A partir del 10 de junio

David Selvas traslada 'Romeu i Julieta' al siglo XXI

  • El actor y director estrena en el Poliorama una versión protagonizada por un joven reparto encabezado por Emma Arquillué y Nil Cardoner que dispara contra la violencia y el sistema patriarcal a ritmo de trap, reguetón y Billie Eilish

Nil Cardoner (Romeo) y Emma Arquillué (Julieta), en un momento de ’Romeu i Julieta’

Nil Cardoner (Romeo) y Emma Arquillué (Julieta), en un momento de ’Romeu i Julieta’ / EPC

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Con la experiencia adquirida en la actualización de clásicos con 'Don Joan', 'La importància de ser Frank' y 'El màgic d'Oz', David Selvas estrena 'Romeu i Julieta', célebre título de Shakespeare, con ganas de conectar con el público de hoy y especialmente con los adolescentes. Esta versión, con traducción de Yannick Garcia Porres y dramaturgia de Joan Yago (La Calòrica), muestra a jóvenes que se mueven y comportan como los de hoy como los que aparecen en series como 'Élite', 'Euphoria' o 'Sex education'. Bailes de TikTok, canciones de reguetón, de trap y Billie Eilish que ayudan a trasladar esta famosa y trágica historia de amor a nuestros días. "Es una versión menos romántica y más violenta", destaca Selvas, actor, director y productor de La Brutal, empresa teatral que celebra 10 años, todo un éxito teniendo en cuenta las dificultades a las que el sector se ha enfrentado en los últimos años.

El Teatre Poliorama, que ya estrenó hace años otra atractiva versión de est obra, el 'Romy&July' del coreógrafo Ramon Oller, acoge las primeras funciones de 'Romeu i Julieta' a partir del día 10, una breve pero intensa historia de amor marcada por la rivalidad de dos familias, los Capuleto y los Montesco.

"La lucha entre la fidelidad a la obra y la actualización nos ha llevado a plantearnos, más allá de las rimas, si Julieta debería morir o no", comenta Selvas. La han consevado para potenciar el mensaje contra la violencia de la obra, algo más necesario que nunca con el panorama actual de la guerra en Ucrania o las terribles noticias del asesinato de niños en una escuela de Texas o el de las dos jóvenes paquistanís que mataron por no querer cumplir con un matrimonio de conveniencia para sus familias. "La muerte de Julieta no es solo por amor. Su muerte en este espectáculo pone en evidencia la podredumbre de dos familias pero también la de una sociedad marcada por la violencia y la guerra", resalta el director. El montaje dispara también contra el sistema patriarcal generador de tanta violencia.

Elenco joven

Menos a los actores más experimentados, Anna Barrachina (interpreta por un lado a la madre de Romeo y, por otro, a la Dida, su ama de crianza), Andrew Tarbet (Fray Juan y el príncipe) y Xavi Ricart (padre de Julieta), el resto del reparto salió de un intenso proceso de selección al que se presentaron unos 70 candidatos. Los elegidos fueron intérpretes menores de 27 años que no son desconocidos: Nil Cardoner (Romeo), Emma Arquillué (Julieta), Guillem Balart (Mercucio), Albert Baró (Paris), Pau Escobar (Benvolio) y Adrian Grösser (Tebaldo).

"Buscaba actores con una pulsión adolescente pero capaces de conectar y expresarse con las palabras de Shakespeare", dice Selvas. Para la pareja protagonista uno de los retos ha sido "asumir el verso pero ponerlo a pie de calle, evitando la 'cantarella' para que no suene extraño", explican Arquillué y Cardoner. Hacer Shakespeare siempre es un reto sobre todo para la pareja protagonista. Para Cardoner y Arquillué, que nunca habían coincidido antes ni tampoco estrenado un Shakespeare profesionalmente, es un viaje del que impone pero tienen ganas de hacer suyo para disfrutarlo a tope en cada representación. "Me he conectado a Julieta desde mí, de cómo los jóvenes hemos de decir y hacer las cosas a nuestra manera para que el mundo cambie. La obra habla también del peso de los apellidos y por ahí puedo conectar", confiesa la actriz, hija del gran actor Pere Arquillué.

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A quien no le ha costado tanto es a Guillem Balart porque esta temporada protagonizó 'Hamlet Aribau'. "Es divertido interpretar a Mercucio porque es un malabrista de las palabras. El lenguaje es su arma", señala. "Mercucio tiene en esta versión un toque 'queer', no tiene un género muy definido y un es punto libertario. Él no tiene problemas en ir a una fiesta con los Montesco y acabar en el after con los Capuleto", dice Ballart.

El texto no está reescrito desde la contemporaneidad, apunta Yannick Garcia Porres, aunque en algún momento se hable como hoy. "La clave ha sido hacer un trabajo atrevido pero discreto", añade Joan Yago. "La gente verá el 'Romeo y Julieta' de Shakespeare y todos los elementos y las palabra, especialmente, así lo recuerdan. Secretamente está muy intervenido con la voluntad de hallar equivalencias para facilitar la recepción la obra al público de hoy".