brillado en NDT, como Lydia Bustinduy.

Evitar lo obvio

"Es la primera obra donde trabajo con música de orquesta. Formaba parte del encargo que me hizo la directora de la compañía Emily Molnar. Quería que trabajara con la Orquesta del Dutch Ballet, que me facilitó un asesor musical", recuerda Mascarell. Hasta entonces en todas sus piezas la composición musical se había ido creando en paralelo a la composición coreográfica. En esta ocasión Mascarell encadena la música de 'Das Rheingold', de Wagner; 'Eight whiskus', de John Cage, en versión para violín; 'Six Bagatelles para quinteto de viento', de Ligeti, y el 'Vals triste' de Sibelius.

Buscaba una disonancia de estilos para crear un paisaje sonoro melódico muy variado

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"Buscaba una disonancia de estilos para crear un paisaje sonoro melódico muy variado. Son cuatro referentes de la música occidental cuya obra supuso un punto de inflexión. Me apetecía cuestionarlos y subvertir esta relación. Evito caer en obviedades". Su objetivo era evitar las emociones predeterminadas, especialmente con Wagner. Con este punto de partida se puso a trabajar en la sala de ensayos con los bailarines, a base de improvisaciones, buscando ir más allá de su zona de confort. También trabajaron junto a otros artistas como la arquitecta Ludmilla Rodrigues, creadora de unas formas geométricas con las que juegan los intérpretes, y la artista visual Leticia Sckrycky (iluminación). "Veremos un espacio en continua transición donde estos elementos forman un horizonte que las bailarinas acaban de completar. Ellas también son elementos arquitectónicos".

Respecto a su método de trabajo, apunta: "No me gusta imponer mis ideas, prefiero procesos colaborativos". A nivel de movimiento, añade, ha querido "romper los patrones establecidos, trabajar individualmente con cada bailarín para que se aleje de cualquier automatismo", afirma la creadora establecida en La Haya con numerosos e interesantes proyectos en marcha, tanto en Europa como en Asia.