Entrevista

Gene Simmons: "Claro que Kiss es una empresa; todas las bandas lo son"

  • Kiss actuará el próximo sábado en el parque de Can Zam (Santa Coloma de Gramenet) como uno de los cabezas de cartel del Rock Fest

Gene Simmons, en un concierto de Kiss en Barcelona

Gene Simmons, en un concierto de Kiss en Barcelona / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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La muestra de hard rock y heavy metal reaparece, a partir del jueves, tras las sucesivas suspensiones pandémicas de 2020 y 2021, y cuenta también con reclamos como Avantasia (supliendo a Manowar, baja de última hora), Alice Cooper y Judas Priest. Kiss visita Can Zam en su gira de despedida, en vísperas de su 50º aniversario. 

Kiss vuelve a Europa tras dos años de aplazamientos. ¿Cómo se siente en este regreso?

Es muy emocionante tanto para los fans como para la banda. Sabemos que es la última vez y que en cada ciudad a la que vemos será la última ocasión en que verán a Kiss en un escenario. Kiss seguirá en otra forma, ya sean películas, dibujos animados, atracciones en parques temáticos o el museo en Las Vegas, pero la banda haciendo giras se acabará, porque adoramos y respetamos a los fans y no queremos seguir en el escenario más tiempo del necesario. Tú y yo sabemos que hay bandas que ya no deberían estar haciendo giras. 

Pero este ‘tour’, ‘The end of the road’, ¿cuánto durará? ¿Podría eternizarse?

Seguramente seguiremos otro año o año y medio, porque el mundo es un lugar grande, y alcanzaremos los 50 años de trayectoria [en 2023]. Ya está bien. Es suficiente.

¿Las razones son más bien mentales o de aguante físico?

Solo físicas, porque Kiss es la banda que más duro trabaja en un escenario. Todos adoramos a Mick [Jagger], a Bono y a todos esos grandes ‘frontmen’, pero cuando hablamos de Kiss, hablamos de ponerte mis botas de dragón, que pesan tanto como unos bolos: 40 libras de peso que llevas encima, y escupiendo fuego, y todo eso durante dos horas. Sería más fácil estar en una banda como los Ramones: no sería un ‘show’ tan grande, pero sí más fácil, porque me pondría mi camiseta y mis zapatillas deportivas, y podría seguir así hasta que me muriera. Pero Kiss no podemos hacer eso. Hemos visto a grandes boxeadores siendo noqueados y colgando los guantes demasiado tarde. Nosotros no queremos eso. Queremos dejarlo mientras seamos todavía campeones mundiales.

El último álbum de Kiss, ‘Monster’, se remonta a diez años atrás. ¿Perdieron las ganas de hacer discos porque no se venden como antes?

Así es. El arte de hacer discos ha muerto. La gente ya no compra música. Por eso el rock ha muerto, y quien lo ha matado son los fans. La tecnología está bien, nos permite hablar ahora por Zoom, pero entre 1959 y 1989, durante treinta años, tuvimos a Elvis Presley, a los Beatles, los Rolling Stones, Pink Floyd, y la Motown, y AC/DC, Iron Maiden, Metallica, Madonna… ¿Quién son hoy los nuevos Beatles?

Kiss, en una imagen prmocional

¿No teme que acusar a sus fans se le pueda girar en contra?

Mira, si amas la música de verdad, paga por ella. Imagínate que al lado de un supermercado ponen una tienda donde venden el pan y la comida a un penique. Se arruinarían no solo todos los comercios sino también los granjeros, los transportistas… ¿A quién vas a acusar, sino? También están los políticos, que nunca han protegido a los artistas y los creadores. 

En todo este tiempo, ¿Kiss ha representado una actitud, un modo de vida?

Una actitud, sí. No somos políticos, queremos celebrar la vida. Nuestro trabajo es hacerte olvidar el atasco de tráfico y los problemas de tu día a día. Un concierto de Kiss es pura alegría, dejar fuera las preocupaciones. Por eso es mágico. Y se trata de una banda que ha hecho cosas que nadie hacía: nadie usaba máscaras como nosotros. Mucha gente dijo que éramos como una empresa, y claro que lo somos, porque todas las bandas lo son. Podrán tener aspecto de hippies ‘flower power’, pero venden camisetas también. En ese sentido, no hay diferencias entre Kiss y cualquier otra banda, excepto que nosotros lo hacemos mejor.

"No somos políticos, queremos celebrar la vida. Nuestro trabajo es hacerte olvidar el atasco de tráfico y los problemas de tu día a día"

¿Fue un error quitarse los maquillajes a partir de ‘Lick it up’ (1983)?

Quisimos demostrarnos a nosotros mismos que podíamos seguir vendiendo entradas, y discos, y ‘merchandising’, ¡y lo conseguimos! Luego decidimos volver al maquillaje, y nos dimos una segunda oportunidad con el regreso de Ace (Frehley) y Peter (Criss). Pero no todo el mundo tiene el ADN para correr un maratón. No todos pueden correr 26 millas; habrá quien solo pueda correr una.

¿Ser fan de Kiss es querer aferrarse a la adolescencia para siempre?

Sí, porque crecer no significa que dejen de gustarte los helados. Puedes seguir disfrutándolos, porque son parte de lo que eres.

¿Cómo explicaría la química interna de una banda con dos ‘frontmen’, ese tándem que forma con Paul Stanley?

La clave es el respeto, y la otra es admitir que no lo sabes todo. Yo tengo un ego enorme, pero sé que no lo sé todo, y que quizá Paul sabe cosas que yo desconozco, y lo mismo al revés. Los Beatles tenían a Lennon y McCartney, y los Stones tienen a Jagger y Richards. Cuando no hay respeto mutuo, el equilibrio se rompe: ocurrió durante un tiempo entre Mick y Keith, por razones estúpidas. 

Ha dicho que Kiss podría seguir en el futuro en otra forma. ¿Es imaginable una versión del grupo en hologramas o avatares como ha hecho Abba, o incluso con una alineación completamente nueva de músicos que adopten sus roles?

Lo es. Mi preferencia sería cuatro tipos de 20 años subiendo al escenario y creando nuevas canciones y manteniendo la continuidad del legado. Músicos de verdad que toquen guitarras de verdad y creen canciones de verdad. 

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¿Puede cerrar los ojos e imaginar el último concierto de Kiss?

Puedo, pero no logro imaginar la emoción. Cuando eres pequeño y vives con tus padres, si tienes la suerte de tenerlos, sabes que un día marcharás y emprenderás una nueva vida, pero no puedes imaginar el sentimiento que eso conlleva hasta el momento en que eso ocurre de verdad.